ESCENAS

Portuondo llegó para recolectar los secretos de los cruceños


La artista chilena recorre el mundo en busca de historias no contadas para traducirlas en un libro. En Santa Cruz espera recoger 100 sobres y empezar a escribir en 2019


El exterior de la Manzana Uno es el espacio para leer y liberarse de secretos guardados por mucho tiempo
Escuchar el artículo Pausar Lectura

22/09/2018

Secreto es una instalación de arte que ha recorrido distintas ciudades del mundo recopilando historias ocultas, que luego formarán parte de un libro. La idea nace de una vivencia familiar de María Luisa Portuondo, artista visual y escénica chilena, quien luego escribirá un libro con los escritos recuperados.

Santa Cruz forma parte de este proyecto a partir de ayer, cuando la artista tendió las mallas donde se cuelgan los sobres que guardan secretos. La presentación fue en los exteriores de la Manzana Uno y desde hoy estará en las instalaciones de Kiosko, esperando los secretos de niños, mujeres, hombres, jóvenes y adultos mayores.

“Siempre es una incertidumbre saber cómo va a reaccionar la gente a pesar de que es muy empática con la obra, por eso me encantaría llevarme de ustedes unos 100 secretos, que es el promedio que se consigue en cada urbe”, mencionó la artista acerca de sus expectativas en la ciudad.

Indicó que aún no tiene definido cuándo empezará con el escrito, porque las metas del proyecto han ido cambiando, pero mencionó el final de 2019 para hacerlo. “Mi meta ahora es recorrer los cinco continentes, me falta África, Oceanía y una parte de Europa”, concretó.

Ello dependerá de los recursos que la artista consiga para seguir con el proyecto, que hasta ahora ha sido financiado por el Fondo de Cultura Concursable Chile (Fondart).

Equipo multidisciplinario

Portuondo explicó que en la construcción de su obra deberá contar con un equipo multidisciplinario, porque lejos de ser una obra específicamente narrativa será un ensayo sociológico, antropológico, curatorial y sicológico en una pieza literaria.

La invitación a participar y liberarse colectivamente de lo no contado, en muchos idiomas y desde muchas perspectivas, lleva a la artista a este recorrido por el mundo, que ella denomina fantástico, mágico y una prueba de fe que está transitando.