Gracias a Charly -el boliviano que ahora se parece a Lula da Silva - encontré
al hombre perfecto para comprobar incontables afirmaciones que había escuchado
a lo largo del viaje. “Muchos de los que ahora manejan los talleres son los
que antes eran esclavos de los empresarios coreanos. Son bolivianos que han
reunido algo de plata y han aprendido la maña de lucrar sacando provecho del
más débil”, me habían dicho el cónsul de Bolivia en São Paulo, Jaime Valdivia,
el cónsul en Buenos Aires, miembros de la Pastoral del Migrante de Corumbá y
varios testimonios de quienes fueron sometidos a ese tipo de servidumbre.
Édgar S. me llamo, dijo el amigo de Charly, al que visitamos en la zona de
Buen Retiro de Sâo Paulo, que desde un comienzo aclaró que ahora que tiene su
taller de costura ha visto la realidad tal cual es. Eso quiere decir, explicó
seguidamente, que ahora entiende a sus ex patrones y que él también tiene
motivos para exigir ciertas cosas a sus dependientes. “Un costurero también se
equivoca, te hace renegar, a veces te reclama de todo y de nada, y hay que
soportarlo”, relata con voz pausada, y sus quejidos siguen: “Cuando somos
costureros no nos damos cuenta de los problemas por los que pasa el patrón,
pensamos que llevar un taller es bien fácil, pero no es así, cuesta, hay que
esforzarse. Hay costureros que quieren vivir bien, pero tienen que tener en
cuenta que si han venido de Bolivia es a trabajar. Qué se va a hacer, hay que
soportarlos”.
- Hay denuncias de que no les dan de comer bien
- Mi esposa es la que cocina, por suerte mi gente no es escogedora de la
comida. Cuando yo era costurero, un poquito reclamaba, pero ahora he visto que
la realidad no es así, porque hay que comer callado, tranquilo. Yo les estoy
dando surtido, no un solo plato, no puro saice, les doy mixturado: fideo,
arroz, más carne le meto.
- También hay denuncias de que los talleristas no les pagan a los costureros.
- Otros deben ser. Yo les pago por pieza, por modelo de prenda que costuran.
- ¿Cuántos empleados tiene?
- Tres. Ahora tengo que irme.