JUAN MATÍAS LOISEAU

Tute: “El humor gráfico es la herramienta que uso para transmitir mis ideas”


Quino lo definió como el mejor humorista gráfico de los últimos tiempos. Su nombre es Juan Matías Loiseau y es hijo de una figura legendaria de la historieta argentina. Es el creador de Batu, el personaje de la tira gráfica que ya tiene varios, de una veintena de libros publicados y además es compositor de canciones, poeta y realizador de audiovisuales 

Nació el 21 de mayo de 1974 en Buenos Aires y es el hijo mayor del historietista Caloi
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10/03/2018

 ¿Cómo nace el sobrenombre de Tute?
Me lo pusieron en la escuela primaria. Mi nombre es  Juan Matías, de Matías me empezaron a decir Matute y de ahí terminó siendo Tute, que era más breve.

¿Cómo fue tu infancia? 
Fue en un barrio suburbano. Nací en la ciudad de Buenos Aires, pero al muy poco tiempo de haber nacido mi familia se trasladó a José Mármol que es de la zona sur del Gran Buenos Aires,  así que tuve una infancia con mucho verde, juegos callejeros, fútbol en potreros, mucho deporte y por otro lado marcada por lo artístico. Pensar que nací en una casa que había un papá humorista gráfico (Caloi) y una mamá que es artista plástica.

 ¿El humor también se hereda?
El humor se aprende. No hay una herencia genética, pero sí se aprende en la familia, leyendo libros, mirando a un papá dibujar todos los días. En mi adolescencia cuando me senté a ver si podía ser humorista gráfico me di cuenta que ya sabía cómo se hacían los chistes, cómo se construía el humor y lo había aprendido sin querer, de tanto ver a mi viejo, revisar libros y de ver a sus colegas.

— Que no eran colegas comunes y corrientes, si se toma en cuenta que entre esos amigos estaban Fontanarrosa, Quino y otros grandes dibujantes 

Sí,  en ese sentido fue un privilegio, porque el Negro Fontanarrosa, mucho antes de considerarlo un genio del humor gráfico y de la literatura, para mí era un tío jodón con el que nos divertíamos  mis hermanos y yo. Poder verlo cada tanto a Quino, a el Negro Crist o el Negro Dolina, todos tipos supertalentosos  y de los que por supuesto aprendí muchísimo. 

En una entrevista decías que tu padre nunca fue una sombra, sino un faro para vos  ¿Por qué?
Porque siempre fue un modelo a seguir. Nunca lo sentí como una sombra por su  trayectoria o importancia que tenía dentro del mundo gráfico. Siempre lo consideré un maestro que nunca me dictó una clase formal, pero del que aprendí muchísimo .

¿Era de darte consejos?
En realidad los consejos que me daba tenían que ver en cómo desenvolverme en la búsqueda de laburo y ese tipo de cosas . Nunca me dijo que si algo de lo que estaba dibujando estaba mal o que tenía que hacerlo de otra forma. En ese sentido mi viejo fue muy sabio porque dejó que yo me le pareciera artísticamente y después me permitió que me alejara, que encontrara mi estilo alejado del suyo.

¿Nunca te persiguió el estigma de ser  'El hijo de Caloi'? 
Sobre el final de su vida mi viejo solía decir graciosamente que antes cuando hablaban de mi se referían  'al hijo de Caloi' y que ahora él tenía que decir que era 'el papá de Tute'. Creo que son cosas naturales. Mi viejo sin duda es uno de los pilares del humor gráfico de los últimos 50 años en Argentina; entonces es lógico que cada vez que la prensa hable conmigo haga una referencia a él. También es lógico que al pasar el tiempo esa referencia se vaya diluyendo y que sea más importante mi laburo por sí mismo.

¿Siempre quisiste ser dibujante?
Lo supe desde muy chiquito y hay registros porque mi vieja escribía las cosas que decíamos mis hermanos y yo. En aquellos años decía  "yo soy dibujante, el único problema es que a mí no me pagan todavía". Es decir, que desde muy chico lo sabía, claro que en la adolescencia me saltaron dudas, porque  es un trabajo de algún modo intelectual. No basta con hacer un dibujo, sino que hay que agregarle una idea y esa idea tiene que ser ingeniosa y comprendida por un público grande. Ahí sí tuve alguna duda y rápidamente fue evacuada con trabajo. 

Pero te diría que cuando ya tenía cierta madurez artística descubrí que no solo podía mover a la risa, no era solo dibujar y tener ideas ingeniosas o  graciosas, sino que el humor gráfico era y es una herramienta casi ilimitada para exponer y transmitir todo lo que pienso y siento y lo que dudo. En el humor gráfico aparece todo lo que me interesa.

