CULTURA

Memorias de los días en que Sam Shepard cabalgó en Bolivia


Ayer falleció uno de los artistas contemporáneos más importantes de EEUU. Escribió más de 40 obras de teatro y participó en numerosos largometrajes. Filmó Blackthorn en el país. Los que participaron del rodaje lo recuerdan

Escena del western rodado en Bolivia y en el que Shepard es el principal protagonista

01/08/2017

Un portavoz de su familia dio la noticia ayer, pero su muerte ocurrió el jueves en su residencia de Kentucky (EEUU). Discreta, como siempre fue su personalidad, así también Sam Shepard prefirió que fuera su despedida. 

El dramaturgo, actor, guionista y director estadounidense falleció a los 73 años de edad debido a complicaciones derivadas de la esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad neuronal que sufría desde hace tiempo. 

Shepard fue indiscutiblemente uno de los artistas contemporáneos más importantes de su país. En 1979 recibió el Premio Pulitzer por su obra Buried Child, y fue posteriormente nominado al mismo premio en dos oportunidades. Fue coautor del celebrado filme de Wim Wender, París Texas y lo nominaron a un Óscar como mejor actor secundario por su papel en el largometraje The Right Stuff. Su participación en la escena cultural estadounidense es amplia y destacada. Era miembro de la Academia de las Artes y las Letras de Estados Unidos, de la que recibió en 1992  la medalla de oro. 

El año 2011 llegó a Bolivia para encarnar a un envejecido Butch Cassidy en el western del director español Mateo Gil, Blackthorn, que contó con producción nacional. Algunos de los que participaron en la realización del filme contaron a EL DEBER anécdotas de las  ocho semanas en las que trabajaron junto a Shepard y la impresión que les dejó el actor y dramaturgo. 

Muy observador
El cineasta Paolo Agazzi participó como director de producción y fue el encargado de recibir a Shepard a su llegada a la ciudad de La Paz. 
“Cuando fui a recogerlo al aeropuerto llevaba un equipaje muy limitado y pidió que para bajar a La Paz no lo hiciéramos por la autopista, sino cruzando por todo lo que era la ciudad de El Alto. Él comentó que El Alto le recordaba mucho algunos barrios de la ciudad de México. Fue una observación como solía decir las cosas, limitando las palabras a lo mínimo necesario”, recordó Agazzi y agregó que  pese a su edad (tenía 67 años) se aclimató muy rápido a la altura y “quedó muy intrigado cuando  unos días antes de empezar el rodaje hicimos la ceremonia de la challa, como acostumbramos hacer aquí. Era una persona atenta a conocer todo, no le era indiferente lo nuevo”, recalcó Agazzi, que días después, en un domingo de descanso, volvió a sorprender a Shepard en la plaza principal de Potosí tomando fotos y filmando con una pequeña cámara, como si fuera un turista  cualquiera.

“Era una persona muy reservada, pero muy gentil al mismo tiempo. Muy sencillo. Leía mucho en las pausas del rodaje y sobre todo tenía esa mirada inquieta para mirar a su alrededor”. 

A mitad de rodaje llegó un buen amigo suyo, que era Stephen Rea, el actor irlandés que en el filme tiene el rol de un agente de la agencia de detectives Pinckerton que va tras las huellas de Butch Cassidy.  
“Aparte de que eran amigos, daba la casualidad de que Rea  había terminado una puesta en escena de una obra teatral suya. Shepard tuvo con quien compartir más, porque no era de hacer amistades muy profundas, Además que el año anterior había fallecido un amigo suyo, Dennis Hooper. Una vez comentó que se quedó muy afectado por el fallecimiento del actor”, contó Agazzi. 

Llajua y charango

Patrick Rocha Guevara fue asistente de Casting en Blackthorn y le dieron la misión de conseguir un doble del actor en Potosí.  “Ya caída la noche buscaba un lugar donde cenar ahí en el Boulevard en Potosí y de repente a unos pasos míos vi de espaldas a un señor con las características físicas de Sam, al que no conocía personalmente todavía, y sin pensarlo dos veces me acerqué a hablarle, él no me entendía nada de lo que decía, así que tuve que hacer uso de mi pobre inglés, le expliqué que  buscaba un doble de un gran actor. ‘Sam Shepard ¿No sé si lo conoce?’, le pregunté. El hombre me miró sonriendo y me dijo: ‘Yo soy Sam Shepard’. Me quede sin palabras. Después me pidió que buscáramos un bar porque quería tomar un trago que le abriera el apetito, un ‘Campari’, luego cenar y caminar un poco. Lo llevé a un bar muy conocido en Potosí, el 4060, ahí encontramos el traguito rojo y probó por primera vez la Huari, el pan con llajua”, recordó y destacó su inquietud por conocer todo lo que sucedía a su alrededor, desde probar el popular picante boliviano hasta aprender el significado de las palabras que decían en aimara y español algunos extras y parte del equipo de cineastas.

“Mister Shepard, como lo llamaba yo, nos dio muestras de que era un gran ser humano, educado, respetuoso, callado y tranquilo, amable con el equipo de cineastas con los que trabajamos, exigente con sus escenas y muy enfocado en los detalles de su personaje; tan buen actor era que aprendió a tocar charango en pocos días para una de sus escenas. En pocas palabras, un maestro de la actuación”, sostuvo Rocha.    

Gran jinete y cantor  
César Morón fue coordinador de arte de Blackthorn y estuvo cerca de Shepard durante su estadía en el país.

“Era un verdadero hombre del oeste, tenía una cualidad única a la hora de manejar y montar caballos. Vos lo veías hacer las escenas de persecución, las de carreras sin usar dobles. Incluso recuerdo una vez que empezaron a rodar un galope de él y le empezó a hacer competencia al carro-cámara y no lo podían alcanzar. Ver a un hombre de esa edad con esa energía a casi 4.000 metros de altura era impresionante”, comentó Morón, que también fue testigo de uno de los momentos más relajados del artista. 

“Estábamos en Uyuni, alrededor de una fogata tomando algunos vinos, y él agarró la guitarra y se puso a cantar unas coplas folclóricas estadounidenses en las que bromeaba con los presentes. Fue la única vez que lo vi ‘suelto’ y cantaba muy lindo, como lo hace en la película, en la que aparece cantando y tocando el charango”, recordó Morón, que también destacó la sencillez que demostró todo el tiempo que estuvo en el país.  



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