Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 13, abril de 2008
 

Museo . Franciscanos de colección
En homenaje a Tarija, descubrimos el mundo que se esconde detrás de las paredes del convento de San Francisco. Piezas arqueológicas, pinacotecas, archivos y el mismo templo nos trasladan a la herencia de los franciscanos. Piensan digitalizar sus bibliotecas y en abril estrenarán piezas extraídas de 17 libros de música que recuperaron el año pasado. Su página web es una de las más solicitadas con más de 40 mil visitas



Texto:Anna Infantas | Fotos: Fuad Landívar

Mientras el mundo sigue rotando, en el Complejo Conventual de San Francisco pareciera que todo se ha detenido. Cuatro siglos de vida hacen que cada rincón sea un lugar de añoranza, que permite conocer el tesoro que guardan con orgullo no sólo los religiosos, sino también los tarijeños. Tan rica en cultura como en historia, esta herencia franciscana empezó a edificarse en torno a un convento que nació como la ermita Santa María de los Ángeles, el 18 de mayo de 1606.  Lo más anecdótico sucedió cuando los tarijeños, reunidos en un cabildo, pidieron a las autoridades de la Audiencia de Charcas y al superior de los franciscanos que destinaran un grupo de frailes a la zona. Toda la ciudad se comprometió a construir el convento y a dar sustento a los religiosos. "En cada voluntad se manifestaba la generosidad de una sociedad agrícola sufrida, pero unida en la concreción de un destino común", escribió el padre Lorenzo Calzavarini en el libro Breve Guía Histórica, Artística y Cultural del Convento de San Francisco.
Aun en momentos difíciles, cuando, por ejemplo, el dinero parecía no alcanzar para concluir las construcciones conventuales, o cuando Sucre decidió cerrar los monasterios, los pobladores supieron proteger la obra franciscana. "El convento está muy ligado a la vida de la ciudad, cosa que no pasa con otras congregaciones. Su apoyo ha sido fundamental", afirma Manuel Gómez, del Centro Eclesial de Documentación. 
A esta primera morada franciscana, que traducía la soledad silvícola y la pobreza de los seguidores de San Francisco de Asís, le siguió la creación del colegio Propaganda Fide (1755-1919), que se encargaba de la formación de misioneros.  Pero la labor iniciada necesitaba de más espacio; así, una estructura arquitectónica se desarrolló para albergar diversas actividades: un templo, una residencia para los hermanos, una biblioteca, un archivo y oficinas de artesanías.


Su vida litúrgica y de evangelización los llevó a echar mano de la inspiración artística, que ellos la definían como "la Biblia de los pobres". A partir de 1755 lo que era una esquina se amplió a cuatro manzanos; necesitaban infraestructura para cobijar a más de 60 frailes. El padre Alejandro María Corrado (1884) describió así su arquitectura: "Este edificio, que aún subsiste tal como lo levantaron los padres españoles, nada tiene de elegante ni de suntuoso. Las celdas bajas y pequeñas; estrechos y lóbregos los corredores: todo es pobre, todo inspira una santa tristeza, que reconcentra los sentidos y eleva el corazón; sin embargo, nada falta de lo que puede contribuir a la religiosa comunidad de los que lo habitan". En la época de Corrado eran casi cuatro manzanos, pero hay un mapa oficial de 1919 en el que ya se puede ver consolidado el convento. Claro que con el tiempo y el avance de la ciudad, los franciscanos tuvieron que ver reducida su casa a sólo un manzano; esto sucedería entre 1925 y 1930.

