Domingo, 21 de octubre del 2012
 
Juntos. El líder de Los Kjarkas junto a su hijo Huáscar. Dice que es su sucesor

Gonzalo Hermosa: «Ser artista era vivir pobre y morir agarrado a un vaso de chicha»
ARTISTA. AUNQUE GONZALO HERMOSA GONZÁLEZ ESTUDIÓ MEDICINA Y LA EJERCIÓ DURANTE TRES MESES, ACEPTÓ QUE SU DESTINO ERA LA MÚSICA. CUANDO ERA NIÑO ESCUCHABA LAS CANCIONES DEL MEXICANO ALEJANDRO JIMÉNEZ. aPRENDIÓ A TOCAR Y COMPONER SOLO. TIENE MÁS DE 300 CANCIONES



Texto: Paura Rodríguez Leytón / Fotos: Rodrigo Urzagasti

Los surcos que marcan el rostro de Gonzalo Hermosa son las huellas de una amplia sonrisa y de generosas carcajadas que acompañan su buen sentido del humor y su ingenio bromista.  

A sus 61 años, Gonzalo tiene mucha energía para continuar viajando durante casi todo el año sin parar, tanto que cuando no tiene que ir a ninguna parte igual viaja, pues ya se le hizo costumbre después de 40 años de carrera. Es el jefe de Los Kjarkas y además de ser compositor y artista también se encarga de las gestiones económicas del grupo. 

Entrevistarlo no es fácil, es uno hombre muy ocupado. Cuando no está en sus conciertos, está grabando canciones, pagando facturas o impuestos o planificando sus viajes. Su centro de acción es Cochabamba. Los Kjarkas viven en la zona norte de la ciudad, en las faltas del Tunari, cerca a la cervecería Taquiña. Eso sí, encontrarlos es muy fácil; toda la gente sabe dónde viven. En la zona, que hace dos décadas era una campiña, se levantan sus amplias casonas, una al lado de otra: la de Gonzalo, la de su hermano Elmer y la que fue de Wilson. Allí también está el estudio Ulises Hermosa, que es el cuartel general del grupo. Allí graban sus discos con equipos de última tecnología y planifican sus actividades. Gonzalo deja una reunión para conversar y bromea cuando le pedimos conocer su casa (dice que su suegra no lo permitirá).  

 

LOGRO. Gonzalo muestra orgulloso un premio internacional recibido por la composición de la canción Llorando se fue.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- ¿Cuántos años lleva junto a la música? 

- Por lo menos unos  57 años.            

- ¿Cuáles son los cambios que ha experimentado la música boliviana en ese tiempo? 

- Uy, han sido muy buenos. Hoy compite con muchos géneros, se ha vuelto un género respetable, con muchas composiciones y obras. Además ha conquistado su verdadero sitio, se ha acomodado a las exigencias de un mundo cambiante. El poema ha madurado mucho, ya no es banal ni muy sencillo, digamos que a veces tienen mucha profundidad, habla de lo cotidiano de este siglo. Y bueno, ahora no es la hijita menor de los géneros musicales, hoy compite con toda su fuerza con cualquier música. Hace poco hemos cantado con Bronco y la diferencia no ha sido nada. 

- ¿Y cuál fue el rol de Los Kjarkas en todo esto?

- Digamos que todo lo que han hecho Los Kjarkas ha sido un aporte. Hemos recorrido el  mundo entero y han valorado nuestro trabajo. Hay grandes maestros que nos valoran. Ha habido muchos pedidos para fusionar la música de Los Kjarkas. Hace años ya, Paul Anka pidió hacer un disco. Con la canción Llorando se fue también ha habido mucha respuesta; la canta Jennifer López, Don Omar y por lo menos una treintena de intérpretes han tomado esa canción después de la lambada. La música boliviana gusta en todo el mundo, si no, no podríamos tener tantas presentaciones, unas 130 por año. El 75 % son en el extranjero. 

- ¿Cómo compuso Llorando se fue? 

