CULTURA

Tres obras de Tchaikovsky llenas de energía y emoción


Tchaikovsky, la fuerza de la pasión, titula la segunda temporada de la Orquesta Filarmónica de Santa Cruz, que comienza hoy en el Eagles. El director invitado da detalles del programa

El director de la Filarmónica, Isaac Terceros, cede su lugar al maestro Silva, que vive en Polonia

20/05/2017

Dos noches llenas de energía, drama y amor es lo que quiere ofrecer la Orquesta Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra, que hoy y mañana, a las 20:30, en el teatro Eagles, presentará su segunda temporada que lleva por título Tchaikovsky, la fuerza de la pasión.

El romanticismo y la genialidad de Piotr Ilich Tchaikovsky se ponen de manifiesto a través de tres de los monumentos musicales del compositor ruso: la reconocida Polonesa, de la ópera Eugene Onegin; el emblemático Concierto para piano Nº 1 y el magistral poema sinfónico Romeo y Julieta. 

Todas estas obras serán interpretadas por más de un centenar de artistas que conforman la orquesta, que en esta ocasión estará dirigida por el boliviano Rubén Silva, que ha desarrollado una fructífera carrera en tierra polaca y que dirigirá por primera vez en Santa Cruz. Silva es uno de los invitados de esta temporada, junto a la pianista Marianela Aparicio, que se pondrá al frente de las teclas para deleitar al público con el Concierto para piano Nº 1. 

La visión de Silva
Rubén Silva  tiene una extensa trayectoria en Europa, especialmente en Polonia, donde dirigió la Ópera de Cámara de Varsovia,  la Filarmónica de Koszalin y la Filarmónica de Cracovia, además que fue distinguido con la Cruz de Oro al Mérito por las autoridades polacas y ganó el concurso internacional G. Fitelberg en Katowice.

“Es un gran placer trabajar con Marianela, con la que nos conocíamos desde hace mucho tiempo y la invité dos veces a tocar en Polonia con la Filarmónica de Koszalin, que es una ciudad que está al norte de Polonia, a orillas del mar Báltico. Tuvimos dos hermosos conciertos con mucho éxito. Recuerdo que habíamos planeado volver a tocar juntos, entonces esta ocasión es una especie de sueño que se ha hecho realidad”, afirmó el director. 

En cuanto al programa musical, Silva afirmó que es un placer para él interpretar tres obras de su compositor favorito. “Desde niño me encantaba la música de Tchaikovsky y hasta ahora ese amor continúa, porque es una música genial, con una calidad humana muy grande que refleja todas nuestras pasiones y nuestras tristezas, desde el amor hasta la alegría y la muerte”. 

Silva explica las características de las tres obras que se interpretarán estas dos noches.
 El programa comienza con la Polonesa, de la ópera Eugene Onegin, pieza que tiene un significado especial para él, porque vive desde hace varias décadas en Polonia.  
“Es como cuando uno escucha el himno nacional y se para; yo también escucho la Polonesa y quiero pararme. Esta obra no solo refleja el carácter de los polacos sino que también nos transporta al siglo XIX, a las cortes de la Europa real, en una época en que la Polonesa era una danza muy popular”, menciona. 

Sobre la obertura Romeo y Julieta indica que está compuesta de una manera genial. “La visión de Shakespeare está calcada en esta obra, porque está el tema del amor, de la lucha entre las dos familias: Montesco y Capuleto y, finalmente, de la muerte”, agrega.

El director asegura que el Concierto para piano Nº1 es una muestra del virtuosismo de su autor, “pero más que nada tiene mucho corazón”. “Tchaikovsky componía melodías tan bellísimas que hacía muy difícil que un mortal cualquiera pudiera componerlas; por ejemplo, el tema del primer movimiento del concierto es tan famoso y majestuoso que muchos no lo pueden olvidar”, finalizó Silva. 



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