CULTURA

Beni pierde al destacado Arnaldo Lijerón Casanova


Historiador, pedagogo, investigador, gestor cultural y un gran defensor de las reivindicaciones indígenas, todo eso y mucho más fue el intelectual beniano. Falleció la madrugada de ayer en su casa de Trinidad. Trabajó hasta sus últimos días 

Harán gestiones para que el Instituto Beniano de Bellas Artes lleve su nombre

27/09/2017

La ciudad de Trinidad amaneció ayer con una de las noticias más tristes que haya recibido en los últimos años.  Arnaldo Lijerón Casanova había fallecido. Luego de luchar durante más de un año contra un cáncer que le disminuyó las fuerzas, la enfermedad logró vencer a un hombre que supo ganar muchas batallas y que hasta sus últimos días no dejó de trabajar en favor de Beni y de sus reivindicaciones territoriales.

Lijerón fue un intelectual respetado en todo el país por sus  investigaciones historiográficas, por el rescate de las tradiciones y expresiones culturales  de Beni,  por su incondicional apoyo a los derechos de los  indígenas de las  tierras bajas, su labor pedagógica, pero para los que lo conocieron de cerca lo que más destacaron de  él fue su  gran calidad humana. 
          
Un hombre de convicción
De las muchas facetas que tuvo Lijerón, a una a la que más tiempo le dedicó fue a la de defender  el territorio que corresponde al departamento de  Beni. Para ese fin no escatimó recursos. Hizo cuidadosas investigaciones, todas ellas documentadas, para demostrar la legalidad de sus argumentos sobre los límites de Beni en la controversia con Cochabamba.

Tema al que le dedicó hasta sus últimos esfuerzos. Wilder Molina, amigo del intelectual, cuenta que incluso el lunes por la mañana se reunió con un grupo de amigos y colaboradores  con el fin de definir una última publicación que daría más luz al reclamo beniano respecto a terrenos que cierta cartografía adjudicaría a Cochabamba.

Por la tarde tuvo una fuerte recaída de su enfermedad  de la que ya no pudo recuperarse. 
“Él siempre se mantuvo activo y no dejó de escribir, sobre todo ensayos. Era un verdadero intelectual optimista y con muchos proyectos y nunca perdió el buen ánimo”, comentó Molina.

Mientras que Claudia Rea, esposa de Molina, cuenta que el 16 de julio cumplió 70 años y  como era una persona muy popular y querida los festejos fueron todo el día. Se realizaron diversas actividades para recaudar fondos para ayudarlo en su lucha contra el cáncer y durante toda la jornada la gente le demostró 
su afecto. Uno de los que ayer demostró su congoja fue Marcial Fabricano, el líder indígena que encabezó la marcha por el Territorio y la Dignidad en 1990.
“El violín mojeño lloró con no- sotros dando el último adiós a nuestro amigo y maestro”, escribió en Facebook Fabricano.  

Lijerón  formó parte de esa marcha en 1990. Él estuvo desde el primer hasta el último día de esa larga caminata que llegó a  La Paz y  la documentó en un texto
que  continúa inédito.
“Nunca serás olvidado: tú llegando a La Paz durante la Marcha.. y viajando a Santísima Trinidad, con los líderes indígenas”, comentó la socióloga e investigadora Zulema Lehm, que también fue amiga del intelectual.

Por su parte, otro de sus amigos,  Daniel Bogado, jefe del Departamento de Investigación de la Universidad Autónoma del Beni Mariscal José Ballivián, recordó que como docente propuso una educación regionalizada y eliminar la visión andinocéntrica, aspecto que defendió en diferentes foros.  También enfatizó en su  incondicional apoyo al Instituto de Bellas Artes  y su afán para crear la carrera de  Antropología y Arqueología, que consideraba una  necesidad para la región.

Por otro lado, el historiador Luis Oporto Ordoñez dijo que nunca olvidará su obsesión por salvaguardar el archivo histórico de la Casa Suárez, que actualmente se encuentra en Guayaramerín. Cuando él era asesor cultural del Rectorado y antes cuando era asesor cultural de la Prefectura  logró un desembolso económico para poner en valor  esa documentación que estaba deteriorándose. 

Enumerar todos los aportes que hizo Lijerón daría para escribir muchas páginas. Hoy sus restos son velados en su casa de Trinidad y luego será homenajeado en la universidad y en la Casa de la Cultura antes de ser sepultado en el cementerio general de Trinidad.  



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