ESCENAS

Cleidy Torres recibe el Premio de Crónica


La comunicadora sucrense es la ganadora del IV Premio de Crónica Periodística Pedro Rivero Mercado. Hoy, a las 20:00 en la FIL se realizará el acto de entrega de la distinción

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04/06/2017

A mediados de noviembre de 1996 el hallazgo del cuerpo desmembrado de Adela Cárdenas conmocionó a todo Sucre. Poco tiempo después se supo que fue asesinada por su esposo, Vidal Cruz. Más de 20 años después la víctima de esta tragedia es una figura venerada por decenas de personas. La historia detrás de este peculiar caso es el tema de Mamita Adela, veneración al sufrimiento, crónica  de Cleidy Torres Durán con la que ganó el IV Premio de Crónica Periodística Pedro Rivero Mercado. 


Esta noche, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra, se hará entrega del galardón. 
Conversamos con la ganadora del certamen para conocer los orígenes y motivaciones que la llevaron a escribir su relato. 


_ ¿Cómo fue que se enteró de la historia que dio origen a su crónica?
Por una amiga, una colega de trabajo  que me comentó que había una capilla en honor a una mujer asesinada. Eso fue el año 2012 o 2013, pero no tuve la oportunidad de conocer el lugar hasta el año pasado, en el mes de diciembre, cuando recibí la visita de parientes que viven en España y quise llevarlos a pasear a Yotala, que es una población que se encuentra cerca de nuestra ciudad. 


Era un lunes y al retornar me llamó la atención la cantidad de gente que asistía a la capilla de Adelita, entonces decidimos bajar y pude observar cómo la gente tenía devoción por Adela Cárdenas que habían hecho una especie de canonización popular. Tomé algunas fotografías y preguntando a varias personas me di cuenta de que solo sabían que había sido asesinada por su esposo, pero no se sabían los móviles, ni quién era Adelita. De esa manera me di cuenta de que era una historia que había que contarla y compartirla, tomando en cuenta en todo lo que se ha convertido Adelita para el imaginario social de la población de Sucre y de Yotala, principalmente.
 

_ ¿Cuánto tiempo le llevó recoger toda la información del caso?
Hice la reportería por dos meses. Estuve yendo a la cárcel pública, donde está cumpliendo su condena el personaje antagónico de la crónica y visité en varias ocasiones la capilla de Adelita, que se encuentra a pocos pasos del ingreso de Yotala, donde pude conversar con algunas personas que de manera religiosa asisten los lunes a brindarle sus promesas y plegarias, y en agradecimiento le llevan plata o bebidas alcohólicas para departir con los asistentes. También llevan comida, pero además conversé con la que atendió el caso de asistencia familiar de Adela Cárdenas y con su hermana, que hoy tiene una caseta cerca de la capilla donde vende productos para su veneración, porque alrededor del lugar se han armado casetas en las que se venden objetos para su adoración. (retratos de ella, coca, alcohol, cigarrillo, cervezas...)
 

_ ¿Qué fue lo más complicado a la hora de trasladarlo al texto?
Retratar la escena de cómo encontraron el cuerpo de Adela. Ella estaba desmembrada e incluso el primer día encontraron solo las extremidades superiores. Recién en una segunda búsqueda del personal de investigación de la PTJ y del fiscal encontraron sus extremidades inferiores. Contar eso sin caer en el morbo ni el sensacionalismo fue lo más difícil de traducir en la crónica.


_ Usted se ha especializado  en temas de género. ¿Eso le ayudó para abordar la historia?
Así es. Soy una persona comprometida con el respeto del derecho de las mujeres. De alguna manera escribí esta crónica en homenaje a las víctimas de feminicidio, también es una crónica de denuncia al sistema judicial, que no puede atender de manera oportuna o que no puede garantizar el ejercicio de los derechos y la vida de las mujeres en el país.


_ Por lo que comenta se puede inferir que hay muchas Adelas en la sociedad boliviana.
Así es, creo que las mujeres que asisten a la capilla de Adelita para pedirle por salud, trabajo o por su familia, se ven reflejadas en 'Adelita', como ellas la llaman. Solo hay que pensar en cuántas mujeres en el país se encuentran peleando por tener la asistencia familiar en favor de sus hijos, cuántas mujeres hay que están sufriendo violencia física y violencia sicológica de sus parejas, tíos o hermanos mayores. Yo pienso que muchas mujeres acuden a ella para pedirle favores, porque se sienten identificadas con lo que le sucedió, porque la violencia de género, cada día se lleva más víctimas. 


_  En su crónica menciona  que hay un ascenso en las cifras de feminicidios en los últimos tres años. ¿Cuál ha sido el papel de la justicia?
De los 99 casos registrados en 2016, solo 18 quedaron con sentencia, pero por procedimiento abreviado, que es cuando la persona asume su culpa y no porque el Ministerio Público hubiera investigado. No hubo un solo caso de sentencia por investigación del Ministerio Público. Ese es otro aspecto que quiero remarcar en una versión más amplia que quiero hacer de esta crónica. Es evidente que las mujeres que deciden decir  ¡basta a la violencia!, que deciden exigir sus derechos o los de sus hijos terminan muertas. Es por eso que yo aprovecho la crónica que escribí para visibilizar esta temática.



 




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