CULTURA

Sebastián Antezana: "El cuento es un gran ejercicio de frustración"


Esta noche en La Paz, a las 19:30, en la Cinemateca Bolivia, se presenta el primer libro de cuentos del autor boliviano Sebastián Antezana, Iluminación (Editorial El Cuervo), que estará acompañado de la escritora Paola Senseve y del periodista Martín Zelaya

Iluminaciones es el tercer libro del escritor boliviano

12/07/2017

Iluminación se titula el primer libro de cuentos de Sebastián Antezana, ganador del Premio Nacional de Novela en 2008 con La toma del manuscrito, y que también publicó la nouvelle El amor según en 2011.

_Seis de los siete cuentos tienen como protagonistas a una pareja, y exceptuando el primero, que habla de una relación padre e hijo, los otros son de parejas que rompen, o están por hacerlo ¿Cuál fue la búsqueda que hacías al escribir estas historias?

Creo que en realidad solo tres de los siete cuentos tienen como protagonistas a una pareja y que, en general, hay otras formas o dinámicas que los caracterizan con más precisión. Si yo tuviera que señalar un factor común en los cuentos, señalaría, tal vez, la formación de un cierto espectro de familia en todos ellos, un espectro compuesto por personas desconectadas, parejas conflictivas, padres e hijos con relaciones poco tradicionales e incluso animales y sus dueños. Esas difusas formaciones familiares, que tienen tanto de fantasmagóricas o de desplazadas como de realistas, son quizás uno de los núcleos del libro. Es, como digo, algo poco claro, en parte porque no escribí los cuentos de este libro pensando en publicar este libro, es decir, no los escribí de forma unitaria con un proyecto en la cabeza, sino que los fui sacando de forma desordenada y obedeciendo a otros proyectos con otras motivaciones, y solo al final, luego de que pasaron los años y de reunir unos cuantos textos que me parecieron adecuados, vi que podía hacer con ellos un libro.      

_Como los samples en la música, insertaste frases y citas de otros autores en tus cuentos, o hiciste un cover de un artículo de Neil Gaiman, si seguimos la referencia musical, y también está la referencia kafkiana en el cuento Ante la ley ¿Esto es solo un guiño literario o vas a experimentar más con esto? 

Soy un escritor desordenado, muy poco metódico. No tengo espacios y tiempos definidos que dedico a la escritura sino un caos semicontrolado desde el que surgen las cosas (quizás por eso éste es el primer libro que saco en seis años). De la misma forma, mi relación con la lectura es poco controlada, más instintiva que racional, bastante carnívora. Por eso muchas veces estoy atragantándome con los libros y los escritos de otros. Es algo inevitable, las cosas se me quedan, algunas frases, algunos personajes, algunas historias, y como se me quedan las proceso y luego las reproduzco. La literatura es un gesto de reciclaje por excelencia, una larga charla en la que siempre estamos citando a otros, y me parece que esto hay que reconocerlo y celebrarlo, pero pese a que lo hago en Iluminación quizás ese no es un lugar en el que me quiera siempre quedar. La novela en la que vengo trabajando hace ya muchos años, por ejemplo, no tiene ningún cover o sampleado literario evidente, pero en cambio sí tiene muchos momentos de encuentro con la música.    

_Algunos autores dicen que prefieren el cuento porque les van más las carreras de velocidad que las de fondo (que sería la novela); otros hablan de la perfección que debe tener un cuento, y pienso en Adjskilsen que dijo (no sé hasta dónde será cierto) que el cuento le da la “facilidad” de no acabar una historia sino sabe cómo hacerlo. En tu caso, ¿cómo encarás un cuento y qué te interesa de esta forma de narración? 

Encaro al cuento con mucha inseguridad y mucha cautela. El cuento es un género que me cuesta muchísimo, quizás porque demanda (o me parece que demanda) una justeza, una verticalidad o intensidad, que quizás la novela u otros géneros no exigen de la misma forma. Siempre me ha parecido que escribir un buen cuento, verdaderamente un buen cuento, es una de las cosas más difíciles que hay. Pero también está lo que dices, que pese a su rigor quizás el cuento te permite salidas menos tradicionales y, así, más llamativas que otros géneros, giros que le dan a los textos un carácter menos ortodoxo. Lo que a mí me interesa del género es un poco eso, la dificultad que me implica, el miedo que me mete, lo mucho que me obliga a corregir y corregir, es un gran ejercicio de frustración. Quizás no haya mejor gesto para un escritor (o para alguien que quiere ser escritor, o para alguien que quiere escribir) que escribir un cuento de diez páginas y pasarse cuatro o cinco años puliéndolo.  

