La crisis provocada por los bloqueos comienza a sentirse más allá de las carreteras bolivianas. Esta vez el impacto llegó hasta el puerto chileno de Arica, principal puerta de ingreso y salida de mercancías para Bolivia, donde la acumulación de carga alcanzó niveles que obligaron a adoptar medidas extraordinarias.
La Administración de Servicios Portuarios-Bolivia (ASP-B) informó la suspensión temporal de los trámites de desconsolidación de contenedores, debido a la saturación operativa registrada en el puerto de Arica. Según la entidad estatal, la decisión busca evitar un mayor colapso logístico mientras persistan las dificultades para retirar la carga acumulada.
La medida se produce en un contexto marcado por los bloqueos de carreteras que afectan la circulación de camiones y limitan el flujo normal de mercancías hacia y desde los puertos del Pacífico. La situación generó una creciente congestión en las áreas de almacenamiento y despacho de contenedores.
La ASP-B explicó que los usuarios deberán aguardar nuevas disposiciones para retomar los trámites suspendidos. Mientras tanto, la entidad realiza un seguimiento permanente a la situación operativa del puerto y coordina acciones con los actores involucrados en la cadena logística.
Impacto en el comercio exterior
La paralización de estos procedimientos tiene efectos directos sobre importadores, agencias despachantes, transportistas y empresas que dependen del abastecimiento de insumos y mercancías provenientes del exterior.
La desconsolidación permite separar y liberar mercancías transportadas en un mismo contenedor para su posterior distribución. Cuando este proceso se detiene, se generan retrasos en la entrega de productos, mayores costos logísticos y riesgos de sobreestadía para la carga.
El problema no es nuevo. En anteriores episodios de congestión en Arica, sectores empresariales reportaron pérdidas económicas significativas debido a demoras, almacenamiento adicional y paralización de operaciones.
Presión sobre el principal puerto de Bolivia
Arica concentra una parte importante del comercio exterior boliviano. Aunque en los últimos años el país impulsó alternativas como los puertos peruanos de Ilo y Matarani, así como la hidrovía Paraguay-Paraná, la terminal chilena continúa siendo estratégica para las importaciones nacionales.
La ASP-B señaló que mantendrá informados a los operadores sobre la evolución de la situación y las medidas que permitan restablecer la normalidad en las operaciones.
La congestión portuaria se suma así a los costos económicos de los bloqueos, que ya afectan el transporte terrestre, el abastecimiento interno y el flujo de exportaciones e importaciones del país.