- Faltaba una canción en el disco. Mi hermano Ulises siempre afinaba su zampoña en la casa de mis papás (que está más abajo, al sur). Ahí tenía su pequeño taller de instrumentos y tocaba, utilizando la melodía de lo que luego sería la canción. 

Yo voy a hacer con esa melodía una canción, le dije, y así, él estaba en Quillacollo y yo agarré y comienzo, taaaa rarara rira rira rira raaaa, y empecé a decir: Llorando se fue y me dejó solo sin su amor... Nunca nos imaginamos que esa canción tan sencilla iba a ser una de las más famosas. Ha recibido innumerables premios y también nos ha dado mucho dinero. 

- Hablemos de cifras, cuál es el patrimonio de Los Kjarkas. 

- Yo debo ser el que más tengo. En mis casas debo tener unos $us 3 millones, pero no en efectivo. Tengo mi casa aquí (en Cochabamba), otra en Santa Cruz, otra en Tarija y una finca que avalúan en unos $us 2 millones. Pero eso no es lo que a mí me interesa. 

FAMILIA. Los Kjarkas jóvenes, junto a su padre en una foto en su casa de Capinota. Gonzalo explica que lo de cantar viene de familia, pues su padre también lo hacía y también su abuela. Va muy poco a Capinota por falta de tiempo

 

 

 

 

 

 

 

- ¿Ha costado mucho trabajo? 

- Creo que nosotros mismos somos nuestro patrimonio. Los primeros años eran de lucha. El artista era alguien que no se podía ni nombrar, un músico era un borracho, degenerado, mujeriego, irresponsable, un bueno para nada. Había que borrar esa imagen. El segundo punto era que los artistas siempre morían pobres y agarrados de su instrumento y de un vaso de chicha. No existía la profesión de músico aquí en Bolivia, no había gente que gane dinero, que críe su familia, sus hijos con su música. Hemos luchado.  

Si yo tuviera que empezar a desglosar toda esa subida y todos los caminos que se han hecho... esta última vez hemos estado en toda la Patagonia, en Neuquén. Hemos estado tocando y ahí hay que hacerlo bien, porque si vas a volver es porque te van a contratar de nuevo, o si no van a volver otros del mismo género y del país, porque el camino está abierto. Eso se logra con mucho esfuerzo y calidad en lo que ofrecemos.

 

DESCENDIENTE. Gonzalo Hermosa ‘Júnior’ es hijo de Wilson Hermosa y es el líder del grupo Chila Jatun, que se alista para seguir el camino de Los Kjarkas  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos los que han salido de aquí de Los Kjarkas, han salido bien forrados, con su casa, con sus autos. Si Fernando Torrico vino con su pantalón, su camisa y sus manos, pero cuando se fue tenía su tremenda casa, sus dos autos, su estudio, sus hijos en mejores colegios. Se fue así. Igual Edwin Castellanos se ha ido con buen dinero. 

- Mostraron que hacer arte no está reñido con el dinero. 

- Si hubiésemos querido hacer simplemente dinero no estaríamos viviendo en Bolivia. Pero queremos vivir en Bolivia, comer nuestras comidas, enamorar nuestras mujeres, ¡con este cielo tan lindo!. 

Los Kjarkas en Bolivia no generan nada, cero es en Bolivia. Te explico, el autor tiene de dónde ganar. Siempre he querido hacer una conferencia y enseñarles con una pizarra de donde ganamos los autores, de qué y de donde ganamos y por qué, cuánto, cómo.  Está la  Sociedad Boliviana de Autores y Compositores de Música (Sobodaycom), pero la mayoría de los autores no saben cómo procede esta entidad y qué es lo que debe hacer. 

