CULTURA

Amado Cadena: la pasión por la carpintería y la música de un luthier


Es el único fabricante de órganos de tubo de Bolivia y uno de los ESinfaltables personajes de cada año en el festival de música barroca. Ha creado 10 órganos desde 2004

Autodidacta, Cadena construyó su primer órgano en cinco años: una pieza de 600 tubos
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20/04/2018

El luthier tarijeño Amado Cadena es uno de los personajes infaltables en cada edición del festival de música barroca. Él es el único boliviano que construye órganos de tubo, un proceso tan largo y cuidadoso que requiere la habilidad misma de un artista.

De hecho, Cadena llegó a Santa Cruz trayendo una de esas ‘obras’. “Ese se lo presté al festival. Lo están ocupando en San José, una vez que termina todo regreso con el deseo de que algún grupo lo pueda comprar, o alguna institución del país”, explica Cadena. 

Pero este músico y artesano viene a Santa Cruz cada festival para hacer mantenimiento y afinación a uno de los órganos que ocupan en los 10 días que dura este encuentro musical. Es un trabajo demandante, porque tiene que hacer estas labores antes de cada ensayo, antes de cada concierto,  ya que cada agrupación requiere una afinación distinta. 

Pasiones

En la construcción de los órganos de tubo se unen dos grandes intereses de Cadena, la música y la carpintería. “La base de la formación que tengo es haber sido carpintero toda mi vida. El último año del colegio paralelamente pasé carpintería, ahí empecé a descubrir mi pasión por las maderas. Al salir del colegio me dediqué a este oficio y en 1998 empiezo a construir órganos”, recuerda el luthier. 

En cuanto a la música, Cadena estudió piano desde niño en un instituto musical de su tierra natal, después fue profesor en ese mismo lugar. El gusto por la música fue heredado de su padre y a los 15 años, a comienzos de los 80, ya tocaba el órgano de la principal iglesia tarijeña. “El conocimiento de la madera y mi vocación musical han hecho que ahora pueda ser constructor”, comenta. 

Cadena menciona que en 1997 fue invitado a Sucre a la restauración de un viejo órgano. Ver el mecanismo de funcionamiento por dentro lo dejó con la sensación de que él también podía crear una de estas piezas. Así que en 1998 empezó a construir uno en su casa. Lo terminó cinco años después: un órgano de 600 tubos que ahora forma parte de su hogar. “Yo trabajaba de carpintero y construía el órgano sacándome tiempo en mis días libres, domingos, noches, feriados, etc.”, dice Cadena. 

Con este trabajo de armado, que funcionó también como una disección del instrumento, el músico tarijeño aprendió mucho. “Yo lo toco y lo estudio y es mi carta de presentación para mis clientes”, indica Cadena.

Este órgano, cuyos tubos son de metal y una aleación de plomo y estaño, es un trabajo completamente artesanal, menciona el luthier. Este instrumento fue estrenado en la catedral tarijeña -donde Cadena fue organista por 22 años-, con un concierto del músico francés Francois Chapellet, traído exclusivamente para esa ocasión.  Cadena dejó prestado el instrumento ahí hasta 2007, cuando se retiró como organista de la catedral. “Hacer un órgano de esa magnitud me tomaría ahora dos años”, comenta. 

Labor

Desde 2004, cuando empezó a aceptar pedidos para construir órganos, el luthier chapaco ha vendido 10. Puede parecer poco, pero  es un trabajo minucioso que demanda mínimo tres meses dedicados íntegramente a cada pieza, y Cadena trabaja prácticamente solo. 

Son cuatro los modelos de órgano que construye Cadena, de 50 tubos, que demora aproximadamente tres meses en terminar de construirse y alcanza un precio de $us 11.000; de 100 tubos (seis meses y $us 16.000), de 150 tubos (nueve meses y un precio de $us 22.000) y de 200 tubos (que demora un año en terminarse y cuesta $us 27.000). 
Para esto, Cadena utiliza maderas bolivianas como el cedro, que soporta mejor las inclemencias del tiempo.

Ahora, el luthier tarijeño también quisiera empezar a construir claves, por eso ya empezó una, para conocer mejor cada pieza y cada funcionamiento de ellas. “Fui a un taller a Brasil con el maestro William Takahashi (que construyó las dos claves que se utilizan en el festival), allí estuve tres meses, empecé a fabricar mi propia clave y la terminé en Tarija”, explica Cadena. 

Exportar

En estos años, Cadena ha enviado sus ‘productos’ a Brasil, donde vendió dos de estos instrumentos, uno está en Paraguay, otro en España y otro pequeño en Estados Unidos. 

Cadena también pasa mucho tiempo en el mantenimiento y arreglo de estos órganos. 

Viaja por todo el país realizando esta labor, en los municipios chiquitanos y en ciudades como Potosí, donde estuvo recientemente participando de la restauración de un órgano que tenía 2.000 tubos. También en Sucre y en Cochabamba. 

 



 




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