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Es mucho lo que la iniciativa privada, en esta nuestra
generosa urbe cruceña, ha hecho en bien del arte, de la
música, de la danza, de la cultura en general, y siempre
en medio de ese silencio que normalmente más enaltece a
benefactores y filántropos.
Muchos de los logros, que no son pocos, alcanzados por
artistas o grupos de artistas, tanto entre nosotros como
en el ámbito nacional y en el internacional incluso,
llevan el sello de nuestros filántropos que se resisten a
renunciar al anonimato, que predican con el ejemplo
aquella bíblica enseñanza que manda que tu siniestra no
sepa lo que hace tu diestra.
Poco, o tal vez tendría que decirse definitivamente que
nada, se ha hecho de importancia en los campos del arte,
de la cultura en general, con apoyo del gobierno central.
El arte, la cultura en general, que en países del mundo
que no sean Bolivia, desde luego, cuentan con apoyos
verdaderamente sustanciosos, son objeto de serias y
reiteradas promociones en el exterior, aquí en esta
nuestra geografía, jamás son considerados como una
prioridad ni mucho menos aún. Como lo hemos dicho tantas
veces, siempre están librados a su muy triste suerte cual
si fusen una excentricidad, una flaqueza o tal vez una
insulsa pérdida de tiempo.
Como lo decimos aquí y asimismo lo hemos dicho antes,
quedan aún mecenas, gente de sensibilidad que en la medida
de sus posibilidades y más a veces aún, cubren las
pobrezas culturales de gobernantes, casi sin excepción. La
falta de apoyo en grande que debiera prestar el poder
central determina que en el plano nacional y en el
internacional, sobre todo, seamos totalmente desconocidos
con nuestras expresiones artísticas y culturales.
¡Feliz domingo para todos!
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STAFF |
Director:
Dr. Pedro Rivero Mercado
Subdirector:
Pedro Rivero Jordán
Editora:
Anna Infantas Soto
Periodistas:
Ricardo Herrera
Javier Méndez.
Editor de Diseño:
Juan Carlos Gutiérrez
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Rildo Barba |
En las alturas
‘La imilla’
descansa impávida a un lado del camino que
conduce a la cima de Chacaltaya, casi a
5.300 msnm. La perrita ‘chapi’ parece no
sentir la brisa fría que se campea en esas
alturas, aunque ya el deshielo haya hecho
desaparecer en gran parte de las montañas el
manto blanco que las cubría. Los visitantes
no la incomodan, hasta podría decirse que la
alegran. Sabe ganarse la atención de los
turistas, pero cuando su rutina termina no
le queda más que matar las horas con un
reparador sueño.
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