CULTURA

E. Caurey: “Veo pobreza intelectual y humana en los creadores de la campaña”


El escritor y sociólogo guaraní habla sobre la polémica campaña publicitaria de la pizzería D15, que fue acusada de sexista y racista. Además, habla del lugar de la cultura cruceña en la actualidad

El investigador guaraní da su punto de vista sobre la cultura cruceña

22/09/2017

Elías Caurey es escritor y sociólogo guaraní y uno de los intelectuales cruceños más destacados. En esta entrevista da su opinión acerca de la publicidad de la pizzería D15 en la que se muestra una pizza acompañada de las palabras “Ninguna cambita cunumi”. Esta publicidad fue señalada como racista en las redes sociales en días recientes. Como pensador e indígena cruceño, Elías Caurey también ofrece su punto de vista sobre la cultura cruceña en su aniversario: la considera “una identidad en construcción, más por la amenaza de lo andino que por sí misma; por lo tanto, veo complicada su consolidación si es que no se adhieren a la identidad de algunas naciones originaria del territorio”.

_¿Qué significa la palabra cunumi en guaraní? ¿Qué opinás del uso que se le da a esa palabra en la publicidad de la pizzería D15, en la que se presenta una pizza con las palabras “Ninguna cambita cunumi”? ¿Qué sugerencia le das a los creadores de esa campaña?

“Kunumi” es una palabra guaraní y traducida al castellano sería “muchacho” o “joven”. Sobre la publicidad: Veo una pobreza intelectual, por ende creativa y humana, de los creadores. En el mensaje que se trasmite, ya sea por desconocimiento o intencionalmente, se confunde el género y el concepto. Así como está hay una enunciación subyacente bastante racista en contra de los originarios de Santa Cruz. Mi sugerencia: que lean textos de la región, que hay bastantes, o que se hagan asesorar para no incurrir en mensajes racistas y que en nada ayudan en la construcción de una sociedad intercultural, que es lo que necesitamos.

_Como guaraní, ¿cómo ves el trato que se le da a los indígenas en Santa Cruz?

Yo creo que al originario aún se lo sigue mirando como ciudadano de segunda clase. Todavía está presente la mentalidad señorial y esto hace que se trate al indígena como inferior, sin valorar sus cualidades; por ejemplo, en su mayoría son bilingües y hasta trilingües, profesionales, etc.

_Mucha gente se siente orgullosa de ser “camba” pero no habla guaraní ni ningún otro idioma de los indígenas del oriente y tampoco conoce su cultura. ¿Vos te sentís identificado con la cultura cruceña? ¿Qué opinás de ella?

Lo “camba” no es sinónimo de guaraní o de otra nación originaria. Lo “cruceño” es un gentilicio por el nombre de la ciudad y el departamento. Como ciudadano nacido en el departamento de Santa Cruz, soy cruceño, pero guaraní como identidad. Respecto a la “cultura cruceña”, que de alguna forma reivindica lo “camba”, es una identidad en construcción, más por la amenaza de lo andino que por sí misma; por lo tanto, veo complicada su consolidación si es que no se adhieren a la identidad de algunas naciones originaria del territorio.

_¿Cuál es la importancia de saber una lengua originaria en Bolivia? ¿Cuál es tu propia experiencia con el bilingüismo?

Es de conocimiento general que las personas que tienen competencia en dos idiomas o más, tienen habilidades intelectuales más desarrolladas que el que maneja uno solo. En ese sentido, concretamente en el contexto boliviano, me es de gran utilidad, no solo en la comunicación, sino en comprender la realidad y las diferentes visiones de las cosas, lo cual me permite que mis acciones sean más empáticas.

_¿Qué se debería hacer para concienciar a la ciudadanía con respecto al problema del racismo hacia los indígenas?

Cuatro acciones básicas: por un lado, que las instituciones públicas y privadas asuman el cumplimiento de las normativas que tienen que ver con las políticas lingüísticas y culturales de las naciones indígenas originarias y afrobolivianas del Estado Plurinacional. Por otro, trabajar la intraculturalidad, lo cual pasa por aplicar en el sistema educativo los currículos regionalizados de las naciones originarias de acuerdo al principio de territorialidad, donde el idioma es el núcleo. Tercero, que los medios de comunicación asuman el idioma originario, de acuerdo al principio de territorialidad, en la socialización de la información. Finalmente, las políticas públicas tienen que destinar los recursos necesarios para la producción cultural, porque una sociedad sin cultura es desalmada, sin horizonte y gris como una tarde sin sol.

_Acabás de traducir del guaraní al castellano Irande, la novela póstuma de Elio Ortiz que ficcionaliza los sucesos previos a la batalla de Kuruyuki. ¿Por qué es importante para los guaraní recordar la batalla de Kuruyuki y por qué creés que casi nadie sabe de ese acontecimiento histórico en Santa Cruz?

-Es importante recordar la batalla de Kuruyuki (1892) porque es donde el Estado Republicano enfrenta a los guaraní y lo despoja de su territorio, lo cual marca la culminación de una etapa del tiempo ordinario de la nación guaraní y comienza otra. En la cultura guaraní, los malos recuerdos son pretextos perfectos para la reunión y para trazar nuevos desafíos para el siguiente tiempo. Fue así que en 1992, en el centenario de Kuruyuki, se inicia otro tiempo donde la lucha ya no es con arcos y flechas, sino lápiz, papel y su sabiduría, y es la que luego tiene su desenlace en la autonomía indígena, propuesta que sale de la nación guaraní para todas las demás naciones originarias. A la postre, casi nadie sabe de ese acontecimiento histórico en Santa Cruz porque al sistema dominante no le conviene.

_Mañana es el aniversario de Santa Cruz: ¿cuáles son tus deseos para Santa Cruz?

Deseo que su crecimiento económico vaya acompañado de su propio modo de ser (ñande reko, en guaraní), sin imitar a otros lugares, donde lo material y espiritual vayan en equilibrio; que sus pobladores contemporáneos entiendan que están habitando territorios originarios y que es su obligación respetarlos, aprender de ellos si quieren entender por qué son lo que son; que sus autoridades vean con los oídos (yapisaka) y actúen siguiendo la razón y los sentimientos; finalmente, que se resignifiquen los espacios público y sean más originales, donde lo indígena no solo sea decorativo y se lo valore en su verdadera dimensión. 



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