Lunes 22, de septiembre del 2014
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 Edición Impresa 22 Septiembre 2014  
 
La minería estatal



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Un reciente informe de la Fundación Milenio dice que 10 de las más grandes empresas estatales del país tuvieron el año pasado un déficit financiero de Bs 2.301 millones. En esa lista figuran YPFB y Comibol, además de BoA, Aasana, Cartonbol y Ecebol, revelando que la administración de esas empresas no es eficiente. Lo que más preocupa es que en la lista estén las dos estrellas del universo en rápida expansión de las empresas estatales, la petrolera y la minera. Las dos han sido beneficiadas por coyunturas de precios altos, en algunos casos más de 10 veces respecto de los que existían a principios de siglo.

Y así y todo están en situación crítica, lo que muestra una administración con graves fallas. Lo más preocupante es el caso de YPFB, una empresa que maneja los recursos de los que el país está viviendo, el sueldo de los bolivianos, proveniente de las ventas del gas. El caso de la minería es un muestrario muy amplio de decisiones equivocadas que han sido capaces de provocar una crisis con precios excepcionalmente altos, jamás vistos.

El estaño se cotizaba en 1,80 dólares la libra fina en 2001 y después, durante la gestión del presidente Evo Morales, llegó incluso hasta los 14 dólares. Para generar una crisis con esos precios era necesario, de veras, que se presente una muy mala administración, esmeradamente mala.

Ahora se habla de reducir la planilla de obreros de Huanuni, después de que este Gobierno la elevó de 700 a 4.700 en un solo día. El criterio que se maneja ahora es que la planilla se reduzca a 3.000 obreros. Pero también está en crisis la fundición de estaño y hay el peligro de que las millonarias inversiones ordenadas por el Gobierno sean un fracaso.

El proyecto del litio ha gastado hasta ahora 100 millones de dólares y lo único que se anuncia es una planta ensambladora de baterías de ion litio que costará 37 millones adicionales. La ensambladora de pilas de litio más cara del mundo.

De la siderurgia nadie quiere hablar después de la saga de la Jindal, una empresa que ahora cobrará 22,5 millones de dólares y prepara una factura adicional de 100 millones por daños y perjuicios.

Nunca es tarde para corregir errores. Quizá corresponda ahora, después de los resultados conseguidos con las improvisaciones, convocar a profesionales que sepan de la materia. En todas las empresas estatales. Si es que van a seguir operando