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Australia difunde reportaje sobre cárcel de San Pedro


El turista Rusty Young, que en 2000 se alojó durante cuatro meses en el penal boliviano, regresó con un equipo de prensa australiano para evidenciar la violencia y corrupción del lugar

El recluso inglés trabajó como guía turístico de la cárcel para pagar el alquiler de su celda

03/11/2015

El anuncio del programa australiano Sunday Night sobre el capítulo que mostró la cárcel de San Pedro, de La Paz, es más llamativo que la presentación de un circo con personajes amorfos que hacen todo tipo de gracias. Desde el 25 de octubre, el reportaje Bienvenidos a la prisión más loca del mundo está disponible en au.news.yahoo.com, basado en el libro Marching powder del turista Rusty Young, que sigue siendo un éxito de ventas después de 12 años, al ofrecer la mirada más cercana que nadie tuvo sobre el penal boliviano.

“En el corazón de Bolivia se encuentra una prisión como ninguna otra, donde los niños deambulan por los pasillos, las drogas son fabricadas y un consejo interno reparte castigos corporales”, anuncia la presentación.

El regreso de Rusty

Desde España, donde reside Young, el australiano que en 2000 se alojó durante cuatro meses en San Pedro, contó a Sociales&Escenas que hace algunos meses regresó a Bolivia con el reconocido periodista Denham Hitchcock, para grabar el reportaje. Lo hizo temeroso por las represalias que podrían haber luego de destapar la fabricación de drogas, la violación de niños, la tortura a reos y la venta de celdas de 0 hasta 5 estrellas de categoría para los recién llegados.

En el reportaje utilizaron una cámara oculta y otra que grabó desde la azotea de un hotel de enfrente. Durante poco más de 12 minutos, Rusty y Denham recorren rápidamente los pasillos, ya que la noticia de su regreso se prende como pólvora entre los reclusos. Fue el tiempo suficiente para comprobar el negocio de bienes raíces interno, los niños residentes, la ausencia de guardias y descubrir que allí viven algunos de los mejores cocineros y vendedores de cocaína del país.

Young concluye que si hubiera supervisión, San Pedro podría ser un modelo de prisión progresista, pero como es hoy, significa un peligro potencial



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