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Nuestra Santa Cruz de la Sierra es la plaza más
abierta de todo el país. No es por nada que a esta cálida
región convergen mujeres y hombres de todo el país y del
otro lado de nuestras fronteras patrias.
Tan abierto y a la vez tan hospitalario es el ámbito de
los cruceños que aquí, en nuestra Grigotania se guarda la
memoria de muchos altiplánicos y vallunos que son
totalmente ignorados en sus lugares de origen. Hasta
monumentos se les tiene erigidos, que nadie les ha
dedicado allí donde vinieron al mundo. Varios de esos
monumentos en lugares prominentes de nuestra urbe.
Calles y avenidas cruceñas, plazas y parques, llevan
nombres de personajes del interior. Barrios íntegros,
urbanos y suburbanos, aparte de ser exclusivos para gente
del interior, han adoptado nombres propios del ‘collado’.
Que sepamos, en ninguna parte del ‘collado’, a sus
parques, plazas, calles, avenidas y paseos se les da
nombres con resonancias cambas.
Folclore, manifestaciones culturales, costumbres del
‘collado’ se ponen de manifiesto normalmente en la
cotidianeidad de Santa Cruz de la Sierra, casi siempre en
medio de la complacencia y del aplauso generoso de los
cruceños. Que se sepa, nunca una manifestación cultural
nuestra logra espacio en el diario ir y venir de las urbes
situadas en las alturas.
Y sin embargo, no obstante esa calidez fraternal cruceña,
cuánta duda merece el nacionalismo de los orientales.
Cuántas veces se alude al pueblo camba no simplemente como
regionalista sino que hasta se lo llega a agraviar con el
cuento estúpido del separatismo.
Con resignación y paciencia aguantamos las injurias. La
tranquilidad de conciencia nos abrevia amarguras. Vale la
pena hacerlo notar una y otra vez.
¡Feliz domingo para todos!
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STAFF |
Director:
Dr. Pedro Rivero Mercado
Subdirector:
Pedro Rivero Jordán
Editora:
Anna Infantas Soto
Periodistas:
Ricardo Herrera
Javier Méndez.
Editor de Diseño:
Juan Carlos Gutiérrez
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Ángel Farell |
Estorban en todas
partes
Si se mira con atención, el caballo parece
esbozar una sonrisa frente al automóvil,
convertido en una irrecuperable chatarra. La
foto fue tomada en el Plan 3.000. No estaba
cerca de un taller de chaperío, así que ha
sido depositado en un lote baldío. Se ve que
todo lo aprovechable ha sido quitado,
excepto los faroles. Como no hay plantas de
desguace en Bolivia, el fin de los autos se
prolonga indefinidamente y cuando son
chatarra, están destinados a estorbar o a
servir de refugio para las gallinas.
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