CULTURA

Prestos a volar, un libro de poesía escrito en Palmasola


Anoche en la Casa de la Cultura se presentó el libro Prestos a volar, resultado de un taller de dos años y medio en el centro penitenciario Palmasola. Participaron 36 personas en este volumen que se compone de poemas y de reflexiones

Los talleristas Nelson Vaca Pereira (izq.) y Ricardo Andrade (centro) con el autor Evandro Ferreira

24/10/2017

“Estoy aprendiendo a amar, porque de niño no pude escuchar ni elegir un buen camino por el cual me querían llevar”, así dice uno de los textos que pertenecen al libro Prestos a volar, que fue presentado anoche en la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche y que contiene poemas, pensamientos y reflexiones escritos en el taller Libertalia que se realizó durante dos años y medio en el centro penitenciario Palmasola, de Santa Cruz.

Este taller surgió en 2015 por una iniciativa del  gestor cultural Milan Gonzáles, al que se le unieron Ricardo Andrade y Nelson Vaca Pereira. Gonzáles, que reside actualmente en Alemania, antes había hecho trabajos similares en el hospital siquiátrico Gregorio Pacheco, de Sucre, y en instituciones de Chile. 
“Milan nos capacitó por dos meses y en agosto de 2015 iniciamos los talleres”, contó Vaca Pereira. La Pastoral Carcelaria de Palmasola, a través de la señora
Zaida Romero, también los apoyó de gran manera en esta causa, gestionando los permisos para que Vaca Pereira y Andrade puedan ingresar a 
los pabellones PC-3 y PC-4 a dar los talleres.  

“Fue complicado por un lado, porque en Palmasola tenés que enfrentarte a tus propios prejuicios. Pero después de conocer de manera más íntima a la gente, te das cuenta de que cualquiera de nosotros puede estar ahí”, comentó Andrade. 

Los talleres, que se efectuaban los viernes por la tarde, tuvieron tres etapas: la lectura de libros de autores bolivianos y latinoamericanos, el análisis de estos textos de forma interactiva con todos los que participaron y, finalmente, la escritura de parte de  los participantes, que en los dos años y medio de trabajo llegaron a ser  200 internos, aunque por las rotaciones constantes que existe en el penal algunos abandonaron los talleres.  
Los internos que participan del taller tenían que tomar en cuenta tres fundamentos básicos a la hora de escribir: la realidad, la resiliencia y la reinserción.

La selección
El resultado final del taller fue de más de 500 textos, los cuales pasaron por un trabajo de análisis y revisión realizado por un equipo que incluía cuatro correctores, los que seleccionaron los 36 mejores, tomando en cuenta muchas veces la estética y otras la fuerza emotiva de lo que decían estos escritos. 

“En algunos casos nos separaba una brecha generacional muy grande. Pero fue bueno ver cómo iban progresando, algunos de escribir muy poco terminaron haciéndolo muy bien”,  indicó Andrade, que también destacó que el taller permitió armar una buena biblioteca para los internos, ya que personas e instituciones  donaron varios volúmenes durante ese tiempo. 

El libro Prestos a volar se puede conseguir en las oficinas de la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz (Velasco #687, teléfono 336-5316), luego se distribuirá a las librerías de la ciudad. El costo es de Bs 70.

El dinero recaudado por la venta de los libros será para comprar una proyectora y donarla a la escuela de Palmasola, para organizar ciclos de cine.
Anoche estuvo presente uno de los autores incluidos en el libro, Evandro Ferreira, quien leyó sus poemas.  “Escribir me ayudó mucho porque en la cárcel perdí todo: mi mujer, mi hija”, señaló el autor, que recuperó su libertad hace un año y medio.

Dos poemas pertenecientes al libro que aún no tienen título
 

Estoy en la prisión por estar con malas compañías,
por no escuchar a mi familia, ahora me doy cuenta de las
desgracias que traían, así como el mal que hacía, con el paso
del tiempo cambiaré. Todo se puede con esmero, para salir
adelante yo te diré: “Lo haré y lo haré”. Con paciencia,
yo no sabía que tenía un talento para escribir, sé que con un
lápiz y una hoja puedo hacer arte, maravillas. Por ejemplo,
estoy escribiendo poesía, quién diría, yo un rehabilitado,
aquí en la cárcel recién entiendo mi talento oculto para decir
lo que siento en un cuaderno.

Soy malo para hablar, ahora puedo expresar lo que me
ha pasado, aunque sea un rato escribiendo no hace daño,
al contrario, fue lo mejor que me ha pasado, porque en el
momento de escribir estoy a toda madre.

Álex Fernández Arrázola (Chicano)

La espera, mi gran espera, se llama desesperación, así es
como espero mi libertad.

Paciencia he tenido al verme solo en las noches de silencio,
en mi mundo todo lo vivo encerrado. Paciencia, así estuvo
Cristo también.

Paciencia y calma tuvo Cristo y lo crucificaron.

Miguel Medina Roca



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