_Me puse a pensar en el porqué del título ¿Quizás por las lecciones aprendidas, el alcanzar algo o el darse cuenta de algo, que tienen los personajes en los cuentos; o quizás las mismas razones pero aplicadas a tu persona cuando escribías los relatos?

Pese a que puede parecerlo, por el título, el libro no tiene en absoluto un espíritu místico. La iluminación a la que se hace referencia en la portada no tiene que ver con una revelación alcanzada tras un careo con el misterio, con una instancia de trascendencia, sino más bien apunta a otro lugar, un espacio más prosaico pero no prosaico del todo, un territorio de realidad levemente irreal. Las historias y los personajes del libro se enfrentan a una iluminación alternativa, a un destello negativo, se condensan en una chispa de oscuridad que sin embargo a veces es capaz de alumbrar una casa. Están siempre ahí, al borde de algo, pero ese algo no llega a concretarse, o se concreta en formas distintas a las que se espera. Ese es el tipo de “iluminación” que me interesa, la idea de estar muy cerca de algo, de algo difuso, a veces amenazante, a veces quieto y mudo como un fantasma. 

_En Bolivia, algunos periodistas e incluso otros autores aún hablan de una literatura boliviana que se hace “orientada hacia afuera”, es decir, que no reflejan a Bolivia en sus historias, o lo hacen pensando en el interés que pueden tener las editoriales de otros países, entre algunos argumentos. ¿Vos cómo ves este punto?

Es una falacia. Uno no escribe siguiendo un programa político o esperando alcanzar cierto grado de representatividad. O si lo hace seguramente su obra se derrumbará apenas publicada. La adscripción dogmática a los programas nacionalistas es tan absurda como la entrega sin reparos al mercado capitalista internacional. Uno escribe para continuar esa charla, que te mencionaba antes, en la que está continuamente citando a otros, a otras voces, a otras miradas, pero no a otros programas. Eso porque la escritura es más como un estremecimiento, una cosa aleatoria, no segura, que bien puede no ocurrir, cuyo surgimiento no se da como un hecho programático (a favor de una política nacionalista o de otra “orientada hacia afuera” a la que le interesa la absoluta legibilidad y, por lo tanto, la absoluta mercantilización) sino como una eventualidad. Como dice un autor que me gusta mucho, la escritura es siempre una exploración, un paseo por la dificultad o la imposibilidad, la dificultad de escribir cuentos, de crear personajes, de darle forma a la experiencia, etc.

_Vos ganaste un Premio Nacional de Novela ¿Cómo has visto el trato que se le ha venido dando en estas dos últimas versiones, con atrasos de más de seis meses en ambas convocatorias y una reducción en el monto del premio este año?

No estoy muy al tanto de los pormenores del Nacional de Novela, pero la falta de seriedad y formalidad de nuestras instituciones es, pues, proverbial. Ojalá que las cosas se estabilicen y el Premio continúe, con cada vez mejores jurados y mejores incentivos.

_¿Tenés un libro que sea como tu biblia a la que recurrís cuando tenés bloqueos? ¿O qué hacés cuando no podés con la página en blanco?

No tengo ninguna biblia. O, lo que es parecido pero no es igual, tengo muchas biblias. Cuando me bloqueo tiendo, por lo general, a leer poesía. No sé por qué, porque muchas veces no me desbloquea, pero por lo general me pongo a leer poesía. Pero leo poesía también cuando estoy fluyendo bien. La leo siempre. Me gusta mucho y aprendo siempre mucho de ella, porque me interesa el trabajo con los ritmos y el trabajo con el lenguaje. Al final de cuentas eso es lo que es el estilo: la conjunción de una mirada, un ritmo y un tipo de lenguaje.   



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