del 5 al 18 de enero

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Luis Barbery: “La inversión no tiene límite en el Dakar”
Boliviano. El piloto habló sobre las grandes sumas de dinero que se manejan, de su debilidad en el desierto y de los 17 kilos de peso que bajó por prescripción médica para soportar las jornadas diarias de competencia, que son de ocho horas o más


Barbery tiene como navegante a Hernán Daza. Esperan llegar a la meta. Fotos: Jorge Gutiérrez

Juan Carlos Montaño E.  - Rosario-Argentina

El Dakar le cambió la vida, aunque, como él dice, fue la excusa para comenzar a bajar de peso, 17 kilos en dos años. Luis Barbery es uno de los ocho pilotos bolivianos que el domingo largó desde Rosario en la rally Dakar 2014. Es su tercera participación en la prueba, y en esta ocasión pretende cumplir el recorrido, pues en las dos anteriores terminó abandonando.

Minutos antes de partir el piloto habló de sus abandonos, de lo complicado de la prueba y de cómo un empresario decide dejar la comodidad de la oficina para participar en una competencia en la que tendrá como obstáculos, entre otras cosas, temperaturas que llegan a los 39 o 40 grados, y caminos difíciles, que hacen terminar a uno cada jornada exhausto, además que durante dos semanas se descansa poco.

¿Cómo es que decide bajar de peso? 

Estaba con sobrepeso y fue por consejo médico, pues los kilos de más le producen a uno una serie de alteraciones en el diario vivir. Lo habría hecho de todas maneras si no hubiera sido por el Dakar, que fue el pretexto para corregir algo que no estaba bien. 

¿Qué hizo para quitarse de encima esos kilitos? 

Lo que hice fue cambiar de hábitos alimenticios, comer menos e incrementar la actividad física, que es clave. 

¿Y ahora cuál es su rutina diaria? 

Me levanto a las 5:30, y antes de las 6:00 estoy en el gimnasio o trotando. También me gusta caminar. El tiempo de los ejercicios es una hora o una hora y media, si es el gimnasio. Y si es trote es una hora con el estiramiento.

¿El Dakar también lo ‘obliga’ a esa rutina? 

Claro que sí, es importante tener el físico en condiciones para poder responder a las exigencias de una competencia tan dura como es el Dakar, que te puede complicar.

¿Qué tipo de exigencias físicas tiene el piloto? 

Primero está la tensión diaria, pues en la primera etapa de este Dakar, por ejemplo, son casi 400 kilómetros que hay que ir en enlace, luego son 180 kilómetros de competencia pura y después se vienen poco más de 100 km de enlace. Es decir, estamos hablando de unos 800 km en una jornada que un piloto en mal estado físico no los cumpliría sin sufrir bastante. Todo ello implica normalmente unas ocho horas al volante.

¿Cómo acaba el físico del piloto tras una etapa? 

Como todos, cansado y con cosas aún por hacer, pues luego hay que dormir para recuperar fuerza unas seis o siete horas si es posible. Hay que levantarse muy temprano, en especial los corredores de las motos, cuyas partidas son a las 4:30 y 5:00.

¿Qué más cambió en su vida el rally? 

En la calle la gente lo conoce más a uno, lo saluda y uno retribuye esas atenciones de la misma manera. 

¿La parte económica es una limitante para seguir mejorando en resultados? 

Sí, pues de ello depende, por ejemplo, mejorar en el tema de la máquina, ya que la inversión no tiene límite, y para eso la economía personal no es suficiente. Uno necesita del apoyo de sponsor. 

¿Entre sus aspiraciones, está la de ganar un Dakar? 

Actualmente no tengo esa aspiración, pero mi objetivo es cumplir el recorrido, mejorar y de estar en puestos de privilegio, que sería un gusto aparte.

¿El tema de la inversión lo frena? 

Claro, hay gente que se dedica exclusivamente a correr y a entrenarse a tiempo completo y por lo general durante el año completo están compitiendo en pruebas internacionales. Ellos lo toman como un medio de vida y como su profesión, y yo soy amateur.

¿Se puede llegar a gastar más de 2 millones dólares en una carrera del Dakar? 

Claro que se puede gastar más, El viernes en la verificación técnica alguien me comentaba sobre un coche muy bonito que había ahí, del cual solo su chasis costaba un cuarto de millón de dólares, y de ahí para adelante hay que invertir mucho más. Para un piloto de punta, por ahí 2 millones de dólares pueden ser poco.