En ese sentido ¿qué tanto de autobiográfico hay en tus dibujos?
Hay mucho, en el sentido de que todo lo que está en mi humor es lo que me importa.  Por distintos motivos y niveles. Hoy el humor que hago es el que expresa mejor mis ideas, el que utilizo como herramienta para analizar el mundo y para explicármelo de alguna manera. No es ciento por ciento. No estoy contando mi vida, pero sí que le doy vida a todas las cosas que me interesan. En ese sentido hay una autobiografía, si quieres sutil.

¿Por qué el sicoanálisis es un tema recurrente en tu trabajo?
Porque también lo es en mi vida. Desde los 18 años me sicoanalizo. No ha sido de manera continua, pero ahora que tengo 43 lo sigo haciendo. 

¿Nadie se ha molestado por esas alusiones? 
Al contrario se la pasan invitándome a dar charlas  (risas).
 
¿Otro de los temas recurrentes son las relaciones de pareja ¿Cuál es tu principal fuente de inspiración en ese tema?
El trabajo del dibujante y el de todo artista empieza con la observación, luego el producto de esas observaciones son las cosas que uno vuelca en el papel, por lo menos en mi caso es así. Considero  que uno observa dos paisajes, uno externo y otro interno. En el primero está el mundo que me rodea que tiene que ver con las amistades, con mis consumos culturales y mis experiencias, y el interno que tiene más que ver con temas más íntimos, con fantasmas personales.

No solo dibujas, sino que haces música y audiovisuales ¿Qué es lo que alimenta tu creatividad? 
Lo que tengo es un deseo, una inquietud y deseos que se van manifestando.  No tengo un plan.  No digo yo necesito hacer esto o lo otro, sino que van apareciendo necesidades y lo que  hago es intentar desarrollarlas, que no queden guardadas o reprimidas, porque también entiendo que uno no es una sola cosa, sino muchas cosas, una pluralidad de deseos que se manifiestan en distintas direcciones. Lo que trato de hacer, a sabiendas de que no hay más que una vida, es tratar de hacer lo que me entre en esta (risas). Para lo cual, que se yo, surgen deseos y los llevo adelante, puede ser una película o un libro raro, escribir poesía o hacer música como estoy haciendo ahora. El deseo me va dejando en puertas impensadas.

¿Sos metódico o desordenado?
Lo que tengo es un caos funcional. No tengo horarios muy claros, salvo los de cierre de las ediciones que a mí me sirve porque me pone un límite, después trabajo sin horarios. Voy trabajando durante el día con cortes. Me acuesto muy tarde. Aprovecho las noches para la parte de las ideas, donde encuentro silencio, tranquilidad y cierta atmósfera. La noche en ese sentido es más generosa con el misterio.

¿Cómo nació Batu?, el personaje de una de tus tiras más exitosas
Batu es el final de un largo camino de búsqueda de un personaje con el cual pudiera expresar muchas cosas. Demoré en encontrar mi propia familia de personajes, que era un viejo sueño que tenía, el cumplir el sueño del personaje propio que todos mis maestros tenían . Después de muchos años encontré azarosamente a Batu. Este niño  me daba la oportunidad de decir muchas cosas a través de él y sobre todo de su ladero, Tútum, que es el perro celeste que lo acompaña, que es un poco ingenuo y que le es fiel amigo y es la parte más poética y absurda de la tira. 

¿Por que decidiste incursionar en la novela gráfica?
Fue uno de esos deseos de los que te hablaba antes. Quise incursionar en  algo de largo aliento que no fuera lo de siempre, no un libro recopilatorio de cosas ya publicadas, sino que fuera ir a la búsqueda de algo nuevo y que además tuviera todos mis caprichos, que además del humor también esté presente el  vértigo de la línea, el color, el blanco y negro, la poesía...Todo mezclado en una gran ensalada en una historia de múltiples personajes, con una estructura blanda. Mi desafío era hacer un libro de 300 páginas e inventarlo de cero. Ahora, por ejemplo, estoy haciendo un trabajo absolutamente  autobiográfico. Estoy dibujando la relación con mi viejo desde mi nacimiento hasta su muerte. Todo eso atravesada por el dibujo y acá con mucho vértigo estoy dibujando mi historia. Es una novela gráfica que se va a  llamar Diario de un hijo y que sale en julio este año en Argentina. 

Dibujas, has hecho televisión, audiovisuales  y compones canciones ¿Hay algo pendiente dentro del mundo artístico que todavía te falta por hacer?
Tengo dos sueños que no sé si llegaré a cumplir. Me gustaría poder cantar mis canciones, sería un sueño cumplido de algo que no sé si algún día estaré capacitado.  Mi hermano canta en el disco que en abril saldrá en Argentina y que se llamará Canciones dibujadas. Es un proyecto  que trae 11 canciones con letra y música mía, que vienen acompañadas con 11 videoclips en distintas técnicas de animación  realizadas por diferentes ilustradores. Por otro lado, otro de mis sueños es pintar. Nunca lo he hecho y me gustaría hacerlo. 



 




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