|
|
|
En este país, cuando no son los conflictos sociales
son los desastres naturales los que se encargan de
colocarnos en una situación de emergencia. Pareciera que
vivimos siempre al borde, en el límite del desastre, de la
fatalidad. Y es entonces que muchas personas vuelven a
poner de moda esa expresión lastimera de ¡Ay Bolivia!,
como si un hado maligno se empeñara en dejarnos en
situación de desgracia.
Pero Bolivia no es el trasero del mundo, somos, si de
comparaciones anatómicas se trata, el corazón de
Sudamérica y es precisamente eso lo que debemos darnos
cuenta. Aprender a valorarnos más, a tratar de empujar
hacia adelante de que pese a todo seguimos caminando. Que
muchos de los problemas que actualmente vivimos se pueden
solucionar o se pueden evitar, ya sea en los conflictos
sociales, como también en la prevención de los daños que
causan los desastres naturales.
Es bueno también modificar ciertas actitudes como la de
primero buscar el culpable de los problemas antes que
encontrarles una solución. El proceso, a nuestro modesto
entender, debe ser al revés. Primero salgamos del
atolladero, logremos soluciones creativas, para luego
obligar a los responsables que se hagan cargo de los daños
que han causado.
También es verdad que cuando a una persona el agua le está
llegando al cuello, en lo único que piensa es sobrevivir y
no le importa nada más, pero también es cierto que la
persona que se desespera y entra en crisis es la primera
en ahogarse. Somos un país con muchas dificultades, pero
nuestra generación es la responsable de hacerse cargo de
que nuestros hijos tengan un camino más fácil y menos
conflictivo
¡Feliz domingo para todos!
|
|
| |
 |
|
|
|
|
Las 100 mejores poesías de
Gustavo Adolfo Baca
A lo camba
|
|
|
|
 |
|
|
|
|
|
 |
STAFF |
Director:
Dr. Pedro Rivero Mercado
Subdirector:
Pedro Rivero Jordán
Editora:
Anna Infantas Soto
Periodistas:
Ricardo Herrera
Javier Méndez.
Invitado:
Luis Catalá
Editor de Diseño:
Juan Carlos Gutiérrez
|
|
|
|
|
 |
|
Juan Carlos
Torrejón |
Son muy pocas
Angélica Dorado es una excepción en el mundo
de las bandas de música, tradicionalmente
dominadas por los varones. En el último
corso estuvo, armada con su trombón,
interpretando algunos de los temas que se
bailaron en el Carnaval. Flojonazos se llama
el grupo musical que integra. Por momentos,
era difícil concentrarse en la
interpretación, porque no era raro que le
llegue un chorro de espuma, que amenazaba
con introducirse en la boquilla del
instrumento. Pese a todo, continuó
trabajando.
|
 |
| | | |