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Carlos Jhansen Gutiérrez

“El neoliberalismo se pasea por los pasillos del Gobierno”

Es el boliviano que asesora al Banco Central de Vietnam y acaba de terminar un libro que comenzó a escribir en 2011 sobre la economía boliviana.


07 de Julio de 2013 | 13:48

Carlos Jhansen Gutiérrez, es asesor del Banco Central de Vietnam.


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Tuffí Aré Vázquez, EL DEBER

Carlos Jhansen Gutiérrez es un crítico de la gestión  actual y lo refleja en su obra que titula Crítica a los fundamentos neo liberales-indigenistas del ‘Evonomics’: De la miseria del neoliberalismo gonista al miserabilismo del cambio masista. EL DEBER habló con él largamente. 

 -Bolivia mantendrá para este año un crecimiento de 5% en su PIB. ¿Puede o debe crecer más?

-El crecimiento promedio entre 2005 y 2011 de siete países sudamericanos, incluido Bolivia, muestra que este último llegó a un promedio de 4,6%, ocupando el cuarto lugar detrás de Argentina (7,4%), Perú (7,1%), Paraguay (5%) y por encima de Chile (4,2%), Ecuador (4,2%) y Brasil (4%). En 2012  Bolivia crece 5,2% pero está detrás de Perú (6,2%) y de Chile (5,6%), y por encima de Ecuador (4,8%), Argentina (1,9%), Brasil (0,9%) y Paraguay (-1,2%). Las proyecciones de la CEPAL para 2013 indican que Bolivia no será el país con mayor crecimiento en Sudamérica sino Paraguay, para el cual se pronostica un 10%, seguido de Perú con un 6% y Chile con 5%. Bolivia alcanzaría un crecimiento de 5%, Ecuador y Argentina con un 3,5% y Brasil con un 3%. 

Se podría crecer más siempre y cuando se genere un ciclo de inversiones-ganancia, apoyadas en fuertes inversiones que lleguen al 35% del PIB por unas dos décadas , por lo menos, algo que ahora está muy lejos de ser alcanzado. Por lo tanto, ya la superación del límite histórico de crecimiento de poco más de 6%, durante el Gobierno de facto del general Banzer, se levanta como una valla por el momento difícil de superar y de mantener sostenible en el tiempo.

-Para que Bolivia salga de la extrema pobreza, ¿cuál debe ser su porcentaje promedio de crecimiento?

-El crecimiento del PIB  por sí no tiene el suficiente valor informativo. Si la población crecería igual de rápido que la economía, entonces el ingreso de la población no cambiaría en nada. El uso del ingreso per capita es, en este caso, más significativo. Solo aplicando a manera de ilustración la “regla del 7” y asumiendo además el crecimiento logrado el año 2008 de 6,15% como sostenible, Bolivia estaría en condiciones de doblar su PIB en 11,4 años. Si se toma el promedio de crecimiento del PIB de Bolivia entre 2005 y 2012, que fue de un 4,7%, entonces este país necesitaría 14,8 años para doblar su PIB real. Ya aquí se ve que las estadísticas oficiales que muestran que el PIB de Bolivia se dobló en los últimos siete años tienen que estar erradas. De ser así, tendría que haber crecido en los últimos siete años con una tasa anual del 10%. El lector puede juzgar por sí mismo los últimos siete años, que dicen hicieron doblar al PIB. 

Considerando únicamente el aspecto cuantitativo y dejando de lado aspectos cualitativos del crecimiento, que desde luego son muy importantes, y  aplicando la misma regla, tenemos el siguiente cuadro: Para que el ingreso per capita de la población se doble y supere la extrema pobreza e incremente su ingreso para vivir dignamente de forma sostenible, sería excelente si Bolivia crece en las siguientes dos  décadas entre 6,5% y 7,5%, manteniendo un aumento de la población que no supere los 1,55 a 1,58 anuales. De crecer la economía 6,5% anualmente la población doblaría su ingreso per cápita en 14 a 17 años y, de crecer 7,5% , el ingreso per capita de la gente se doblaría en 11 años. 

