AL FIN VIERNES

Vuelven las aventuras al snack Tía Ñola, esta vez en la Sucre


Retorno. La familia Vargas firmó el contrato que le permitirá realizar actividades artísticas durante todo el año. La previa de la apertura será este domingo

Ariel Vargas es graduado de la Escuela Nacional de Teatro. Él y su papá, don Róger Vargas, trabajan juntos. Van por más

06/10/2017

La puerta es de madera. Y pequeña. El número 532 está plasmado en un fondo azul. Un pasillo largo conecta la entrada con el gran patio. Todavía todo huele a polvo. Pronto pasará la escoba y después el agua con detergente. A la derecha descansan unas tejas viejas y más allá hay una maleza fea que pronto será retirada de raíz. A la izquierda se extiende una hilera de habitaciones y al fondo está el baño y otro espacio. Allí ya es el snack Tía Ñola. 

Cinco meses de pausa (obligada)
En mayo, el concurrido local dejó de funcionar en la calle Ñuflo de Chávez. Hasta entonces se había convertido en el único espacio de Santa Cruz de la Sierra en ofrecer una cartelera permanentemente (hubo ocasiones en que las actividades se hacían hasta seis veces a la semana). Así estuvieron durante dos años hasta que tuvieron que desalojar, porque no les renovaron el contrato. 

La noticia cayó como balde de agua fría a los amantes del arte. Pronto, los artistas nacionales y la gente asidua al lugar expresaron su pena en las redes sociales y los comentarios se extendieron por varias semanas. ¡Hasta se armó un debate sobre la cantidad de espacios que acogen las expresiones!
Tuvieron que pasar cinco meses para que la familia Vargas encontrara la casa que ahora albergará el snack. Está en la calle Sucre #532. Son inquilinos y negociaron con el dueño, que radica en Israel. A Róger Vargas y a su hijo Ariel se les volvió el brillo a los ojos y están contra el reloj porque tienen que tener todo listo para el domingo. Ese día regresarán los horneados de la mamá, Martha Mejía, y también ayudará su hija Vania Vargas. Serán felices.

¿Qué habrá el domingo?
Será la previa de la apertura. Se celebrará el Día del Teatro Latinoamericano, con una camada de artistas bolivianos, desde las 20:00 hasta las 21:30. El ingreso es libre.

La actividad ha sido coordinada entre Jorge Calero y Ariel Vargas, y esperará a unos 60 invitados en las nuevas instalaciones. Habrá lecturas teatrales y dramatizaciones. Será “algo experimental”. Porfirio Azogue y Carlos Ureña leerán La secreta obscenidad de cada día, seguidos por La razón blindada (Gerónimo
Mamani y Edson Maraz), otro escrito de César Brie y los manifiestos del día a cargo de Arturo Lora y de Marcelo Alcón. 
Se le dará vida a algunas escenas de conocidas obras, como Guadalupe años Sin-cuenta (Voyeur Teatro), Mi muñequita, la farsa (José María Bullaín y Bianca
Valverde), y Retratos Salvajes, a cargo de Ditirambo. Todas serán parte de la fiesta, que pretende anunciar la gran apertura del snack dentro de algunos días (aún sin fecha oficial). 

Si bien Ariel (34) y su papá, don Róger (61), han sido los más fatiguillas para que el snack esté disponible, eso no será posible porque falta acondicionarlo. En la hilera de cuartos se pondrá la biblioteca y se harán los talleres de teatro, al lado estará la cocina y en el fondo será el camerino.

Pero la familia Vargas sueña en grande. En tres meses alzarán un tinglado para habilitar la sala de teatro y allí volverá la magia, esa que tiene el derecho a existir, esa que agitó las redes sociales. 



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