ESCENAS

Israel brinda por sus logros en 2016 y por lo que vendrá


El tenor fue detrás de sus sueños a Europa y seis años después retornó a su tierra para aportar con su experiencia. Es una voz destacada del canto lírico

El talento de Alarcón le valió ser tomado en cuenta por la Secretaría de Cultura para sus actividades. Foto: Fuad Landívar

25/12/2016

Israel Alarcón quiere compartir su alegría con todos, así como reza la letra de El Brindis, la inmortal aria de la ópera La Traviata. Este 2016 que se va ha sido pleno de satisfacciones para el joven tenor y la célebre pieza de Giuseppe Verdi se constituye en la forma ideal para graficar el momento que vive, además de que se trata de una de las obras que interpretó esta semana en el Concierto de la luz, de la Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra. 


Esa actuación, en la que se propuso un brindis al público, que esperaba la segunda parte del recital en el lobby del hotel Radisson, redondea un gran año para Alarcón, que se confiesa sorprendido por “haberse dado a conocer tan rápido”. 


El cruceño retornó a su tierra después de vivir más de 6 años en Suiza, donde estudió canto en la Academia de Música de la Universidad de Basilea y encontró la oportunidad de trabajar en lo que le apasiona, llegando a interpretar destacadas óperas en la ciudad europea. 


Al volver, una de sus primeras actuaciones fue con El Mesías, obra que presentó con un grupo de jóvenes artistas locales, entre ellos el director de la Filarmónica, Isaac Terceros, que ya empezaba a gestar su gran proyecto, que tuvo un debut de lujo: Cármina Burana. 
En esta cantata, Israel demostró de lo que era capaz durante las cuatro jornadas a taquilla volteada. Su performance le valió ser llamado por la Secretaría de Cultura para sus principales actividades.  

Convicción
“El mundo clásico en Bolivia es muy pequeño, cada vez que lanzamos una producción nos vemos las mismas caras. Esta ciudad tiene dos millones de personas; entonces, por qué no ofrecer también un espectáculo masivo, como lo que hace Il Divo, o lo que en su momento hicieron los Tres Tenores”, plantea Alarcón, cuya idea de presentar obras con esas características afirma que va madurando. 


“La idea es ofrecer un producto escondido detrás de algo, con un tinte más comercial. Ahora no basta con el tenor cantando y estremeciendo al público con su voz. Hay que entrar más por los ojos, por lo visual, para eso se hace imprescindible el uso de las nuevas herramientas, tanto para la escenografía como para la promoción de los espectáculos”, añadió el artista. 


Israel siempre intentó dar pasos acorde con la naturaleza de su voz, consciente de que cuando se trata de un tenor la situación es más exigente, por las características del registro. Comenzó en el coro del colegio Don Bosco, pasó por el Coro Santa Cecilia (con el que actuó esta semana en la iglesia La Merced), fue alumno de la soprano cochabambina Kathia Escalera y estuvo bajo el mando de Marcel Boon en Suiza, donde interpretó a Alfredo en La Traviata. 


Salir le abrió la mente y al volver lo hizo con la convicción de aportar al movimiento con su experiencia. Sin duda que lo está logrando 



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