ENTREVISTA

“La ética periodística no es distinta a la personal”


Dorrit Harazim tiene más de 50 años de trayectoria profesional en las que ha cubierto desde la guerra de Vietnam hasta el ataque terrorista a las Torres Gemelas. Es la invitada por la Fundación Pedro y Rosa en la FIL de Santa Cruz de la Sierra

En la redacción del Diario Mayor, donde compartió con los periodistas y respondió a sus inquietudes. Foto: Ricardo Montero

07/06/2017

A sus 74 años, la periodista brasileña Dorrit Harazim mantiene una vitalidad que la refleja en cada una de las ideas que expresa cuando se le consulta acerca de los innumerables sucesos que le tocó cubrir o cuando reflexiona acerca del oficio periodístico, en el que ha transitado sin tropiezos a lo largo de más de 50 años. La ganadora del premio García Márquez a la Excelencia Periodística (2015) estuvo ayer en la redacción de EL DEBER para compartir su experiencia con los periodistas. También se dio tiempo para responder a estas consultas. 

¿Cuáles son los retos que actualmente tiene el periodista que se inicia en este trabajo?
Algunas cosas cambiaron de forma extraordinaria desde que empecé en este oficio, como las herramientas de trabajo que actualmente son muy diferentes y los jóvenes las conocen mejor que yo, por eso solo puedo hablar de las que me parecen que son permanentes para todas las generaciones de periodistas. Una que me parece fundamental es la capacidad de tener una curiosidad amplia.

Es decir, la mayor trampa tanto del jefe como la del reportero es seguir la pauta con la que se sale a buscar la noticia. Esto es un pecado tanto de la época en la que empecé, como la de hoy en día. Si el periodista no toma  la decisión, en el momento justo de desviarse de su pauta, de permitirse ver lo que hay fuera de ella, será un periodista eficiente pero mediocre y no un buen periodista. 

¿A qué se refiere cuando dice que no cree en la necesidad de perseguir la neutralidad en el periodismo?
No es que sea malo o bueno, es que no existe. Es un concepto abstracto e irreal.  No soy neutral en nada ni en mi vida profesional ni en la personal.

Yo tengo una opinión que no interesa al lector, pero es a través de mi filtro ético, moral lo que define el tipo de profesional que soy. No veo la diferencia entre la ética periodística con la ética personal. No concibo un periodista que dice que mantiene la ética periodística y no tiene ética en su vida personal. 

Usted ha sido testigo de parte de la historia del siglo XX y del XXI ¿Cuál ha sido el hecho que más le marcó?
La caída de las torres gemelas en Nueva York.

¿Por qué?
Es algo difícil de traducir para alguien que no vivió ese instante. Para mí como ser humano y profesional fue un cambio radical, fue un pánico colectivo que jamás había visto. 

¿La caída de las torres gemelas le marcó más que la guerra de Vietnam?
Sí, porque en la guerra de Vietnam era muy joven e inconsciente. Mi principal preocupación era cómo enviar mis reportes o cómo operar en un escenario para mí totalmente desconocido, pero cuando me tocó cubrir la caída de las torres, entendía la vida de una manera diferente y sabía de las consecuencias que tenía ese hecho para el mundo. 

A lo largo de su labor de periodista ha visto muchos cambios en el mundo ¿Hay algo reciente que la haya sorprendido? 
Sí, Donald Trump me sorprendió. En realidad no es que él me hubiese sorprendido, lo que me sorprendió es que la sociedad americana lo eligiera, una sociedad que yo creía conocer bastante bien. Eso muestra cuánto la prensa, y me incluyo, no estaba preparada para comprender mejor la enorme insatisfacción de una parte de la población estadounidense con los efectos de  la globalización.

La dimensión de la insatisfacción no fue bien cubierta por la prensa mundial. La globalización parecía una panacea bastante razonable, el resultado está en lo que pasa en Europa e incluso en Brasil. 



 




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