EL CONVENTO HOY...
El complejo conventual San Francisco se edificó tan grande como las necesidades de sus fieles. Es, sin duda alguna, el más antiguo de Tarija y el que más influencia ha ejercido sobre la arquitectura chapaca. Hoy en día hay una zona destinada al culto, que es la Basílica de San Francisco (la primera construcción data de la llegada de los franciscanos, pero hubo un proceso que tomó varios siglos con ampliaciones y reconstrucciones); otro sector está destinado a la parroquia; una parte comprende el Centro Eclesial de Documentación, que agrupa la biblioteca, el museo y el archivo, y otro espacio, finalmente, está reservado para las viviendas de los frailes. Asimismo, están las obras antonianas: una librería y una imprenta, que ocupan un sector del convento y que es un reflejo de la labor pastoral de los frailes. Llegaron a sacar un periódico que se llamaba El Antoniano, de 1891 a 1936, además de la publicación de la hoja dominical, que desde 1936 hasta el día de hoy se encarga del servicio litúrgico. También llegaron a tener un colegio para los obreros que trabajaban en el convento, aunque en 1975 lo donaron a los hermanos de La Salle. “Ya no tenían la capacidad por el número de frailes”.
Manuel Gómez considera importante anotar que el museo franciscano tiene una primera etapa con el padre Gerardo Maldini, que en más de 35 años de labor juntó todas las obras de arte de la construcción antigua. Después de 1994, otro religioso, Lorenzo Calzavarini, organizó el centro eclesial de documentación con la misión de administrar todo el sector cultural del convento San Francisco; es decir, se divide en bibliotecas, en el museo franciscano y administra el archivo histórico. "Tenemos tres bibliotecas: la antigua, la moderna y la universitaria, y en todas ellas estamos arriba de los 45 mil libros y los más antiguos datan de 1500. Todos los textos están catalogados, pero hay unos manuscritos de cuero que corresponden al siglo XVIII y que son manuales de predicación", apunta Gómez.
 Desde mediados del siglo XVI se consolidan las bibliotecas, porque los frailes estudiaban Teología y  Filosofía en el convento; a eso se suman otras disciplinas como Medicina, obras clásicas de la literatura y una gama universal de autores. Casi todas las ciencias están representadas en esta biblioteca, considerada la más completa del sur de Bolivia. "Y es la única de este estilo en el país", apunta Gómez.
El archivo histórico ha sido catalogado con gran cuidado por el padre Manuel Mingo de la Concepción, que era el bibliotecario y archivero en el siglo XVIII, pasando por el padre Pedro Corvera (hasta 1916), hasta las adiciones de Maldini. Pero, ¿qué contiene el archivo? "Toda la historia del sur y oriente de Bolivia. Hay libros de economía, de la parte eclesial, lingüística del Chaco, hay diccionarios en guaraní y en mataco. Se encuentra manuales de predicación, que son más de 20 mil folios. El archivo tiene información del norte argentino y de todo lo que es la provincia Cordillera hasta el sur, porque los frailes hicieron misión desde 1755 hasta 1919. La importancia del archivo es que toda la identidad de los pueblos del sur está guardada en esos folios", responde Gómez.


El museo también tiene una sección de arqueología, piezas que fueron recogidas por el padre Anselmo Andreotti. Este sacerdote italiano, en 30 años como párroco en las iglesias franciscanas, juntó un incalculable material. En exposición hay 600 piezas de diversas culturas. Hay, entre otras cosas, una sección lítica con puntas de flechas; piezas de la zona de Taxara, de Omereque, de Mizque, de Tiwanaku, inca e incluso una vitrina con catecismos religiosos del periodo incaico del siglo XVI. En el museo colonial  se puede encontrar más de 60 cuadros restaurados de las diferentes escuelas, desde la potosina hasta la cusqueña.
El Centro Eclesial estima que dentro de diez meses se habilitarán catálogos de las bibliotecas para que puedan ser consultados en las salas de lectura y de estudio, mientras que en su página en Internet (www.franciscanosdetarija.com) reciben 44 mil visitas por mes, siendo una de las páginas más solicitadas de Tarija, sobre todo por investigadores. “No todos tienen acceso a los archivos, porque es la documentación más importante de los frailes. Se accede siempre que haya un proyecto de investigación y previa evaluación y autorización del director del centro”.
No conforme con eso, el año pasado el padre Piotr Navort descubrió 17 libros de música que corresponden a los cantos gregorianos, cantorianos y misas devotas franciscanas. El hallazgo musical será presentado en el Festival de Chiquitos (en Yaguarú, el domingo 27, y lo interpretará el grupo chileno Sintagma Músico). Además, están catalogando partituras de los siglos XIX y XX; se calcula que son 4.000 folios.
Con todas las cartas sobre la mesa es posible comprender el porqué de la frase: "Donde estuvieron los franciscanos de Tarija, es Bolivia".

 

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