ECONÓNOMICO

El agro exige condiciones para sembrar más soya para biodiésel


Apuesta. Piden biotecnología, liberar exportación, desregular el mercado interno y masificar el uso de la urea a ‘precio justo’. Ministro plantea aumentar en 250.000 hectáreas más y promete mejor precio al de exportación


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03/03/2019

El biodiésel -biocarburante producido a partir de aceites vegetales y grasas animales- es el nuevo desafío económico y ecológico que entusiasma a los empresarios privados agroindustriales de Santa Cruz. El Ministerio de Hidrocarburos plantea expandir 250.000 hectáreas de soya para la transformación exclusiva de biodiésel y mejorar el precio que actualmente reciben los productores primarios e industriales por el grano y el aceite crudo que producen.

“Es una propuesta que entusiasma porque el biodiésel es una alternativa que nos asegura mercado, pero sin acceso y uso de semillas transgénicas de soya tolerantes a los fenómenos climatológicos, principalmente sequía, todo esfuerzo será vano”, aseveró Gonzalo Vásquez, pequeño agricultor que cultiva 50 hectáreas de soya en el municipio de San Julián.

Dijo que el clima es el mayor enemigo de los hombres de campo y que el Gobierno antes de desafiar al agro debe incentivar la producción liberando las exportaciones de soya y sus derivados, y eliminar las bandas de precio y cupos de abastecimiento interno.



La organización sectorial que asocia a los productores de oleaginosas (Anapo), hace un par de semanas, presentó al Gobierno una propuesta para incrementar el área agrícola, producción y exportación del ‘grano de oro’. Pide acceso al uso de biotecnología, liberación plena de las exportaciones y desregulación del mercado interno (eliminar bandas de precios y cupos de abastecimiento) y masificar el uso de la urea a ‘precio justo’.

A decir del gerente general de Anapo, Jaime Hernández, es posible hacer sostenible la producción de biodiésel en un mediano plazo, “pero los productores necesitamos tener acceso a herramientas tecnológicas modernas con el uso de semillas genéticamente mejoradas como la soya tolerante a sequía HB4 e Intacta que pueden permitirnos afrontar los efectos climáticos adversos, mejorar la productividad y aumentar la producción”.

“Para emprender el programa nacional de biodiésel se requieren transformar unas 500.000 toneladas de grano de soya, volumen que es similar a la cantidad de grano de soya que vamos a dejar de producir este verano por sequía y que con la semilla de soya HB4 pudimos haber evitado”, refirió Hernández.

A decir del presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Reinaldo Díaz, el Gobierno requiere integrar a la matriz energética el aceite de soya para mezclar con diésel y producir el biodiésel. “La intención de ellos (Gobierno) es abarcar, inicialmente, un 5% que equivale a 100 millones de litros de aceite de soya para mezclar con el diésel”, puntualizó.



Las industrias oleaginosas nacionales producen por año, aproximadamente, 420.000 toneladas de aceite que equivale a 450 millones de litros. “Es decir, estamos produciendo aceite y podríamos cubrir ese 5%”, acotó Díaz.

Hizo notar que no solo se debe pensar en un crecimiento horizontal del área agrícola soyera para cubrir la demanda de 100 millones de litros que representan 250.000 hectáreas y equivalen a unas 500.000 toneladas. “Necesitamos condiciones para crecer verticalmente; es decir, elevar la productividad en el campo aplicando tecnología -nuevos eventos de material genético biotecnológico, especialmente soya-, pero además en caña de azúcar, maíz y algodón para mejorar el sistema productivo regional y nacional”, dijo Díaz.

Con nuevos eventos biotecnológicos de soya y masificación del uso de la urea a ‘precio justo’ en el sistema productivo cruceño, de manera inmediata, el agro puede generar un salto en productividad estimado en un 20%.

Complejo industrial

Según la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob), el sector opera al 55% de su capacidad instalada de molienda debido al déficit existente de aproximadamente 2 millones de toneladas de grano de soya. “Dados los rendimientos promedio señalados por los productores las condiciones para producir biodiésel no están dadas por la escasez de la materia prima para transformar aceite crudo de soya. Otro factor que incide en la viabilidad de este proyecto es el precio que el Gobierno pueda pagar”, especifican.



Al precisar que cada industria oleaginosa evaluará la viabilidad de inyectar capital en el biodiésel, detallan que las inversiones en el sector superan los $us 1.500 millones, que genera 150.000 empleos directos e indirectos y que en 2018 se exportó más de $us 900 millones de derivados de oleaginosas.

El sector industrial oleaginoso compra todo el grano que se produce en el país y un 18% lo destina para producir harina de soya para el mercado interno y el saldo se transforma en harina y aceites para la exportación. “Actualmente, no existe excedente de aceite crudo para destinar al biodiésel debido a que está comprometido en contratos de exportación”, dice Caniob, al complementar que están de acuerdo con apoyar la producción de biodiésel, pero que, para ello, debe incentivarse el crecimiento de la producción de grano de soya, a través del uso de la biotecnología y el incremento del área agrícola.

Para el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Ronald Nostas, el proyecto biodiésel permitirá una reducción del costo de importación y de la subvención actual de diésel, además generará fuentes de trabajo, incorporará a la cadena de valor a un número mayor de productores, dinamizará la economía regional y hará competitiva la producción.

Sin embargo, cree que para que el empresariado invierta, se deben garantizar las condiciones previsibles de mercado sin intervención en precios y cantidades, de modo que se reflejen adecuadamente los costos de producción y los márgenes ‘razonables’ de utilidad.

Visión estatal

Para el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, el biodiésel es un reto importante para el Estado y para el sector. Relievó que las aceiteras tienen una capacidad de procesamiento de 3 a 4 millones de hectáreas de soya y la producción actual es de 1,3. “ Lo que nosotros queremos es incentivar la plantación de entre 250.000 y 300.000 hectáreas de soya y que el volumen total de la producción se destine exclusivamente para producir biodiésel. El precio de esa soya será mejor al de exportación”, indicó.

Sánchez dijo que si los privados no pueden invertir, YPFB puede destinar $us 20 millones a la planta de transesterificación para transforma el aceite crudo en biodiésel.