ENTREVISTA

Carmen Pagés-Serra: “Hay una fuerza laboral que no está equipada para competir”


Cree que las carencias en el sistema educativo de América Latina, incluido el de Bolivia, condenan a 
los países a un bajo nivel de riqueza, a las ciudades a la probreza y a los trabajadores a empleos 
precarios. Llama a privados a invertir en la formación de sus trabajadores, con énfasis en los jóvenes

Es una apasionada por la escritura en las áreas de mercados laborales, seguridad social y productividad

11/06/2017

 ¿Cómo transformar las economías de América Latina a partir de la productividad?   
La productividad no la vemos como quisiéramos. En un libro que escribí sobre el tema y que fue el informe bandera del BID decíamos que la productividad facilita la riqueza en los países y que, en el espectro social, debe llegar a todos. Vemos poco crecimiento de la productividad en los países de la región, incluida Bolivia, donde esta variable es baja. Un trabajador en Bolivia produce, en valor, el equivalente al 12% de lo que produce su par en EEUU. El promedio regional va del 25 al 27% de lo que produce un obrero en EEUU. 

¿Cómo revertir este tema? 
Es importante no pensar que esto requiere más sudor, más lágrimas, más esfuerzo, más horas de trabajo, no. Requiere inversión para promover las habilidades y las capacidades que hacen que las personas desarrollen estándares de eficiencia, de innovación para ser más creativos en sus tareas, de poder aplicar mejor sus conocimientos, de cometer menos errores y crear productos con más valor.

El problema es que el sistema educativo dejó una carencia importante. Tenemos una fuerza laboral en la región, y Bolivia no es la excepción, que no aprendió lo que necesitaba para poder hacer todo esto que genera productividad. No solo se debe invertir en las escuelas y en la primera infancia, hay que invertir en los trabajadores para que puedan colaborar no solo de manera técnica sino también profesionalmente para desarrollar perspectivas de un mejor futuro. Una propuesta es Aprendices para el siglo XXI, un modelo de aprendizaje que no es la educación que trascurre en la escuela, sino en el trabajo y que para que funcione requiere el compromiso empresarial para generar coinversiones, pero también requiere, en muchos casos, el apoyo estatal para coinvertir en el proceso. 

¿A qué se puede atribuir las fallas del sistema educativo?
La educación, en la etapa preliminar de la vida, no hizo lo que tenía que hacer. La gente asistió  a las escuelas, pero no aprendió lo suficiente. Cuando llegaron al mercado de trabajo esos aprendizajes debieron permitirle desarrollarse de manera efectiva. El 50% de los trabajadores no tiene las habilidades básicas para desempeñarse, no diría con éxito, lo hace para sobrevivir decentemente en el mercado.

Es importante invertir en estas personas por dos razones: las inversiones que se hagan en trabajadores jóvenes van a rendir muchos años más y las que no se hagan se apagarán por muchos años. El mundo está cambiando muy rápido y la tecnología avanza en ese mismo ritmo, hay que invertir sino va a ser muy difícil, por ejemplo, insertar a Bolivia en mercados internacionales y competir con éxito con otras naciones que están invirtiendo muchísimo en capital humano.

El programa Aprendices para el siglo XXI ¿en qué hace foco?  ¿Es aplicable en Bolivia? 
Hace foco en la fuerza laboral. Es un modelo de formación que ocurre en el lugar de trabajo de la persona. Hay un contrato laboral en un programa muy estructurado de formación que ocurre en la empresa. La idea es formar técnicos calificados, certificados por la propia industria para mejorar la productividad. Es una asociación público-privada que requiere una coparticipación. Tengo la sensación de que sí es aplicable en Bolivia, pero creo que debe darse una conversación franca y coalición entre empresarios y trabajadores pensando en las ganancias.   

¿Qué ganan las empresas, los trabajadores y el país?
La empresa gana una fuerza de trabajo más productiva, con más confiabilidad, más innovación, mejores estándares y certificaciones para competir a escala global. Los trabajadores ganan en formación calificada. En los países donde estos programas son frecuentes el desempleo juvenil es bajo.  Aquí gana el Estado.

¿Cuáles son los retos en la región, y en particular Bolivia, en materia de política laboral? 
Hay una fuerza laboral que no está equipada para competir y eso condena a los países a un bajo nivel de riqueza, a sus ciudades a la pobreza y a los trabajadores a empleos precarios. En Bolivia, incluso un poco más exagerado que en el resto de los países, porque la productividad es muy baja y el sector informal es alto y grande. Desde hoy las nuevas generaciones tienen que llegar al mercado de trabajo más equipadas que las que llegaron ayer. Es importante incluir la empleabilidad, el emprendimiento y la creatividad. Estas habilidades son impostergables. La inversión en los jóvenes es más rentable porque van a capitalizarlos durante muchos años en el mercado de trabajo. 



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