-Las reservas internacionales llegan a $us 13.000 millones y hace siete años no pasaban de $us 5.000 millones. ¿Mérito del Gobierno o del momento económico?

-Es un resultado esencialmente exógeno. Refleja el buen momento económico en el sector externo de la economía de Bolivia, basándose en el incremento de ingresos para el Estado por la nacionalización del gas. No es el resultado de una estrategia de desarrollo de una subvaluación premeditada de la moneda. Hablando en términos técnicos, si es que de mérito se habla, es de la administración y de las políticas de esterilización de divisas del Banco Central. Bolivia no es una excepción en el crecimiento de reservas, así sea que este crecimiento sea particularmente excepcional.

Países exportadores de gas y petróleo pertenecen al grupo de los que más reservas internacionales acumulan. Incluyendo a los fondos soberanos, como Abu Dhabi Investment Authority de los Emiratos Árabes Unidos, con 600 mil millones dólares, o el Fondo Global de Pensiones del Gobierno de Noruega, con 440 mil millones de dólares, o los cuatro fondos soberanos de China, con 800 mil millones de dólares, observamos especialmente después de la crisis del Asia de 1997 un proceso inédito de acumulación de reservas. Entre 1999 y 2009 la acumulación de reservas internacionales creció del 5% del PIB mundial a más o menos 14%. Superávits en la cuenta corriente significan no solo para Bolivia un flujo de divisas que no pueden ser invertidos localmente sin poner bajo presión a la tasa de cambios fija. Una tasa de cambios fija como la que tiene Bolivia significa necesariamente una preferencia por activos líquidos denominados en moneda extranjera, en vez de reinvertir productivamente en Bolivia. La acumulación de divisas no es únicamente favorable como sugiere el oficialismo. Existen varios análisis que demuestran que el costo de oportunidades de manutención de altas reservas internacionales se mueve alrededor de 1% del PIB. Existen además varios peligros, tanto a nivel macroeconómico como a nivel del sistema financiero y bancario, como resultado de una acumulación creciente de divisas. Estos son, costos fiscales, debido al diferencial de las tasas de interés internas frente al nivel internacional. Aquí se tiene la experiencia en varios países latinoamericanos a principios de los años 90, en los que los costos de intervención subieron a alrededor del 0,5% del PIB, debilitando la posición fiscal y poniendo en duda la credibilidad del Banco Central en su propósito de ser exitoso en mantener una inflación baja. 

Otro riesgo es que una apreciación de la moneda llevaría a una pérdida de valoración en su balanza debido a esta apreciación, así sea que los efectos económicos de la misma resulten limitados. Un efecto típico de la acumulación de divisas es el fuerte incremento de la base de liquidez de los bancos, la cual podría ser neutralizada en parte con la venta de bonos del Estado de largo plazo. El momento en el que esta absorción se volvería más costosa y difícil debido a un rechazo creciente de los bancos esto también podría causar desequilibrios  monetarios en el futuro llevando a que el banco central sea expuesto a una fluctuación de las tasas de interés. La creación de desequilibrios financieros y macroeconómicos es también muy posible, ya que una acumulación de divisas es asociada con condiciones de financiamiento fácil. El resultado es un fuerte crecimiento de créditos al sector privado,  especialmente al sector de derechos reales. Esta relación se puede observar muy bien en la India, donde la exposición de la cartera del total de créditos del sector bancario creció de alrededor de 1-2% en 1999 a 10% en 2004.

Lo mismo se observa en Corea del Sur con un crecimiento de 10% a 33% en el mismo periodo. En Bolivia se observa una fuerte dinámica en el sector de derechos reales y construcciones, como reflejo de la bonanza económica, la política de acumulación de reservas y como resultado de que se trata de un sector en el que el lavado de dólares del sector ilegal de la economía es posible. Por último la acumulación de reservas internacionales tiene también un efecto negativo en la intermediación bancaria. Dependiendo de los instrumentos usados y de la efectividad de las políticas de esterilización, el Banco Central, obviamente que puede usar instrumentos discrecionales, es decir, que no sean de mercado, como el fuerte incremento del encaje legal, como lo hizo Malasia, o la introducción de impuestos sobre intereses de 15% como lo hizo Indonesia, además de la introducción de instrumentos de control directo de crédito como tasas de interés reguladas. 

