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Carla Ortiz, una cochabambina 'mutante'


La boliviana que vive en Estados Unidos se encuentra en Siria, profundizando una de las transiciones más importantes de su vida, de actriz a productora

SONRISAS EN MEDIO DEL INFIERNO. La cochabambina compartió momentos extralaborales con la gente siria
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15/04/2016

Dice que tiene el alma partida desde que pisó Siria. Es que para Carla Ortiz, una cosa es lo que dicen los noticiarios, y otra muy distinta es estar en el corazón de la guerra, "face to face".

La actriz cochabambina se encuentra en la república árabe en la faceta de productora de un documental. Anteriormente ya produjo para el filme Olvidados, que estará en las bibliotecas del congreso de Estados Unidos y de la universidad GeorgeTown.

Dice que una de sus grandes pasiones es la filantropía, y que grabar este formato le ayuda. Tiene como meta dar voz a las mujeres sirias, víctimas de la violencia de esta contienda.

Carla asoció la productora boliviana Flor de Loto Pictures Srl con la productora libanesa Moon and Stars Production, de la analista política y famosa productora Roula Tajl. La primera parte del trabajo duró dos meses y en mayo arranca la segunda. Después viene la parte de la posproducción, que se realizará entre Bolivia, Argentina y el Oriente Medio. En primera instancia, el documental se estrenará en festivales, luego en salas de cine y, finalmente, se pasará en la televisión en el mes de septiembre.

El mayor desafío de Carla consistirá en comprimir más de 30 horas de entrevistas grabadas en un producto audiovisual de una hora y media, que sea capaz de transmitir toda la sensibilidad que despierta una guerra de esta magnitud. Para este cometido se unió a profesionales de la talla de Ahmad Dakroub, famoso director de fotografía de guerra.

El lado sensible de Carla
“Nos hemos acostumbrado a ver la guerra en Siria y de los refugiados como un titular más del noticiero, que brinda número de muertos y heridos en 30 segundos. Estamos adormecidos con el dolor porque creemos que están lejos y no sabemos que detrás de estas guerras, hay potencias involucradas. No podemos seguir ignorando a una nación cuyo llanto ensordece”, dice la cochabambina.

Bajo este argumento, Ortiz pretende que su trabajo desenmascare la verdad a través de las voces de mujeres sirias que han perdido a sus hijos y que hasta tienen prohibido llorarlos.
“He sentido mi alma partirse al escuchar las historias de víctimas de un extremismo religioso que aterroriza día a día”, opina y agrega que no puede dar adelantos de la trama del filme: “eEs imposible por cuestiones de seguridad”



 




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