Lamentablemente Sobodaycom se aprovecha de que nadie sabe y pone un montón de trampas para que todo parezca legal. Por ejemplo, cuando actuamos en el Tahuichi Aguilera o Sonilum, la Sociedad de Autores pide entre 800 y 1.200 dólares para autorizar el show. Ellos deberían quedarse con el 30% de lo recaudado y el resto debería llegar a los autores, pero nunca ocurre y además no hay forma de reclamar. Por eso, en Bolivia nosotros no recibimos ni un centavo, pero estamos inscritos a entidades internacionales que son muy puntuales y correctas y que nos envían trimestralmente hasta el último centavo de nuestras ganancias por derechos de autor. La comunidad de Los Kjarkas es numerosa, están los hermanos Hermosa y los demás integrantes del grupo. En las actividades se observa solo la presencia masculina. 

- ¿Dónde están las mujeres? Hablemos de ellas. 

- (Piensa y responde con tristeza) Las mujeres de Los Kjarkas... un capítulo largo y penoso que tenemos. Las mujeres, para artistas como nosotros, tienen que ser supermujeres. No estamos hablando de las de Manzoni, no estoy hablando de esas cosas, esas no aguantarían ni el primer mes. Tienen que saber que el marido se va y muchas veces tienen que acompañar o hacer el trabajo de quedarse a manejar esta casa y todas las cosas que hay. Tienen que hacer las cosas a la perfección y cuando llega el marido tienen que avisar qué se hizo. Cuando voy dejo todas las instrucciones, incluso cuando subo al avión estoy con el celular, dando instrucciones porque dejo muchas cosas por hacer. Ha habido muchas mujeres, ha habido fracasos en Los Kjarkas. 

Yo te voy a decir que hemos enfrentado entre nosotros inclusive hasta tres fracasos matrimoniales con divorcios  y demás cosas. Se ha llevado una historia de ese tipo. Muchas de las mujeres han experimentado mucha soledad también, por eso comprendemos a las que están con nosotros. Yo por ejemplo me separé y no lo he vuelto a intentar. Hay mucho requerimiento de trabajo, con decirte que tenemos presentaciones completas hasta el 2014, y ya han dejado adelantos.

 

HIJO. Abrazando a su mamá, la señara Encarna, que es bastante guapa pese a tener casi cien años de edad

 

 

 

 

 

 

 

- ¿Entonces, cómo ve el futuro de Los Kjarkas?

- Sabemos que somos temporales. Un nuevo grupo nos sigue, Chila Jatun. Está preparando compositores, artistas, sonidistas, gente que va con nosotros y aprende cómo recorremos todos los caminos y sabemos sortear problemas como bloqueos o lo que sea para pasar por otro lado, y conocemos así Bolivia, Colombia, Ecuador, Chile, Argentina, y sabemos dónde están los cortes y a qué hora los suspenden. 

- ¿Y quién será el sucesor de Gonzalo Hermosa? 

- Mi hijo Huáscar. Él está aprendiendo, pero no aquí en su escritorio, tiene que ir sabiendo. 

En la casa de Gonzalo hay gatos y árboles. Cuando habla nombra a su hermano Ulises. Se define como un admirador de las mujeres: “Su poeta soy, el que más las ama”, dice.  Asegura que nació para estar en el escenario y que Ulises decía ‘vamos al combate’ y así Los Kjarkas conquistaron públicos de más de 100.000 personas. Resume así su vida, su canto y su indumentaria: “Llevamos al país en nuestro poncho”.

Los Kjarkas en concierto en la Expoferia

 

 

 

 

 

 

 

Las huellas de Wilson y Ulises
Wilson Hermosa fue uno de los fundadores de los Los Kjarkas y luego de que sus hermanos menores Ulises y Elmer entraron al grupo, él lo dejó y se dedicó a la fabricación de los charangos y a la investigación sobre los mismos. Junto a Gonzalo creó el roncoro, instrumento que toca Elmer. Ulises fue el penúltimo de los ocho hermanos y pese a ser tímido, es considerado como el mayor impulsor del grupo. Así como todos los Hermosa, tampoco tuvo una escuela musical académica; aprendió cantando y tocando en el grupo y pronto se dedicó a la composición.  

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