-Los depósitos, las colocaciones, las exportaciones también crecieron. ¿Buena gestión económica o qué?

-Aquí quiero tocar tres niveles entrelazados entre sí. Primero, la dinámica económica basada en la buena coyuntura está desarrollando al sistema bancario y la bancarización en Bolivia y está acentuando y convirtiendo de esta manera a Bolivia en una economía del dinero. Una economía del dinero necesita a bancos estables y eficientes, como necesita urgentemente al dinero. Segundo, los intermediarios financieros entre ahorristas e inversores juegan un papel preponderante en el desarrollo productivo y económico. El incremento de los depósitos y las colocaciones en Bolivia tienen que ser observadas a través de esta luz. Tercero, desde el punto de vista macroeconómico, el incremento de depósitos significa incremento de créditos y de ahorro. Visto esto desde la perspectiva de la teoría económica neoclásica, sobre la que se apoya el Gobierno al observar la dinámica bancaria, más ahorro significa más inversiones. Desde la perspectiva keynesiana, más ahorro significa una caída del consumo. En este marco no se puede ignorar la contabilidad desarrollada en los últimos 500 años: El Gobierno del MAS, como lo haría cualquier otro Gobierno bajo las condiciones coyunturales existentes, actúa consciente o inconscientemente como facilitador de bienestar para el sector privado por medio de la banca. Para una economía, el ingreso total siempre tiene que equivaler al gasto total.

De similar forma, los ahorros totales provenientes de los flujos de ingreso tienen que ser igual al total de inversiones en capital tangible. Expresado en relaciones de balances financieros, el balance financiero del sector privado es igual al balance en cuenta corriente menos el balance fiscal. Esto quiere decir que cuando la cuenta corriente es igual al balance fiscal, entonces el balance del sector privado doméstico tiene que ser igual a cero. En otras palabras el ingreso de la economía doméstica y de la economía privada equivale a sus gastos o, expresado de otra manera, el ahorro del sector doméstico privado equivale a los gastos de inversión del sector. Si la balanza comercial es negativa, lo cual no es el caso de Bolivia en la actualidad,  entonces no es posible tener al balance fiscal y al balance privado doméstico con un superávit. Esto solo se podría lograr creando una posición de deudor frente a otros países como lo hizo EEUU con China. En el momento en que la economía tiene una cuenta corriente con superávit y esta es capaz de mantenerla, debido a que persigue una estrategia de altas exportaciones junto a altas inversiones, entonces a este país le es posible mantener a un superávit en el balance privado y en el balance fiscal. Esto es la característica de la política y estrategia neo-mercantilista de los países del Asia, especialmente de China y esta es la constelación en la que se encuentra Bolivia en esta coyuntura, más por casualidad y por razones favorables externas que por estrategia de desarrollo.

-Alrededor de un millón de bolivianos dejaron la pobreza extrema en Bolivia este último quinquenio. ¿Es poco o mucho?

-Cada boliviano que salga de la absoluta pobreza es un éxito que tiene que ser visto libre de ideologías. En términos de eficiencia, el Gobierno de Bolivia es más lento comparado con otras experiencias como la de Vietnam, en la que  entre 1992 y 1998 se redujo la pobreza fuertemente de 58% del total de la población a 37%, para moverse ahora por los 20%, calculados bajo los nuevos estándares del Banco Mundial para medir la pobreza, de $us 2,24 por día y persona. En Bolivia, entre 2005 y 2011, la pobreza y  extrema pobreza cayó del 61% al 45%. Recién se verá en el futuro si esta reducción es sostenible. Por el otro lado, se tiene a un millón de personas que llegaron hasta el umbral de la clase media en términos de ingreso. La base para este movimiento es el incentivo de la demanda por medio de la transferencia de bonos sociales, el incremento de ingresos, el efecto multiplicador de los ingresos de la fuerte economía de la coca-cocaína, más una tendencia a reducir la desigualdad de ingreso dentro de la economía.

