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El ‘cuento del tío’, A la caza de incautos
En la Policía se los clasifica en el vacío de los delitos cometidos, pero no denunciados. Por eso, en lo que va del año, los ‘cuenteros’ sólo tienen 15 denuncias en su haber. Sus víctimas son los inocentes que se dejan llevar por la ilusión del dinero fácil. Pase de largo cuando le cuenten historias fantásticas.
Texto: Anna Infantas Ilustración Will Quisbert
De alguna forma es uno de los cuentos más populares, al menos cada historia muestra la habilidad, la picardía e inteligencia de astutos 'tíos' que buscan no sólo la ocasión ideal, sino también a los seres más ingenuos y vulnerables con quienes practicar jugadas maestras… ¿Su fin? Lucrar con los bienes ajenos. Hay historias que son increíbles por la candidez de sus víctimas. El ejemplo más conocido es el caso de la persona que compró una supuesta zona aurífera en la Amazonia. Otros han pasado a formar parte de un rosario de clásicos que van desde la adquisición de un boleto de lotería a un indigente, hasta el hombre que, sin querer, hace caer una billetera llena de plata o el que vende monolitos de oro. Claro que son pocos los casos que llegan a ser denunciados en la Policía… "Es que da vergüenza, porque al final uno fue un opa", comenta Enrique, un ingeniero, de 30 años, que lo engañaron con un supuesto celular último modelo. "Llegué hasta probar el aparato e hice una llamada. Sólo después de pagar me di cuenta de que me dieron pura carcaza. ¡No sé en qué momento los cambiaron!", dice el profesional que prefirió omitir el monto del fraude. Ésta actitud explicaría el porqué -en lo que va del año- en los registros de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) sólo se tienen escritos 15 casos de 'casqueros'. ¿Casqueros? "Sí”, responde el coronel Enrique Urquidi. "Son las personas que distraen, que dicen todo un cuento de hadas para aprovecharse de su víctima y robarle principalmente su dinero". Para Urquidi esta cantidad no refleja lo que pasa en las calles. "Se da en poca escala y llena el espacio de los delitos cometidos pero no denunciados. Se cree que el dinero perdido no amerita la pérdida de tiempo", acota el coronel.
En persona. El clásico cuento de la billetera llena de dinero que, por casualidad, es perdida en la calle. Se actúa en pareja.
ÉRASE UNA VEZ…
Nadie sabe con exactitud cuándo empezó a hacerse popular el llamado 'cuento del tío'. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que sus creadores son los peruanos. Al menos el 80% de casos, según Urquidi, los tiene como protagonistas, seguidos de gente del occidente del país. Los 'tíos' (en la jerga peruana son adultos) jamás actúan solos, siempre están en pareja o en trío, usualmente es una sociedad de hombres y sus ganancias oscilan entre los Bs 20 y $us 1.500, dependiendo de la suerte. Su accionar es casi el mismo: primero buscan un área bastante transitada (mercado o terminal) y luego se dividen tareas: uno se encarga de escoger al incauto, mientras el otro se dará modos convencerlo. Como fieras tras su presa, buscan al que pueda tener dinero en su bolsillo. Una vez identificado, el plan empieza a marchar. Y para muestra basta un botón: uno de los 'tíos' camina delante de la víctima, simula sacar un pañuelo y deja caer una billetera que contiene dinero verdadero y falso. Se aleja, pese a las advertencias y a los llamados del inocente, que comprueba que hay plata. Es cuando entra en escena el cómplice, que asegura haberlo visto todo: desde que se cayó la billetera, hasta sus vanos intentos para devolvérsela. "Ahí empieza a urdir una trama. Le dice que lo mejor es dividirse el dinero, porque no conocen la identidad de la persona ni tampoco pueden ubicarla", explica Urquidi. Durante esta argumentación, el 'tío' pide un poco de aislamiento para cerrar el negocio. "Lo saca del bullicio y lo lleva a un sector apartado, pero no muy lejos del lugar donde tumbaron la billetera", acota. Allí empiezan a hacer el conteo de la plata, cuando aparece el supuesto dueño que reclama el porqué no se la entregaron. Asegura que ambos tienen la intención de quedarse con ella. El cómplice se la devuelve y como prueba de que no tenía malas intenciones, le da la suya para que la revise. El dueño comprueba que todo está bien. Y le pide al incauto que haga lo mismo. El momento es aprovechado para realizar el 'cambiazo' de billetes falsos por verdaderos. Devuelve la billetera y "los dos antisociales se van en direcciones opuestas. A los minutos, la víctima trata de hacer una transacción y ve con sorpresa que sólo son billetes falsos o papel de periódico", concluye Urquidi, que asegura que el 'cuento del tío' encaja en los delitos de fe pública y contra la propiedad. Por lo tanto, puede ser tipificado como robo agravado, con penas que van desde los cuatro años de cárcel, sin derecho a libertad condicional.
