CULTURA

Kazuo Ishiguro fue la agradable sorpresa del Nobel de Literatura 2017


Su nombre no figuraba en ninguna de las posibles listas de ganadores del premio más importante de la literatura internacional. El mismo escritor pensó que era una broma cuando se lo anunciaron. Los ambientes literarios celebraron su elección

El galardón ayudará a que se conozca su obra, ya que ninguna librería local tiene sus libros

06/10/2017

Kazuo Ishiguro cuenta que estaba sentado en la mesa de su cocina  de su casa, en el barrio londinense Golders Green, a punto de comer una merienda cuando recibió la llamada de su agente, que le dijo que acababan de anunciarlo como el ganador del  Premio Nobel, “pero hay tantas noticias falsas en estos días que es difícil saber a quién o qué creer, así que no lo creí hasta que los periodistas comenzaron a llamar por teléfono y apostarse  frente a la puerta de mi casa.  No era algo que yo esperaba, de lo contrario me habría lavado el cabello esta mañana", bromeó el escritor  con los periodistas  del  diario inglés The Guardian. 

Con  nombres como Margaret Atwood, Ngugi Wa Thiong'o y Haruki Murakami  liderando las probabilidades en las casas de apuestas, Ishiguro fue una elección que no solo le sorprendió a él, sino a todo  el mundo.  “Una parte de mí se siente como un impostor y parte de mí se siente mal por haber recibido esto antes que otros escritores vivos", dijo Ishiguro. “Haruki Murakami, Salman Rushdie, Margaret Atwood, Cormac McCarthy, todos ellos inmediatamente  aparecieron  en mi cabeza y yo solo pensé guau, una parte de mí se siente como si fuera demasiado joven para ganar algo así. Pero entonces me di cuenta de que tengo 62 años, así que estoy en edad  para esto supongo".

Pero a diferencia de lo que ocurriera el año pasado con la elección del cantautor estadounidense Bob Dylan  y las polémicas que generó, esta vez no se escucharon voces de protesta y más bien comentarios elogiosos a su obra. 

Salman  Rushdie fue uno de  los primeros en  felicitarlo. “Muchas felicitaciones a mi viejo amigo Ish, cuyo trabajo he amado y admirado desde que leí Pálida luz en las colinas", dijo Rushdie. “Y toca la guitarra y escribe canciones también”, bromeó en  alusión a Dylan.

Mientras que a Jorge Herralde, editor en España de los libros de Kazuo Ishiguro le parece un reconocimiento “tan inesperado como  merecido" porque el británico es de “una sutileza, elegancia y profundidad asombrosas", dijo el editor español.

“Ha sido una bella sorpresa que le hayan dado el Nobel. Yo me acerqué a su obra hace años a través del cine, después de ver  Lo que queda del día. Así leí esa joya que es Pálida luz en las colinas, una novela perfecta y delicada como una pieza de origami. Me gusta que hayan premiado un universo que toma distancia de las narrativas pop y que nos propone un existencialismo elegante, de símbolos claros pero complejos, como si el dolor debiera siempre experimentarse en pudorosa intimidad”, comentó a EL DEBER la escritora Giovanna Rivero.

Ishiguro, que siempre ha querido que se le considere un escritor internacional, nació el 8 de noviembre de 1954 en Nagasaki (Japón), pero en 1960 se trasladó a vivir a Inglaterra, donde su padre, que era oceanógrafo japonés, fue contratado por el Gobierno británico.

Al llegar a la adolescencia y recibir una educación británica,  fue consciente de que no iba a volver a su país, a pesar de que en su casa se hablaba japonés. Tras finalizar sus años de colegio, estudió Filología inglesa y Filosofía en la Universidad de Kent, además de participar en un curso de escritura creativa en la Universidad de East Anglia. Comenzó su carrera literaria a los 24 años, escribiendo relatos cortos y obras para la TV. Hasta entonces su ambición  era convertirse en letrista y músico de rock, tareas en las que no tuvo éxito. 

Tiene una heterogéneo conjunto de obras que le han valido el premio Nobel por un estilo muy particular, como destacó  la secretaria permanente de la Academia
Sueca, Sara Danius: “Si mezclas Jane Austen y Frank Kafka, tienes a Ishiguro, pero tienes que poner un poco de Marcel Proust".  Más allá de sentirse halagado por el reconocimiento, Ishiguro  aprovechó para dejar una reflexión: “El mundo atraviesa ahora un momento de mucha incertidumbre y confiaría en que todos los premios nobel fueran una fuerza para algo positivo", afirmó.



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