-La nacionalización de los hidrocarburos mejoró los ingresos del Estado. ¿Coincide o no con esa apreciación? 

-La nacionalización de los hidrocarburos sentó la base para que el efecto de los precios internacionales repercuta directamente en los ingresos del Estado, teniendo en cuenta la participación del mismo de 50% en la renta de hidrocarburos. Los ingresos crecieron de 800 millones de dólares, en 2004, a entre  6.000 y 6.400 millones de dólares anuales, en 2013.

Este fuerte ingreso por las exportaciones de gas le permite al ministro de Finanzas ser uno de los pocos que aún puede dormir sin pesadillas, pues le permiten financiar el creciente gasto público sin problemas. Pero en la bonanza de las arcas fiscales también existe ya el germen de profundos problemas en el futuro, si no se maneja a la política fiscal con prudencia y visión de futuro.

Algo nuevo en la economía es que este gasto público creciente, que fomenta a la demanda interna de bienes y servicios, es financiado con impuestos. Mientras los ingresos gubernamentales se incrementen a un ritmo mayor que el crecimiento del gasto público y mientras la constelación de país neomercantilista se mantenga, Bolivia tendrá un superávit fiscal. La pregunta del millón aquí no es si es bueno o malo tener un superávit fiscal, sino qué es lo que el Gobierno es capaz de hacer en términos de cambios estructurales con el superávit fiscal. Lo paradójico de esta historia es que estos ingresos solo fueron posibles gracias al proceso de inversiones en el periodo neoliberal.

-El Estado aumentó su participación en la economía boliviana, llegando tal vez a un 40% del PIB. ¿Qué riesgos y qué beneficios genera esto?

-La participación del Estado en sus múltiples dimensiones en la economía es importante. El Estado es un imprescindible participante en el mercado, en la economía. Esto se ve observando su participación en países de Europa como Alemania, Inglaterra, Francia, Suecia, etc., la cual se mueve por encima del 40% del PIB. La pregunta no debe solo concentrarse al aspecto cuantitativo de la cuota estatal o de la cuota fiscal. Esencial desde mi punto de vista es la composición cualitativa de los gastos y de los efectos de la participación estatal así como de sus funciones.

En ese sentido, ¿Hace lo correcto el Estado como regulador? ¿Cumple con esa función con credibilidad? ¿Garantiza el bienestar común? ¿Gobierna en la economía garantizando resultados óptimos? ¿Cuán efectivo es el logro y los resultados respecto de sus principales objetivos político-económicos? ¿Es efectivo en función de establecer una justicia social y redistributiva? ¿Cumple con las leyes o las viola la vez que le da la gana? ¿Está al servicio del ser humano o está en función autocrática, por encima de la sociedad, formándola y deformándola de acuerdo con la visión ideológica reinante? En el caso específico de Bolivia también se tiene que considerar el “dilema del capturado”. Quiere decir que el Estado de Bolivia debe liberarse de la captura que algunos sectores hicieron del Estado, del acaparamiento de estos sectores como el de la coca. También es muy importante en el contexto descrito, el papel y la credibilidad, de los actores principales del Estado. A partir de estos criterios se pueden definir los riesgos y los beneficios y cada boliviano puede preguntarse honestamente si la participación del Estado en la economía de Bolivia coincide con sus expectativas.

-El ministro de Hacienda expone su orgullo por el modelo económico que resalta el pluralismo ¿Funciona la idea?