CON NUEVOS MÉTODOS
El 'cuento del tío' también se hace por teléfono e Internet. Un mensaje de texto, en caso de los celulares, es el primer anzuelo donde prometen dinero o artefactos electrónicos, claro que... (¡Ahí viene la estafa!) antes se pide que el supuesto ganador entregue unas tarjetas telefónicas, las claves de su tarjeta de crédito o los números de una cuenta bancaria. La gente de Unitel, por ejemplo, hizo que uno de sus empleados siguiera todas las instrucciones y comprobara el cuento, tal como asegura Juan Pablo Carvajal, jefe de marketing de la red televisiva. "Era un hombre que se hacía pasar como ejecutivo del canal y afirmaba que se había ganado un concurso (...). La gente se come la historia... Te la charlan y vos terminás convencido de que tenés que comprar dos tarjetas de teléfono, les devolvés la llamada y te piden el 'pin' para hacer efectivo el premio. Se lo das y nunca más sabés de él", detalla Carvajal y continúa: "Hemos llegado a la conclusión de que pareciera que es gente de Palmasola que con esto financia sus llamadas". Durante dos meses, Unitel mantuvo un comunicado advirtiendo este hecho. "Si realmente se ganan un premio los vamos a citar en el canal y no les vamos a pedir ningún tipo de requisitos", despeja cualquier duda. El mismo consejo lo da Nadia Eid, de VIVA: "No hacemos ninguna promoción sin sacar comunicados y utilizar soportes de prensa". Para la personera de la telefónica, que ya lleva publicando varias alertas, lo único que se busca es recargar el celular de los prepagos.
Ahora, el 'cuento del tío' por Internet resulta el arma más sofisticada para desplumar a internautas ingenuos. El mismo *Departamento de Estado de los EEUU alertó una nueva generación (ver cuadro de la página 17). Las autoridades ya recibieron 3 mil denuncias en un año de víctimas de estas nuevas estafas, que los investigadores califican a sus creadores de 'artistas del timo'. Conocen a sus 'presas' en páginas de citas, de empleos o de subastas, utilizan identidades falsas, emplean meses en ganarse su confianza y, aunque nunca hablan ni se conocen, terminan haciéndolo. Y es que ya no sólo prometen dinero fácil, sino también un trabajo más apasionante e, incluso, el amor. La persona elegida termina creyendo que puede obtener algo de un gran valor a cambio de un pequeño desembolso.
PERFIL DE PSICÓPATA
La pregunta es: ¿Por qué son tan efectivos los 'cuentos del tío'? Para el coronel Urquidi todo se lo deben a la habilidad en el uso del lenguaje y de las manos. "La mayoría de 'cuenteros' tiene prontuario criminal", advierte. Por su parte, la psicóloga forense Guiomar Bejarano da un paso al frente y los define como psicópatas que juegan con la ilusión de la gente, sobre todo en un país donde hay tanta desesperanza. "Las víctimas piensan que no están perdiendo nada y se lanzan. Dicen voy a ganar dinero fácil, pero lo hacen por desconocimiento, mientras que el estafador tiene poca empatía con la gente y tiene un perfil bajo de valores, pero sí son muy sociables y aparentan credibilidad", apunta Bejarano, que aclara que psicópata no sólo es el que mata o descuartiza; por el contrario, también pueden haber los "que actúan a través del engaño, de la estafa, del abuso de confianza. Son psicópatas en menor escala, por supuesto". Según la especialista buscan personas que no van a oponer resistencia, ya sea gente rica o pobre. "Son los inocentones, sin mucha personalidad. El estafador aprende a interpretar el lenguaje del cuerpo. Ellos viven de las debilidades de las personas". Bejarano acota que este tipo de delitos no deja huella ni para rastrear a los delincuentes, ni secuelas en sus víctimas "porque les de vergüenza haber jugado el papel de tontos".
