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Amamos nuestra naturaleza. Nuestra flora y nuestra
fauna. Hemos tenido la ocasión de apreciar de cerca su
belleza. Y en las reservas forestales, esa belleza es aún
más espectacular.
Las reservas forestales, por lo que ofrecen, por sus
efectos en el medio ambiente, son consideradas patrimonio
de la humanidad.
Basta pensar que estas reservas contribuyen a regular los
rigores de la naturaleza para que su valor sea tan
altamente estimado. Las reservas forestales contribuyen
para hacer más llevadera la vida en el planeta Tierra. En
rigor, hacen la vida posible.
No faltan, lamentablemente en este país nuestro tan
especial en tratándose de su gente y de su conducta, los
que no se hacen problemas a la hora de atentar contra las
reservas forestales.
No faltan los que las avasallan con finalidades
predatorias. Los que talan árboles a capricho. Los que
cazan no sólo subrepticiamente sino hasta en actitudes
desafiantes.
No faltan, en fin, los que piensan que las reservas
forestales son campo de nadie y de todos y que no hay
culpa alguna en el hecho de servirse groseramente de
ellas. Y los que eso creen y en consecuencia actúan, no
son pocos sensiblemente.
El peso total de la ley habría que aplicarles para
hacerlos entrar en razón.
Que se tome nota de este breve comentario.
Seguro que volveremos sobre el tema.
¡Feliz domingo para todos!
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STAFF |
Director:
Dr. Pedro Rivero Mercado
Subdirector:
Pedro Rivero Jordán
Editora:
Anna Infantas Soto
Periodistas:
Ricardo Herrera
Javier Méndez.
Invitado:
Luis Catalá
Editor de Diseño:
Juan Carlos Gutiérrez
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Ricardo Montero |
¿Regalo o
decoración?
En la avenida Perimetral, paralela a la
avenida El Trompillo, hay una casa que tiene
la puerta decorada de esta singular manera.
Puede el transeúnte preguntarse si la casa
es un regalo y por eso fue ‘envuelta’, o es
un adorno navideño. Está así desde diciembre
del año pasado. Curiosamente, nadie ha
arrancado el listón ni ha rasgado el papel
que cubre la puerta. Los vecinos, habituados
a su colorido, parecen no prestarle
atención.
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