--Dejemos que el ministro se sienta orgulloso. Eso no le afecta a nadie. En la historia económica de Bolivia, a partir de la Revolución Nacional de 1952 , existieron ‘instituciones económicas’ que definieron sus reglas y estructuras plurales a partir del modo de producción determinado  en cada etapa política, en el marco de una ‘sociedad abigarrada’, como Zavaleta Mercado lo describió, pero que ahora fueron destapadas e institucionalizadas, pero no inventadas, en el artículo 306 de la Constitución. Sin negar su valor real dentro de las diferentes culturas existentes en Bolivia, los distintos tipos de organización económica, que son el fundamento de la economía plural, como ser la comunitaria y la cooperativa social, solo queda recordarle al ministro que la base cohesionadora para que las distintas formas de organización convivan armónicamente es la esfera del valor y es la esfera del dinero capitalista conjuntamente al ingreso generado por medio de la interacción de la esfera real y la esfera del dinero.

Esto no cambia en su esencia económica, así sea que en los ayllus u otro tipo de organización económica subsumen al dinero y a otros instrumentos del capitalismo a rituales ancestrales. Al fin del día, la participación de la gran mayoría como participantes consumidores y productores en el mercado se la realiza por medio del dinero, apoderándose por su medio a valores de uso y valores de cambio, iniciando procesos de economización y producción y siendo sujeto y objeto de esta interacción. Desde luego que es positivo que esa convivencia lleve a la generación de beneficio y bienestar en sus distintas formas económico-culturales.

-¿Murió el neoliberalismo en Bolivia?

-El liberalismo como ideología fundamentalista de Gobierno parece que murió. El neoliberalismo como práctica y como concepto dentro de los criterios de estabilización de la economía en el aspecto monetario y fiscal, de las tasas de cambio y dentro de los parámetros de los cuales las políticas económicas se mueven hace siete años está vivito, se pasea por los pasillos del Gobierno. Escuchar hablar a Evo Morales, a García Linera y al ministro Arce de los ‘bolsillos llenos’, usando distintos conceptos, como por ejemplo el uso de y la influencia de la tecnología, el crecimiento de la economía, el ahorro y las inversiones, las exportaciones y la fuerte apertura comercial de Bolivia,  la nueva coquetería del presidente con los empresarios, el manejo del problema del Tipnis y su enamoramiento con el extractivismo de materias primas, así sea rifando a los bosques naturales de Bolivia, destapan a personas profundamente inmersas en el pensamiento neoliberal, neoclásico, del pensamiento económico. No por el hecho que despotriquen ideológicamente contra el imperialismo americano o no porque reciten su mantra de la participación del Estado en la economía y del Estado como rector de la misma hacen desaparecer a los fantasmas neoliberales que orientan en el aspecto político-económico a sus cerebros.

Es una ironía de la historia que precisamente los políticos que se visten de un fundamentalismo socialista sean los que por suerte de la coyuntura internacional de los precios de las materias primas, están aportando al desarrollo de Bolivia con todas las reglas del capitalismo y de una economía del dinero.

-¿Cuál debe ser la matriz productiva boliviana?

-Debe ser aquella que sustente el desarrollo sostenible de la economía y la sociedad en su conjunto. Debe ser el resultado de un pacto productivo y un esfuerzo conjunto entre el Estado y el sector privado. Aquí se necesitan tanto ‘socios como patrones’, así no le guste al Gobierno. Cambiar la matriz productiva es un reto mayor que no solo implica cambiar la mentalidad de los gobernantes y los principales actores en los sectores productivos, sino también esto requiere que este cambio estructural tiene que ir encaminado con políticas de inversiones de largo plazo coherentes y creíbles, el uso adecuado de tecnologías, el desarrollo de la educación y la ciencia, con las que se generen un encadenamiento productivo y una productividad creciente de los factores.

La concentración del crecimiento de la economía en materias primas, como es el caso de Bolivia, es beneficio de corto plazo, pero también es futuras crisis económicas, políticas y de Estado. El salto de una economía extractivista hacia una de tipo secundario y terciario requiere de políticas y estrategias de desarrollo de largo plazo. También se requiere de un viraje en las políticas de integración económica en el mercado internacional de Bolivia. Con el ALBA únicamente, no se puede dar un salto muy largo. Los instrumentos de tratados de libre comercio bilaterales y multilaterales se los tiene que revivir y revitalizar.

-¿Cuáles son las fortalezas y debilidades del modelo económico boliviano?

-Prefiero hablar de políticas antes que de modelo. Las fortalezas de estas políticas son la estabilidad monetaria y financiera y macroeconómica, esto como herencia de la época neoliberal. La holganza de las cuentas fiscales, esto como resultado del incremento de los ingresos y de la política de esterilizaciones del Banco Central. Aquí también se debe mencionar al fortalecimiento de la demanda interna y la redistribución de la riqueza. Las debilidades son indudablemente la mala gestión de inversiones, las tendencias centralizadoras en un proceso de autonomías, la falta de una estrategia de desarrollo de orden nacional que supere el cortoplacismo, el clientelismo y el activismo discrecional.

Este hecho lleva a que a una estrategia de desarrollo del Estado se la remplace por una estrategia presidencial viciada de un culto personal, de actos de corrupción, como es el programa Evo cumple. Las políticas extractivistas y desarrollistas, a costa del Tipnis y de otros parques nacionales, la creciente falta de credibilidad política, la instrumentalización política de la justicia y la violación de los derechos humanos con la justicia comunitaria no hacen que Bolivia se esté convirtiendo en el país más simpático del mundo. 

-Crecieron las importaciones de bienes de capital. ¿No es una buena señal?

-Solo las importaciones de bienes de capital que potencien en primera instancia al sector exportador de la economía son una buena señal, el resto tiene que ser visto como consumo y esta no es necesariamente una buena señal, especialmente para países subdesarrollados con monedas sobrevaluadas. 

 -Crecieron las exportaciones de manufacturas. ¿No es una buena señal?

-Esta es una buena señal porque es una dinámica que ayuda a secundarizar y a terciarizar  a la economía, diversificando la oferta de productos Made in Bolivia.   

-¿Hasta cuándo puede o debe depender Bolivia de su producción de gas?

-Bolivia dependerá de la producción de gas hasta que exista una demanda en los mercados regionales y hasta que sus recursos gasíferos se terminen. Este tiempo es finito, así pasen 75 años para llegar al límite de la economía del gas. Países con una visión distinta de desarrollo y con una administración de gobierno diferente como Noruega saben perfectamente que sus recursos de hidrocarburos se terminarán en los siguientes 50 años. La diferencia es que esa nación no espera a que ocurra sin haber tomado previsiones financieras, de inversión, sociales y de desarrollo de industrias y tecnologías que le den una sostenibilidad de desarrollo a la sociedad noruega hasta más allá del tiempo donde se acaben sus reservas de petróleo y gas.

-¿Es este el mejor momento de la economía boliviana en toda su historia?  ¿Cuáles son las oportunidades perdidas por la economía boliviana?

-Posiblemente es uno de los momentos coyunturales más favorables para la economía de Bolivia. Hasta los mercados financieros internacionales califican la situación económica como buena. Nunca antes Bolivia estuvo en una constelación económica que le permitiría implementar una estrategia de desarrollo basada en la subvaluación de la moneda, con estabilidad hacia adentro y hacia afuera, creando un mecanismo de inversiones y ganancias en las que el sector exportador sea el motor del desarrollo. La política del Gobierno del MAS, sin darse cuenta, ‘asiatiza’ por lo menos temporalmente la economía de Bolivia. Sería de esperar que la casualidad del resultado económico se lo transforme en una estrategia de desarrollo. Para este propósito la actitud y las políticas frente a las inversiones extranjeras y a las inversiones en general deben ser modernizadas y adecuadas a las exigencias de una estrategia de desarrollo de este tipo.

Tal vez es un deseo de Navidades, pero sería muy bueno que los responsables políticos reconsideren su autocratismo y despotismo político reorientándose mentalmente en dirección hacia un pragmatismo integrador y cohesionador de la sociedad, para crear a una Bolivia y una economía de todos y para todos. El Gobierno debe despojarse de su ‘misión punitiva’ frente a la economía y a la sociedad, especialmente de la clase media. Los inversores no le rogarán a Evo Morales para traer inversiones a Bolivia. Puede ser más bien que un día no lejano ocurra lo contrario. La ventana de oportunidades que se le abre hoy en día a la economía se puede cerrar pronto. Toda política que ayude a desperdiciar las ventajas que se le presentan a la economía de Bolivia, por ejemplo con una gestión pésima de inversiones, con una visión sin contenido material y escolástica del ‘Vivir Bien’, se traducirá necesariamente en una pérdida de oportunidades.

-¿Cuánto tiempo puede durar la bonanza económica boliviana?

-Con la matriz productiva existente en Bolivia y de no incrementarse  fuertemente los ingresos por concepto de exportaciones del sector manufacturero, la bonanza económica como Estado rentista depende en mayor medida de la evolución de precios internacionales de las materias primas y de los hidrocarburos. De darse el caso de una evolución negativa de precios, siguiendo la tendencia de la caída de los precios, por ejemplo, de los minerales o de los hidrocarburos, la bonanza económica acabaría en un lapso de tres a cuatro años. El mercado de Bolivia es muy pequeño como para sustentar una bonanza solo a partir de la demanda del mercado interno.

-El gas capta la mayor inversión extranjera en Bolivia. ¿Qué de atractivo es el país para otros rubros?

-Se ha visto en el pasado reciente que Bolivia es un país difícil e inseguro para las inversiones extranjeras en sectores que no están consolidados por inversiones realizadas pasadas. Las inversiones se mueven normalmente hacia rubros en los que existe una mínima garantía de seguridad jurídica, política y de una tasa de retorno aceptable y favorable. No creo que nadie quiera invertir, por ejemplo, en el sector industrial y extractivo de minerales,  porque el inversor definitivamente no tiene la seguridad de que sus inversiones no serán asaltadas por algún movimiento social al momento que algún dirigente despierte de mal humor. Bolivia tiene sectores, por ejemplo, en el sector agro-industrial en los que podría desarrollar interesantes perspectivas para las inversiones extranjeras directas. La política boliviana es muy arbitraria. 

-El agro boliviano tiene el reto de la seguridad alimentaria. ¿Debe apostar el país a este sector? 

-La seguridad alimentaria en Bolivia tiene a un gran competidor/enemigo de mercado, la coca. ‘Se come’ a toda iniciativa de producción de alimentos en gran escala. Mientras en Bolivia no se implementen políticas de apoyo a inversiones, créditos, en mercadeo, en tecnologías, que conviertan a la producción de alimentos agrícolas en algo atractivo monetariamente, entonces Bolivia tendrá dificultades con su seguridad alimentaria. Tal vez aquí podrían convertir el trabajo conjunto de los sectores agroindustriales con las organizaciones económicas comunitarias y de cooperativa social en un activo para el fomento de la producción de la quinua, por ejemplo, y de otros productos, tanto para el consumo interno como para la exportación, creando una alternativa de ingreso y fuentes de trabajo. El sector agropecuario y agroindustrial tiene en las diferentes regiones potenciales que esperan ser economizados adecuadamente.

-¿La apuesta de integración comercial de Bolivia debe ser Mercosur, Alba, alianza del Pacífico o bloque andino? 

-Bolivia debería aprender de las estrategias de Chile respecto de su inserción en el comercio exterior utilizando distintos instrumentos bilaterales y multilaterales. Por geopolítica, obviamente que no puede ignorar al Mercosur ni al bloque andino. El peso específico que cada bloque juegue en las políticas de integración tienen que ser el resultado de un estudio concienzudo de las oportunidades y ventajas que cada uno de estos le dé a la economía y a las políticas  de integración comercial, regionales y geopolíticas de Bolivia.

-Bolivia estrenará una ley de bancos que consolida la regulación de las tasas bancarias. ¿Qué opina de ella?

