Martes 29, de julio del 2014
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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 Edición Impresa 29 Julio 2014  
 
Feria de la informalidad



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Evidentemente nuestro país, Bolivia, es un país singular y no solamente por lo que pasaremos a señalar, sino también por peculiaridades que en otras ocasiones ya hemos comentado. Hoy nos ceñiremos a un serio asunto que afecta a la economía del Estado Plurinacional y que lo perjudica grandemente en sus recaudaciones fiscales. En paralelo con una verdadera orgía de informalidades, he aquí que el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) ajusta clavijas e impone multas a los pocos que cumplen con la ley.

Para los formales no hay perdones ni excusas, ni la comprensión de errores de planillas o de teclado. Se multa y punto. A lo máximo se acepta por parte del SIN un pago a plazos, con ajustes en función del valor de la Unidad de Fomento de Vivienda (UFV). Las cuotas resultan onerosas, sobre todo para aquellos que están en el circuito formal y viven de su trabajo.

¿Y los informales? Ellos sí que están en el mejor de los mundos, trafican sin traba alguna en hojas de coca y contrabandean mercaderías de todo tipo; so pretexto del ‘régimen simplificado’ venden ingentes cantidades de bienes sin descargar facturas y hasta vemos que algunos de esos informales introducen descaradamente autos chutos (ilegales) que circulan libremente.

En fin, los informales hacen lo que les viene en gana y sin que las autoridades muevan un dedo; cuando alguna vez lo hacen es con timidez y hasta con temor, seguramente por miedo a las represalias de informales agrupados en poderosas asociaciones. En este mundo raro se vive en la Bolivia de 2014. Por un lado, una verdadera feria de la informalidad. Por el otro (en escala muy minoritaria), grupos formales de empresas e individuos son fiscalizados por el SIN, organismo implacable que ejecuta, multa, castiga y persigue sin piedad a los formales. Esto no es ni justo ni apropiado. La ley debe ser para todos y los castigos por su incumplimiento, también.

He aquí un tema digno de debate durante este periodo electoral. Ya sabemos que el candidato oficialista se niega a debatir, pero bien haría en aconsejar que alguno de sus asesores nos explique esta paradoja en la que cohabitan una estricta formalidad con la mayor liberal informalidad. Mejor aún sería que el primer mandatario instruya que se ponga orden y se sancione con dureza a quien corresponda para que bolivianos y bolivianas vivamos en un Estado de derecho con igualdad real para todos

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero