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Franco censuró a los 'Rolling' y a David Bowie


El filtro de la dictadura franquista afectó tanto a letras como a portadas de discos que ofrecían contenidos 'inadecuados' para su difusión en la España de la época

La tapa del álbum The man who sold the world, de Bowie, fue prohibida por la dictadura
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25/07/2016

Incluso aunque Andy Warhol firmara alguna de sus portadas, ni los mismísimos Rolling Stones tuvieron la "Satisfaction" de sortear la censura franquista, de la que tampoco se libraron otras leyendas de la música pop rock como David Bowie, John Lennon, Bob Dylan o The Who.

El filtro afectó tanto a las letras de canciones como a las portadas de discos que, de acuerdo con el criterio personal de los censores, ofrecían contenidos "inadecuados" para su difusión en aquella España de los 60 y 70, aún bajo el régimen que se instauró tras la Guerra Civil de cuyo comienzo se cumplieron recién 80 años.

Los motivos, que en el caso de las letras -más de 4.300 en total- se "explicaban" con el argumento recurrente de que se habían detectado huellas de "erotismo", resultan ahora grotescos y rocambolescos aunque también ponen la piel de gallina e invitan a reflexionar sobre la privación de libertades de los últimos años de la dictadura, según ha explicado Xavier Valiño.

Valiño es autor de Veneno en dosis camufladas (2012), un libro que descubrió el hasta entonces desconocido mundo de la acción de Franco sobre el pop rock tras una minuciosa investigación en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares (Madrid).

Este universo se puede descubrir a fondo en el barcelonés Born Centro de Cultura y Memoria, que acoge hasta el 28 de agosto la exposición Vibracions prohibides (Vibraciones prohibidas), de la que el escritor es comisario y de la que se acaba de hacer eco el diario británico The Guardian.

La muestra exhibe los originales y las versiones distribuidas en España de algunas portadas de álbumes legendarios como el Sticky Fingers (Dedos pegajosos) que lanzaron los Rolling Stones en 1973 con carátula diseñada por Andy Warhol.

Pero la creación del líder del pop-art, una entrepierna masculina enfundada en unos pantalones vaqueros en la que llaman la atención una cremallera y un marcado bulto, se topó con los censores, que la consideraron ofensiva y provocaron que hubiera que realizar otro diseño para la comercialización del disco en España.

La nueva portada, del autor del logotipo de «Sus Satánicas Majestades», John Pasche, mostraba unos "sticky fingers" de mujer saliendo de una lata de conserva.

La carátula del mítico The man who sold the world, de Bowie, en la que posa ataviado con un vestido de seda, llegó a las tiendas españolas con una instantánea de uno de sus directos, lo mismo que ocurrió con los Who en Who"s next (1971), "pillados" justo después de orinar en la portada internacional de ese trabajo.

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La portada de Sticky Fingers con carátula de Andy Warhol.


 




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