-Esta ley se caracteriza por ser obesa por la masa de artículos que presenta. Muchos artículos no significan tener una mejor legislación. Pero esta metodología ampulosa parece ser normal en este Gobierno si se llama a la memoria también a la Constitución Política del Estado. El centro de atención de esta ley es la introducción de una regulación de tasas de interés para los sectores productivo y de vivienda. Regulando tasas de interés solo podría ser un parche de corto uso para intentar fomentar algunos sectores.

Pero no es la mejor manera de desarrollar al sistema bancario en su conjunto. Sería mucho mejor canalizar por medio de un banco de segundo piso programas específicos de fomento para los sectores mencionados  por medio del sistema bancario existente con tasas de interés preferenciales, utilizando parte de los superávits fiscales. Recordando los riesgos que mencioné en referencia a la acumulación de divisas, entonces la regulación de las tasas de interés, o sea, medidas discrecionales que no son de mercado, entran dentro de la lógica de la política de esterilización que el Banco Central y el Gobierno persiguen. No sé si detrás de esto existe una política definida o es simplemente una casualidad, pero llama la atención.

Por ser la banca de central importancia para la economía, con la fijación de tasas de interés se corre el riesgo de crear desfases financieros debido a posibles decisiones erradas en la asignación de recursos. Habría que preguntarle al Gobierno si es que tiene la seguridad de que la instancia que tome la decisión discrecional de otorgar créditos, primero, tendrá las informaciones adecuadas y las procesará adecuadamente como lo haría el sector privado bancario. Y segundo, no se tiene la seguridad de que reaccionará rápidamente a cambios en el mercado de créditos, lo cual podría causar en el tiempo la acumulación de problemas con efectos sistémicos. Ambas respuestas pueden ser contestadas con alta probabilidad con no. Existe el peligro de politizar y burocratizar excesivamente las decisiones de otorgamiento de crédito que de otra manera sería una decisión técnica bancaria.

-¿Qué debe considerar la ley de inversiones en Bolivia?

-Esta debe ser moderna, no arcaica, con mucho menos de 500 artículos. La ley de inversiones de Vietnam tiene 89 artículos. Esta ley tiene que perseguir el objetivo de dinamizar, en el marco de las leyes laborales y sociales  vigentes, las inversiones extranjeras. Tiene que ser más que un instrumento con el que las relaciones de inversiones sean ordenadas siguiendo estándares internacionales, ya que el impacto de sus reglas, principios y políticas lleva desde ya la etiqueta de ser un ‘bien público’ considerando el principio de la no rivalidad y el principio de no ser excluyente. Tiene que ser entendido como un instrumento de mutuo beneficio que apoye a reducir disparidades económicas y como un vehículo para impulsar el desarrollo económico y tecnológico. Como estándar internacional tiene que incluir necesariamente la protección del inversionista y de las inversiones, es decir, con estándares y reglas consistentes para la protección.

El Gobierno de Bolivia tiene que aprender a ser socio y a comportarse como tal. Es decir, esta ley tiene que representar a una convergencia de expectativas respecto del trato de los inversionistas extranjeros, por ejemplo del derecho del inversor de gozar de un trato equitativo y justo y el derecho a ser tratado de igual manera que las inversiones y los inversionistas nacionales, así como la prohibición a la expropiación. 

-¿Vietnam es un modelo a seguir o no?

-Vietnam es un modelo para Vietnam, en búsqueda ahora de modelos de desarrollo que no le permitan caer en la ‘trampa del ingreso medio’ como Filipinas o Argentina. Pero Bolivia puede aprender de Vietnam de sus estrategias de inserción al comercio global, sus estrategias recientes para la inversión, especialmente para la inversión directa, es decir, del pragmatismo vietnamita que sabe superar en su momento ideologías políticas aceptando socios y patrones para desarrollar su economía. Bolivia también puede aprender de Vietnam cómo evitar cometer los mismos errores en cuanto al mal desarrollo de la productividad de los factores, en cuanto a la regulación de las tasas de interés bancario, que dicho sea de paso, superará en el siguiente tiempo, y en cuanto a la falta de autonomía del Banco Central.





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