BRÚJULA

Todas las vidas de Robyn Hitchcock


El exlíder de The Soft Boys habla sobre su carrera en solitario y de su nuevo disco

Cantante de culto si los hay

13/05/2017

Al principio fueron los SoftBoys, la banda inglesa formada en 1976 que desparramó rock cargado de sicodelia en dos discos, A can of bees, en 1979, y esa obra maestra inoxidable llamada Underwater moonlight, un año después.  

Después, Robyn Hitchcock, cantante, compositor y líder de los Soft Boys, nacido en Londres, inició una carrera en solitario a partir del disco Black snake diamond röle, de 1981, y continuó así, hasta nuestros días, lanzando 20 álbumes más. El último de ellos apareció hace apenas un par de semanas, se titula simplemente Robyn Hitchcock.  

“Quería que la gente al escucharlo dijera ‘ok, es él’”, explica vía telefónica Hitchcock sobre la decisión de bautizar con su nombre este álbum.

El músico se encontraba en Los Ángeles como parte de la gira promocional del disco. Desde 2015 se mudó definitivamente a Estados Unidos, al estado de Tennessee. “Pero, ¿sabés? Yo estoy lleno de mucha gente, soy como una de esas muñecas rusas. Así que también es un disco sobre toda esa gente. Porque pienso que somos una casa con varias habitaciones, y cada uno de esas habitaciones contiene otra vida. Por eso es que cuando alguien muere es doloroso porque una habitación dentro tuyo se cierra, solo queda un recuerdo, no tenemos más acceso a ella”, continúa Hitchcock y añade: “Toda esta gente que está en las canciones me ha adoptado”.  

Las vidas de Hitchcock
Y si de gente inserta en sus canciones se habla, en este disco hay algunos ejemplos. Uno de los temas lleva por título Virginia Woolf, y su letra también menciona a otra autora, Silvia Plath. “Virginia Woolf llenó sus bolsillos con piedras/ ella hizo lo correcto/Silvia Plath se acuesta en el suelo/ ella hizo lo correcto”, va cantando Hithcock. “La vida no funcionó para ellas, pero ambas no se equivocaron con lo que hicieron. Como artistas estaban haciendo lo correcto, pero hay personas que no sobrellevan vivir”, explica Hitchcock. “A veces uno siente lo que no quiere sentir”, continúa la canción. Hitchcock señala después: “Lo que quiero decir es que al matarse no invalidaron lo que hicieron como artistas, porque vos a veces te podés sentir como un inadaptado, el mundo no es para vos, el mundo es maravilloso para alguien más y vos solo cometés errores. Muchos nos hemos sentido de esta manera. Lo único que yo quiero decir es ‘todo está bien’”.

Hace dos semanas falleció el director estadounidense Jonathan Demme, con quien Hitchcock tenía una buena amistad y llegaron a filmar el documental Storefront Hitchcock, en 1998, un recital íntimo en una tienda. “Es otra habitación que se cierra”, comenta Hitchcock, quien en una entrevista tras la muerte de Demme dijo que después de ver la filmación se dio cuenta de que nunca sonreía cuando tocaba en vivo. 

Hitchcock participó en dos películas más con el director de El silencio de los inocentes, el remake de The manchurian candidate (2004) y en Rachel getting married (2008).

Otra persona presente en este nuevo disco es su padre, a quien dedica Raymond and the wires. Raymond Hitchcock fue escritor y alguien que Robyn tuvo muy presente a la hora de iniciar su carrera. Fue autor de una novela muy famosa que fue llevada al cine, Percy. 

Carrera musical
Digamos que Hitchcock no ha estado tan solo estos años, musicalmente hablando. Su carrera solista fue acompañada por la banda The Egyptians desde 1985 hasta 1993 y grabaron siete discos. Ahí estaba el excelente bajista Andy Metcalfe, que antes había estado con Robyn en The Soft Boys. 
Luego, desde 20006, colaboró con él en la grabación y producción de tres discos, Peter BucK, de R.E.M y otros músicos, que adoptaron el nombre de Venus 3. Para este último trabajo, contó con la mano del productor Brendan Benson, de The Racounteurs. 

El disco tiene bastante frescura y algunas canciones llevan la veta surreal y humorística que lo acompaña desde sus inicios: “Rezo cuando estoy borracho”, canta en una de ellas con un tono country, o se pone un poco melancólico en Sayonara judge. Un buen disco de diez canciones para un viejo lobo del rock que prefiere ser cauteloso con su carrera. “Me gustaría seguir trabajando, pero nunca sabemos si habrá un ‘siguiente año’. No hay prueba de que el futuro exista”.

Y sobre el pasado, dice que está satisfecho con lo que hizo, además no le queda otra, ya que no puede cambiar nada de eso. “Estoy feliz de que mis viejas canciones permanezcan, que la gente todavía les guste escucharlas”, dice Hitchcock, que lleva más de 40 años haciendo música, y tiene discos como I often dream of trains (1984), Globe of frogs (1988) o Eye (1990), que son considerados joyas de culto. “Algunas de mis canciones aparecieron a finales de los 70, que es cuando empecé a escribir cosas buenas. Me alegra que a la gente le guste los Soft Boys. Nosotros pusimos mucho amor componiendo esas canciones y grabando esos discos. Y de alguna manera fuimos muy buenos”, rememora. Y sale como ejemplo Kingdom of love, del Underwater moonlight. “Tenía 26 cuando escribí eso. Tenía el pelo largo. Era un animal joven y probablemente era más inteligente”, bromea Hitchcock.

La conexión Barrett

Y un nuevo disco de Hitchcock y la conexión con Syd Barrett vuelve a salir en las reseñas, algo que al músico inglés no le molesta. “Ellos siempre lo van a hacer. De hecho, mi siguiente entrevista es para hablar sobre Barrett”, se ríe. 

Además, Hitchcock es más que agradecido con el legado del ex Pink Floyd, fallecido en 2006. “Escuchar a Syd realmente me cristalizó como cantante y compositor”, menciona.  Pero también cita a Bob Dylan y a The Beatles. “Creo que mis discos, para mis oídos o para mi mente, son un intento de hacer un disco de The Beatles. Creo que la mayor influencia en mí, musicalmente, son ellos.

Si escuchás la manera en que yo uso los acordes y melodías, no lo hago como Barrett, él se parecía a M C Escher, el hombre que hizo esos dibujos imposibles. Syd tenía poderes fuera de este mundo”.
Hitchcock reflexiona un poco y dice: “Todo lo que Syd Barrett tenía para decir lo hizo en dos o tres años y se retiró a los 26.  Algunos dicen que a los 22. Pero ¿sabés? Tengo 64 años, hice 25 discos y nunca lograré lo que Syd consiguió, fue un genio puro. Yo soy más como Roger Waters o David Bowie o algunos de esos tipos que tienen una larga trayectoria de trabajo. Siento una relación con Syd Barrett pero no tengo el mismo poder”, y después apunta: “No habría Robyn Hitchcock sin Syd Barrett”. 



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