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Calamaro: "Dejé la drogas atrás con dignidad"


El músico dijo en una entrevista que su carrera tóxica fue un periodo bastante corto. Ahora se apresta a presentar su nuevo álbum, Romaphonic Sessions

Calamaro revela que sus únicos vicios son el jazz de antes de los 60 y los libros de Houellebecq
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11/04/2016

"No consumo drogas, pero no tengo ningún drama personal con las sustancias. Forman parte lejana de mi vida, algo que dejé atrás con dignidad (la mayor posible) hace ya muchos años. Comparado con un fumador de tabaco o un alcohólico, puedo asegurar que mi carrera tóxica fue un periodo bastante corto; dicho lo cual, comparto con quien quiera leerme que no fumo tabaco ni tomo siquiera una cerveza [...] De recaídas, de aventuras y de pecados puedo comentar lo que corresponde y sólo si me lo preguntan", estas fueron las declaraciones que dio  Andrés Calamaro a el diario español El Mundo.

El músico que habló desde Buenos Aires, contó que ha decidido ser un tipo tranquilo que cada mañana lee un rato y luego va al mercado, hace gimnasia y prepara la comida. Eso sí, revela que sus únicos vicios son el jazz de antes de los 60 y los libros de Houellebecq.

Calamaro presentará en España su último trabajo, un álbum nacido por accidente «Fue grabado en dos tardes y nadie pensó entonces que se estaba grabando un disco», declara a el diario español.

Romaphonic Sessions (Warner), se trata del décimo álbum de estudio de Calamaro tras la disolución de Los Rodríguez. A diferencia de producciones como Alta suciedad (1997) y Honestidad brutal (1999), sus torres gemelas como solista, aquí los arreglos son inexistentes. Se nota la vibración de lo espontáneo y cierto espíritu jazzístico, más allá de que la carátula recuerde a las del legendario sello Blue Note.

El músico también habló de las redes sociales, para él el ambiente de la calle siempre es mejor que el de internet, que "es una auténtica cloaca", critica. Su defensa en las redes sociales de la tauromaquia y el consumo de marihuana, así como cierto tuit («La operación SGAE y el 23-F son la misma cosa»), lo convirtieron hace no demasiado en objetivo preferencial de los haters. Nada que ver con las reflexiones que, como breves poemas de lo cotidiano o biografía por entregas, regala de un tiempo a esta parte a sus seguidores.



 




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