El ‘tío’ Por internet
Red. Los cuentos, tan viejos como Internet, están sofisticándose a gran velocidad y ya no explotan la avaricia, sino los sentimientos
El heredero: un abogado contacta con el internauta para informarle que heredó una sustanciosa fortuna (cercana al millón de dólares) de un pariente muy lejano, el señor X, que ha muerto fuera de su país de origen (habitualmente, y de nuevo, en Nigeria) en un aparatoso accidente. El heredero tiene que pagar $us 200 para que el dinero le sea transferido, y entre 500 y 1.000 para la factura del letrado. Si la víctima recela, el abogado asegura que no le importa si el fallecido es su pariente o no; sólo quiere entregar el dinero y cobrar su minuta. Aparentemente, a las víctimas les parece una actitud lógica en un abogado. Lo más curioso del caso es que cuando el timador menciona la historia del señor X, las víctimas dicen recordar haber leído sobre el caso.
Un buen empleo: el director de personal de una empresa en Nigeria busca trabajadores para un empleo muy bien pagado: unos $us 150.000 por seis meses de trabajo. Desafortunadamente, esta importante compañía no tiene dinero para cubrir los gastos de visados, permisos y tasas de inmigración, así que el trabajador debe pagar $us 1.800. Este es uno de los fraudes más antiguos, pero los timadores ya no se limitan a mandar correos electrónicos no solicitados (spams), sino que eligen a su víctima entre las que buscan empleo en los portales de Internet y cambian la oferta (compañía petrolera, turística...) según el perfil del trabajador.
Fraude en ebay: a diferencia de la mayor parte de los timos nigerianos, el reclamo de éste no es el dinero fácil, sino la empatía: el timador consigue que la víctima se ponga en su lugar. El estafador compra un objeto en una subasta on line a través de una orden de pago internacional, pero paga por él mucho más de lo que el vendedor pedía originalmente. El comprador explica entonces a su vendedor que se ha equivocado y reclama la devolución del dinero. La víctima asegura entonces que entiende perfectamente el problema y devuelve la cantidad. Semanas después, el banco le informa que la orden de pago no es válida, así que el vendedor se queda sin su producto y sin el dinero de la devolución.
Blanqueo de dinero: es el timo nigeriano más conocido, y también el más simple, porque no está personalizado (suele llegar en forma de correo spam) y porque apela a la pura avaricia. Un funcionario corrupto pide ayuda por Internet para lavar dinero sucio (unos $us 25 millones) y ofrece entre el 10 y el 50 de esa cantidad a quien le ayude. Como él no puede dejar ningún rastro, pide al internauta que pague a los bancos y a los abogados para que realicen los trámites necesarios. Y, de hecho, sigue reclamándole pagos diversos hasta que la víctima se percata de que se trata de un engaño.
Con información de Página 12 y el diario País de España
Por seguridad
Tenga en cuenta que este tipo de estafa sólo funciona si el afectado se deja engañar.
* Recuerde que ningún concurso oficial de su compañía de telefonía móvil o televisiva, le va a pedir que entregue claves de cuentas corrientes, de tarjetas de cajeros automáticos, tarjetas de prepago u otra información personal para participar en un concurso.
* Nunca entregue claves de tarjetas o de cuentas bancarias a terceros.
* Si recibe una llamada o mensaje que solicite estos datos para concursar por un premio millonario u otro beneficio, cuelgue la llamada y notifique a las autoridades correspondientes.
* Infórmese con su compañía sobre los canales oficiales para concursos o promociones. |