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A medida que fue asentándose en los barrios, el
problema de las inundaciones se fue agudizando. Hay cauces
naturales que fueron irremediablemente interrumpidos por
las nuevas construcciones, realizadas sin ningún plan.
No había tiempo ni personal necesario en las reparticiones
municipales para regular una de las expansiones urbanas
más intensas de Latinoamérica. Y lo que se planificó, no
pudo realizarse.
Así, con los cauces naturales cortados, las aguas no
podían llegar fácilmente a drenajes naturales como los que
llegan al arroyo Callejas, al río Pantano o a la quebrada
Los Sauces.
Estos nombres permanecieron desconocidos para la población
recién llegada, ávida de contar con cuatro paredes y un
techo para empezar a trabajar en lo que se pueda.
Es cierto que se están haciendo esfuerzos para que las
aguas no sigan castigando a los citadinos. Tal vez los
famosos 50 kilómetros de canales de drenaje que deben
completarse no sean necesarios.
Varios expertos han dicho ya que, puesto que el Río Grande
está lejos, necesitaremos lagunas intermedias para regular
el nivel de las aguas. Tal vez, si soñamos un poco, con el
tiempo estas lagunas se conviertan en un atractivo
interesante.
No olvidemos que nuestro parque El Arenal es una laguna de
regulación. Y, por lo que vemos, si se continúa con la
limpieza periódica, seguirá funcionando sin problemas. ¿Es
mucho soñar con pequeños clubes náuticos o complejos
turísticos instalados a minutos de la ruidosa urbe? ¿Y que
además salvarán a los barrios de vivir anegados? Es una
tarea para soñar.
¡Feliz domingo para todos!
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Las 100 mejores poesías de
Gustavo Adolfo Baca
A lo camba
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STAFF |
Director:
Dr. Pedro Rivero Mercado
Subdirector:
Pedro Rivero Jordán
Editora:
Anna Infantas Soto
Periodistas:
Ricardo Herrera
Javier Méndez.
Invitado:
Luis Catalá
Editor de Diseño:
Juan Carlos Gutiérrez
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Javier Méndez
V. |
Clientela ansiosa
Parece que estuvieran tocando las puertas.
La vegetal ansiedad que se ve en la foto
nace, en realidad, del descuido. En el
cuarto anillo, cerca de la radial 17 y
medio, hay un enorme complejo comercial
abandonado. Decenas de casetas con la
cortina metálica cerrada esperan por
inquilinos. Por ahora, los únicos ‘clientes’
son los arbustos. Cuando llegue la
oportunidad, el lugar se transformará en un
shopping del automóvil, como el de la radial
26 o el de la avenida Grigotá. Mientras
tanto, la metálica indiferencia se opondrá a
la verde tozudez de la naturaleza.
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