El nuevo régimen de tipo de cambio flexible entrará en vigencia a partir de este 29 de junio con pedidos del sector comercial de seguridad jurídica, una reforma tributaria e incentivos a las exportaciones, además de medidas que garanticen la libre disponibilidad de divisas y atraigan inversiones privadas.
“El tipo de cambio por sí solo no resolverá la crisis, puede convertirse en una herramienta para recuperar el equilibrio macroeconómico, pero únicamente si forma parte de un programa integral de reactivación económica(…). Proponemos complementar la política cambiaria con seguridad jurídica, libre disponibilidad de divisas, incentivos a las exportaciones, atracción de inversiones, reforma tributaria y facilitación del comercio exterior”, expresó el presidente del Directorio de la CNC, Eduardo Olivo.
En el pronunciamiento institucional, el representante del sector empresarial señaló que la flexibilización cambiaria responde a una realidad que Bolivia viene enfrentando desde hace varios años, marcada por la disminución de las reservas internacionales y la creciente escasez de dólares en el mercado.
Desde el año 2023, Bolivia enfrenta una persistente falta de dólares tras un marcado descenso de las Reservas Internacionales Netas (RIN) desde 2014 y la caída en la producción de gas, además de la presión para la importación de combustibles y el pago de la deuda externa. En 2025 el dólar paralelo llegó a cotizarse hasta en 18 bolivianos y el dólar virtual escaló incluso hasta los 20 bolivianos, a pesar de la cotización fija de 6,96 bolivianos establecida hace mas de una década.
El Ministerio de Economía aprobó el pasado viernes una disposición para avanzar hacia el régimen de tipo de cambio flexible. El mismo entra en vigencia este lunes 29 de junio con una cotización de 9,73 bolivianos.
Desde la CNC se advirtió que modificar el régimen cambiario, por sí solo, no resolverá los problemas económicos del país. La instancia señaló que la medida debe formar parte de un programa integral que ataque las causas estructurales de la desaceleración económica y permita recuperar la confianza de los inversionistas.
El presidente del Directorio de la CNC recordó que el país acaba de salir de un bloqueo de 53 días que provocaron pérdidas millonarias para distintos sectores de la economía, por lo que consideró indispensable que cualquier cambio en la política económica esté acompañado de señales claras que devuelvan certidumbre a empresarios, inversionistas y consumidores.
Entre las principales opciones, el Gobierno apuesta al ingreso de divisas mediante créditos de organismos externos.
“Estamos ordenando la economía, ¿para qué? Para que lleguen dolaritos de afuera, y aquí está el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con el cual hemos cerrado un monto por más de 4.500 millones de dólares para ir invirtiendo año tras año para que la economía se vaya reactivando, se vaya ordenando, haya infraestructura, agua, educación”, expresó el presidente Rodrigo Paz.
En el Presupuesto General del Estado (PGE) 2026 reformulado, presentado ante la Asamblea Legislativa Plurinacional, el Gobierno elevó la proyección de ingresos por fuentes financieras de Bs 125.902 millones a Bs 144.712 millones. De este nuevo monto, se prevé que 47.411 millones de bolivianos provengan de financiamiento externo.
Las reservas internacionales netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB) llegaron a 4.694 millones de dólares el 15 de mayo, el máximo histórico fue de 15.123 millones de dólares alcanzados en 2014. La producción de gas natural cayó un 14,3% en la gestión 2025 respecto al año anterior. Mientras que la deuda externa supera los 14.418 millones de dólares.