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He de confesar que no sé si los libros de enseñanza
que se utilizan en nuestras escuelas, es decir, en las
escuelas de Santa Cruz de la Sierra, capital, provincias y
áreas rurales, son regionalizados o si, cuando menos, en
materias de historia, geografía y educación cívica,
contienen temas que aluden a nuestras gestas, leyendas,
tradiciones, cultura, etcétera.
Dejé la escuela hace muchísimos, pero muchísimos años y,
aunque algo me interesé en seguir a mis hijos y nietos a
su paso por las aulas, nunca puse mayor atención en sus
textos de enseñanza. De modo que tampoco sé si tales
textos, a la vuelta de tantos años, incluyen en calidad de
materias de estudio, hechos y objetos que nos atañen
directamente como pueblo.
Lamentable sería la omisión de lo nuestro en los textos de
lectura de las escuelas y colegios de nuestra vasta región
grigotana. Tal omisión, en mis tiempos de escolar, se daba
y cómo vivíamos de veras resignados en nuestra calidad de
aldeanos, nadie decía esta boca es mía.
La situación hoy en día, sin embargo, ha cambiado y de
manera totalmente radical. Santa Cruz de la Sierra es, sin
duda alguna, el más importante distrito de todo el país,
el más dinámico y el que genera buena parte de lo más
sustancioso del pensamiento nacional. Por solamente estas
circunstancias, conocer algo de la región llanera nuestra
es inexcusable y se lo puede lograr a través de los textos
de lectura de escuelas y colegios, sean públicos o
particulares. Confiamos en que se tome en cuenta este
punto de vista.
¡Feliz domingo para todos!
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STAFF |
Director:
Dr. Pedro Rivero Mercado
Subdirector:
Pedro Rivero Jordán
Editora:
Anna Infantas Soto
Periodistas:
Ricardo Herrera
Javier Méndez.
Editor de Diseño:
Juan Carlos Gutiérrez
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Max Toranzos |
EN MEDIO DE LA
LLUVIA...
Es un día de febrero cuando la lluvia vuelve
a golpear con fuerza la ciudad de los
anillos. Las deficiencias de Santa Cruz se
notan tras cada gota que cae... En el
mercado La Ramada, por ejemplo, una
vendedora extiende su mano para jugar con el
agua, mientras mata el aburrimiento. El mal
tiempo no sólo le impide trabajar con
normalidad, sino también espanta a los
clientes. El pasillo vacío, así como sus
bolsillos, es tal vez la única ganancia que
tenga en la jornada, claro que ella se
conforma con poco y se resigna con salvar la
comida.
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