El boliviano que vive en Buenos Aires o en São Paulo y no tiene su documento
de radicatoria, es un hombre muerto. Si va a pedir trabajo, no se lo dan, a no
ser para esclavo a tiempo completo. Cuando se ha quedado sin plata y sus
familiares de acá le quieren mandar dinero por un banco, no puede recogerlo
porque en esos países es un ‘pecado mortal’ que los ‘ilegales’ hagan trámites
financieros.
Así deambula en el abandono y para librar sus batallas se junta con otros
desdichados con los que va formando villas miserias. Para no morir de hambre
se somete a los trabajos indignos que le impiden el sueño, y cuando su salud
está quebrada, la sociedad y los derechos humanos, para lavar su conciencia,
le dan permiso para que entre a los hospitales públicos, y si es que el sujeto
se muere, hacen campañas públicas para asegurarle el féretro.
Los cónsules de Bolivia en São Paulo, Jaime Valdivia, y en Buenos Aires,
Álvaro Gonzales Quint, coinciden en que esta realidad les duele y por eso
apuestan a una solución que ellos creen que terminará o, por lo menos, le dará
pelea al trabajo esclavo: luchar para que todos tengan una licencia para
existir; es decir, un papel de radicatoria. Aseguran que se han puesto manos a
la obra.
Jaime Valdivia hace un llamado para que los más de 80.000 compatriotas que
cree que subsisten en la clandestinidad, acudan a su oficina para beneficiarse
con el acuerdo de regularización migratoria entre Bolivia y Brasil, suscrito
el 15 de agosto de 2005 y que estará vigente sólo hasta septiembre. Es que la
gente no está yendo y él cree que es porque muchos ingresaron a Brasil sin
carné y sin certificado de nacimiento, documentos vitales para pretender ser
legal. Además, es consciente de que cada miembro de la familia tiene que pagar
una multa de más de $us 300 al Estado brasileño y sabe que eso les duele a los
compatriotas, pero les pide que hagan un esfuerzo. El consulado en Buenos
Aires aprendió que la burocracia es el peor obstáculo para que los bolivianos
no puedan sacar sus papeles. Es por eso que la Cancillería envió una comisión,
compuesta por abogados y policías, para que por tres dólares se les entregue
en 48 horas el certificado de nacimiento, el de nacionalidad y el de
antecedentes penales, que son los que pide Argentina a todos los bolivianos
que quieren beneficiarse con el programa Patria Grande. La noticia se extendió
como pólvora y los bolivianos se van la noche antes al Consulado para
alimentar una fila de tres cuadras, llena de gente que quiere empezar a
existir.
Opinión
Escapar de la indignidad
Álvaro Gonzales Quint / Cónsul de Bolivia en Buenos Aires
Si bien la nueva ley de migraciones de Argentina entiende que el derecho
humano de toda persona no puede ser restringido por una situación de
irregularidad migratoria, el tener una plena radicación permite escapar de los
tratos indignos, tener la posibilidad de un trabajo seguro y con beneficios
sociales que esté dentro de la formalidad, de la legalidad. Pero también es
vital para que el boliviano se integre en la sociedad argentina y aporte al
desarrollo del Estado, ayudando al mantenimiento de los servicios a través del
pago de impuestos.
Priorizar el área social
Jaime Valdivia / Cónsul de Bolivia en Sâo Paulo
Los documentos de residencia son una parte de la solución a los problemas,
sólo así podrán acceder a los controles laborales de Brasil, que son más
rigurosos que en Bolivia. Yo voy a organizar los nexos consulares que serán
liderados por bolivianos que migraron, quienes serán los que darán al
Consulado el diagnóstico y las propuestas de solución a sus problemas. También
habilitaremos una línea telefónica para que los compatriotas llamen sin costo
alguno para denunciar hechos de injusticia y pondremos una oficina de
asistencia social.
Los acuerdos vigentes
* Con Brasil. El Gobierno de Evo Morales se comprometió a negociar la prórroga
del acuerdo sobre regularización migratoria entre Bolivia y Brasil, suscrito
el 15 de agosto de 2005, bajo los principios de tratamiento humanitario y de
justicia.
* Con Argentina. Desde abril de 2006 está en vigencia el programa de
normalización Patria Grande, que reconoce a la migración como un derecho
humano y permite a los bolivianos tramitar el documento de residencia.