¿Cómo es el Luis Barbery que corrió el primer Dakar al de ahora? 

Sigue siendo una de sus debilidades todo lo que es desierto, pues nosotros no tenemos mucha experiencia en ese tipo de terreno. Los demás caminos los tenemos en Bolivia, iguales o peores, y en ellos no tengo debilidades, además que yo me crié en el campo y conozco. Pero influye el no conocer la inclinación de las dunas y la dirección de los vientos, y todo ello hay que manejarlo con cuidado.

¿A qué apunta en esta carrera? 

A llegar a Valparaíso y hacer flamear la bandera nacional en territorio chileno. Intentaremos hacer el mejor papel posible. Vamos a estar empujando siempre para adelante y tratando de no perder tiempo, y de ser constante. Son 13 días de competencia, uno menos que en 2013, en los que se han agregado más kilómetros que en la anterior versión.

¿Está mejor preparado? 

Creo que sí, el vehículo que tenemos es mucho más liviano y es más manejable. El otro tenía más peso. Son elementos que al final suman y por ello creo que estoy mejor preparado.

¿Es cierto que esta carrera es para pilotos maduros, con mayor experiencia? 

Veo bastante gente en edad media, de 40 años para arriba, con bastante experiencia. Además, ellos tienen autocontrol para no querer ganar la carrera en cada curva, que puede ser peligrosa. Eso ayuda bastante para no descontrolarse.

¿Es frustrante abandonar? 

Es una frustración grande que dura varios días. Es un golpe bastante fuerte, y difícil de manejar internamente. En mi caso lo que hice fue poner en funcionamiento el plan B, un poco a hacer turismo y otro poco a trabajar.

¿Qué tipos de sufrimientos ha tenido en el rally? 

No le llamaría sufrimientos, sino momentos complicaditos, entre ellos no poder avanzar en el desierto de noche, como nos pasó en 2012, cuando tuvimos que dormir en la arena, que en horario nocturno cambia, pues el calor pasa a ser frío. También hemos tenido que cavar bastante en la arena. Pero vuelvo a recalcar, no le llamaría sufrimiento, pues uno participa voluntariamente.

¿Qué siente un piloto cuando corre una prueba de este tipo? 

Uno se pone a pensar que es un privilegio, pues son unos 200 coches en carrera y los que desearían participar son miles y no lo pueden hacer.

¿Qué es lo qué hace que personas como usted, que tranquilamente pueden estar en su oficina, decidan correr el Dakar? 

Es el deseo de participación en una prueba de este nivel, pues correr el Dakar era un sueño para mí desde que se llevaba a cabo en África. Recuerdo que las transmisiones por radio, que eran con bastante apasionamiento, hacían que uno se involucre bastante. Cuando se hizo en Sudamérica (en 2009) estuve un año de expectador y luego me animé a inscribirme y a correr.

¿Cuál es su objetivo a largo plazo? 

Voy a correr mientras esté en condiciones y luego intentaré ayudar a otros a que participen si es que está en mis manos hacerlo. Y si alguno de mis hijos se entusiasma con este deporte, lo voy a apoyar.

¿Había uno de sus hijos que le seguía los pasos? 

Sí, es Roberto, pero ahora ya está en otra dinámica de la vida, casado y con hijos chicos.

¿No se puede correr solo con el apoyo de la empresa privada? 

No, también hay que involucrar recursos personales, pues no hay apoyo de patrocinadores que puedan ser suficientes para cubrir las cifras grandes, pero la ayuda que dan es importante.

¿Cree que hay posibilidades para que alguno de los pilotos bolivianos pelee los primeros puestos? 

En los próximos años sí. Yo veo que ‘Chavo’ Salvatierra está con bastante experiencia y buena ubicación, y mejorando. Ojalá que le vaya bien y siga en ascenso. Yo creo también que cualquiera que se dedique puede tener oportunidades.

¿Qué implica profesionalizarse como piloto? 

Implica tener recursos, propios o de los patrocinadores para dedicarse solo a la preparación.

¿Alguna anécdota que recuerde? 

Hasta ahora no sabemos por qué motivo tuvimos tres veces la cabina llena de humo en la primera participación, que nos hizo salir disparando: pensamos que se venía un incendio.

¿Cómo se imagina el 18 de enero a la terminación de la carrera? 

Llegando muy contento a Valparaíso, con la bandera boliviana haciéndola flamear al cruzar la meta