ECONOMÍA

Desaceleración genera lento deterioro en las empresas, según la CNI


La Cámara Nacional de Industrias observa al menos cuatro indicadores económicos que podrían acarrear un desgaste empresarial en los próximos años. Piden más diálogo con el Gobierno. Analistas ven pocas posibilidades


15/07/2017

Para el sector industrial, está claro que la economía tuvo un crecimiento predominante en la última década. Pero también ven que la desaceleración se siente desde el 2015 y antes que haya un estado crítico, advierten de un lento deterioro de las empresas productivas que, entre otras cosas, podría mermar sus utilidades y afectaría la generación de empleos.

La Cámara Nacional de Industrias (CNI) observó al menos cuatro cifras económicas que ponen en riesgo la estabilidad de las compañías nacionales en los próximos años.

“El deterioro de una empresa es un proceso de varios años. Los efectos de los incrementos salariales inconsultos disminuyen las utilidades o hacen desa-parecer las firmas. Las unidades productivas que no sean rentables, no van a tener viabilidad. Cuando no hay utilidad, se pierde inversión, capacidad de renovación y adecuación. Va a ser menos productiva a la larga, es probable que la muerte sea a más largo pazo”, manifestó el presidente de la CNI, Horacio Villegas.

Los indicadores
La entidad evaluó por varias semanas los datos económicos oficiales que desde su punto de vista habrá que tener en cuenta para los diálogos con el Gobierno en profundidad.

Por ejemplo, después de 11 años de superávit comercial entre 2004 y 2014, en 2015 se sufre un déficit comercial de   $us 855 millones; en 2016, $us 1.287 millones; y a mayo de este año, $us 645 millones, con la tendencia de cerrar 2017 también con déficit comercial. Para la CNI, esto significa que ya no ingresan divisas para realizar transacciones, producto de la venta de bienes y servicios con mercados externos.

A la vez, este indicador afecta a la caída de las Reservas Internacionales Netas (RIN). Según la entidad empresarial, en 2014 alcanzaron un récord histórico de $us 15.123 millones, pero al 30 de junio de este año, descendieron a $us 10.306 millones.

La lectura que hace el sector sobre la moneda es que luego de casi seis años de tener un tipo de cambio fijo, por la devaluación de los países vecinos, Bolivia ha perdido competitividad para sus exportaciones y los productos que fabrica.
Otro signo de la desaceleración es el déficit de la balanza fiscal desde 2014 y el Presupuesto General del Estado para 2017 estima un déficit del 6,5%, lo que se traduce en un menor gasto público para el consumo de bienes y servicios e inversión pública.

Mypes, las más afectadas
La micro y pequeña empresa (mype), que es el sector que estaría generando hasta el 85% de los empleos, siente con más fuerza el impacto económico en este proceso de deterioro.

“Con toda seguridad, hay una desaceleración profunda en la manufactura. Si tenemos una Agenda 2020-2025, no está claro si vamos a llegar cuando vemos que no hay una protección a la producción nacional. Si no sacamos políticas que permitan el desarrollo de la protección, posicionamiento de la manufactura, le aseguro que para el 2025 puede ser un peligro para la economía y el empleo”, declaró el presidente de la Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), Humberto Baldiviezo.

Al respecto, el titular de los industriales explicó que la desaceleración significa que se sigue creciendo, pero a un ritmo más lento que antes a nivel macroeconómico.

Sin embargo, hay un efecto sobre los más débiles, como la pequeña y microempresa.

“Ellos son los que sienten directamente y de forma más fuerte los incrementos salariales, los pagos retroactivos, la disminución de las ventas y el contrabando. Las grandes empresas tienen más facilidad para acomodarse y para encontrar algún instrumento que encuentre  cada vez mejor eficiencia”, indicó el dirigente.

Estabilidad

Desde la perspectiva laboral, el ministro de Trabajo, Héctor Hinojosa, evaluó que los empleadores mantienen asegurada su estabilidad.
“El cumplimiento de los retroactivos y el alza salarial llegó al 97,26%. Hasta 17.774 de los 18.273 empleadores activos presentaron planillas, además de 404 empleadores nuevos de la gestión 2017 y 1.183 empleadores no considerados para la presentación de 2017”, señaló. 

Agregó que cuando una empresa no tiene condiciones económicas, presenta un balance de estados y justifica su imposibilidad de aumentar salarios. En una condición de quiebra sucediera lo mismo. “Esto significa que en las compañías no hay riesgo de quiebra. Hay estabilidad económica y social”, explicó la autoridad.

No es novedad
Para el analista económico Julio Alvarado no era novedad que la economía se ha ido desacelerando, ya que hay bajos ingresos por materia de hidrocarburos, disminución de recaudación de impuestos, un uso excesivo de las RIN, incremento acelerado del endeudamiento, déficit fiscal crónico por tercer año, lo que demostraría que la economía boliviana no marcha bien.  “Coincido con la CNI. Lo único que me sorprende es que la entidad hable recién, cuando la situación se percibía desde hace tres años”, señaló. Ante la búsqueda de un diálogo con el Gobierno, Alvarado desestimó que el sector sea escuchado porque cree que “el Ejecutivo toma decisiones económicas sin escuchar a nadie”. 



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