ESCENAS

El primer Cosquín Rock fue un éxito y ya se piensa en la versión 2018


La primera edición en Bolivia del festival argentino dejó satisfechos al público y a los organizadores. Ni la lluvia evitó que sea un éxito. Se estima que asistieron más de 15.000 personas

El legendario Skay Bellinson, uno de los grandes protagonistas del Cosquín

06/11/2017

El Cosquín Rock Bolivia 2017 marcará un antes y un después en la historia de los eventos artísticos en el país. Así lo atestiguan el público, los artistas y los organizadores, que ya están pensando en la fecha y los protagonistas del próximo festival, que en esta primera versión contó con 24 bandas nacionales e internacionales, quienes actuaron en dos monumentales escenarios montados en un terreno situado en el quinto anillo y la doble vía a La Guardia. 

“Fue una experiencia inédita en el país, que se convirtió en una verdadera fiesta cultural, celebrada y compartida por distintas generaciones y también en familia”, expresó Gabriel Feldman,  organizador del evento junto con GMB Ferias y En Vivo Producciones (Argentina). El productor afirmó que la experiencia deja la vara muy alta en cuanto a la realización de eventos se refiere y dejó abierta la posibilidad de que se repita en una próxima ocasión.

Los Fabulosos Cadillacs en pleno concierto

No lo soñé

El evento fue un masaje a los sentidos y una prueba de resistencia de 14 horas, que concluyó a las 3:00 del domingo 5 con miles de almas que se mantuvieron estoicas siguiendo la lluvia y la actuación  de Los Fabulosos Cadillacs, que pusieron a prueba el aguante del público boliviano luego de un desfile de éxitos que parecía interminable. A esas alturas de la noche Vicentico y su pandilla ya habían hecho de las suyas con temas eternos como Vasos Vacíos, Carnaval toda la vida, Demasiada presión, Mal bicho, Matador y sorpresas rescatadas como Las venas abiertas de América Latina y V Centenario. Para el final terminó cediendo el micrófono a Flavio Cianciarulo, que invitó a la hinchada del escenario norte a saltar y corear el famoso “ooh, ooh oooh” (Yo no me sentaría en tu mesa).

Todo comenzó mucho más temprano, exactamente a las 12:40 del sábado, con el ‘Negro’ Camiña, Roy Vargas y los chicos de Skalibur, que orgullosamente hicieron escuchar las primeras notas musicales del Cosquín Rock Bolivia, a la vez que El Parche hacía lo mismo en el escenario sur con su hip hop criollo.

El ambiente decía que algo distinto estaba ocurriendo en Santa Cruz de la Sierra, sin duda, se lo percibía en el aire, en el júbilo de los jóvenes que apoyaban a sus bandas y se movían de un lado a otro del campo, desafiando el solazo, primero, y la lluvia bendita que cayó después. 

Posteriormente, Doble A, Los Bolitas, Electroshock, Oil, La Chiva, Mammut, Animal de Ciudad, los Cachistones, Fiesta Cuetillo, Los Salmones, Track y el Grillo Villegas pusieron en alto el nombre del rock boliviano, a la vez que las bandas invitadas confirmaban que la música siempre será una excusa para integrarse. Así lo reflejaron las actuaciones de Cuatro al Hilo, Eruca Sativa (una grata sorpresa para muchos), Los Caligaris y De la Tierra (una verdadera superbanda). 

Fito Páez, Babasónicos, Ciro y Los Persas y Skay Beilinson y Los Fakires demostraron que hacer Cosquín Rock en Bolivia no era un sueño ni una locura, era una gran oportunidad para alimentar el alma de la gente. El exguitarrista de los Redonditos de Ricota (un lujo en el festival) lo resumió así: “Estamos en esta parte de la Amazonia, venimos de la pampa. Lugares donde se unen el cielo con la tierra”.
 



En esta nota



e-planning ad