Martes 2, de septiembre del 2014
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
Santa Cruz | Seguridad | Nacional | Internacional | Economía | Deportes | Sociales | Escenas | Editorial | Clima
   
 Edición Impresa 02 Septiembre 2014  
 
El precio de los carburantes



imprimir enviar noticia a un amigo Texto pequeño Texto medio Texto grande

Es probable que el presidente Evo Morales haya hecho mal en poner sobre el tapete el reajuste del precio de los carburantes en el mercado interno en plena campaña electoral. Como era inevitable, el tema se ha incorporado al intenso debate de los candidatos hasta convertirse en el más aludido de todos. La oposición tomó la palabra del presidente y la entendió como el anuncio de lo que en Bolivia se llama un ‘gasolinazo’, que, después de las declaraciones del ministro de Economía, se sabe que sería “paulatino”.

El vicepresidente Álvaro García Linera también intervino en el debate y dijo que el Gobierno se propone reducir la subvención, pero sin elevar los precios. Y allí el asunto se tornó complicado. El presidente Morales había aludido exclusivamente a los precios de los carburantes al repetir las cifras sobre el gas licuado de petróleo (GLP) que se vende en garrafas. Dijo que una garrafa de 10 kilogramos cuesta en Bolivia Bs 22,50 y en Perú, el equivalente de Bs 130. Y comentó que, por esa razón, las garrafas se habían convertido en otro bien de exportación ilegal junto a otros de larga enumeración.

Se ha informado del intenso tráfico de garrafas de GLP que pasan a Perú en la zona altiplánica, en un negocio que representa una ganancia de Bs 100 por cada una de ellas. No se lo hecho todavía, pero este negocio habría que relacionarlo con la escasa producción de papa en el altiplano paceño y la necesidad de importar el tubérculo desde Perú.

La relación es obvia: en el altiplano paceño existe una oportunidad de ganar dinero de manera mucho más fácil y rápida que cultivando la tierra, oportunidad que consiste en llevar garrafas a Perú.

Pero las aclaraciones hechas por el vicepresidente García Linera y otros voceros del Gobierno insisten en que el precio de los carburantes no será tocado cuando se produzca la eliminación de los subsidios. Por lo tanto, el Gobierno nacional parece estar preparado para que los combustibles con precio subvencionado sigan saliendo de contrabando a los países vecinos.

El presidente Morales pidió que algún economista le aconseje sobre cómo acabar con este ‘cáncer’. Quizá dentro del Gobierno nacional exista alguno que encuentre la solución, pero tomando en cuenta que el problema no es la subvención, son los precios internos que ella produce

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero