|
|
|
Muy rápidamente, según todos coincidimos y lo
comentamos en rueda de amigos, se fue el año 2007 que ya
es historia, si buena o mala, el corrido lo dirá. Y, a la
sazón, instalados en el 2008, algo nos vemos forzados a
expresar acerca de lo que fueron las fiestas de fin de
año, es decir, la Nochebuena y la despedida de 2007.
Por lo que directamente apreciamos en nuestra calidad de
fiesteros, no faltó la alegría que es el rasgo habitual y
saliente de nuestra gente sin excepción. De la noche y del
día incluso, se hizo ocasión para bailar en franco alarde
de fortaleza y de optimismo a la vez.
Sin embargo, poco de lo nuestro, es decir, poco de lo de
antes, se pudo apreciar en las fiestas. Hicimos nuestras,
creencias que corresponden a otros pueblos tan distintos a
nosotros. Bailamos ritmos de importación sin conceder ni
el más mínimo espacio a lo folclórico, a lo terrígeno.
Por este lado, la imagen que de nosotros mismos dábamos no
dejaba de resultar extraña.
Ahora tenemos a muy corto tiempo el Carnaval. Ese Carnaval
que otrora gozó de fama por su originalidad, por su
alegría, por infinidad de pequeños y grandes detalles
adicionales. Ese Carnaval que ya no es más ni volverá a
serlo seguramente, el de nuestros mayores.
También a esa llamada fiesta grande de los cambas le hemos
adulterado su fisonomía. Hoy es una mezcla sin sentido que
para nada concierne a la tradición. Nada genuinamente
nuestro se muestra en esos días en que se celebra y se
rinde culto al jocundo dios Momo y su cohorte.
En las fiestas de fin de año, en las de carnestolendas,
llegamos a sentirnos los viejos cruceños como invitados de
palo.
Pese a nuestros reparos,
¡Feliz domingo para todos!
|
|
| |
 |
|
|
|
|
Las 100 mejores poesías de
Gustavo Adolfo Baca
Las casonas
|
|
|
|
 |
|
|
|
|
|
 |
STAFF |
Director:
Dr. Pedro Rivero Mercado
Subdirector:
Pedro Rivero Jordán
Editora:
Anna Infantas Soto
Periodistas:
Ricardo Herrera
Javier Méndez.
Invitado:
Luis Catalá
Editor de Diseño:
Juan Carlos Gutiérrez
|
|
|
|
|
 |
|
Jorge Gutiérrez |
ILUMINADA FE...
El fotógrafo no pudo captar una mejor imagen
de la Basílica Menor de San Lorenzo. En un
anochecer cualquiera de esta agitada Santa
Cruz, la luna parecía confabular con la
iluminada torre. Las manecillas de reloj,
también resplandecientes, anunciaban que
pronto serían las 20:00... Y para rematar,
en lo más alto, la cruz se mostraba
tímidamente bajo el resplandor. Sin duda,
esta estampa bien podría guardarse para el
recuerdo, ¿o no?
|
 |
| | | |