Brújula

No todas las putas quieren ser salvadas


Reseña de la película dirigida por Anahí Berneri y protagonizada por Sofía Gala

La película tuvo críticas positivas
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08/12/2017

El quinto largometraje de la reconocida directora argentina Anahí Berneri lanza una propuesta que deja de lado a la moral. Alanis, el filme de 82 minutos, estrenado este  2017 y ganador de tres premios en el último festival de San Sebastián tiene como protagonistas a Sofía Gala y a su hijo Dante Della Paolera. 
Alanis es una trabajadora sexual que atiende en un departamento junto con su amiga que le cuida al nene cuando ella está trabajando. En una inspección sorpresa, la intendencia les quita su dinero, detienen a la amiga y son desalojadas del lugar. Ella busca ayuda por unos días en lo de su tía quien la acoge solo por el niño y le consigue un trabajo de limpieza. A Alanis no le gusta trabajar en eso y sale a la calle a buscarse la vida.
El guion de Javier Van De Couter y la directora, refleja un pedazo de la vida de las trabajadoras sexuales que no son víctimas de trata y tráfico. Están organizadas clandestinamente para mantener cierta seguridad hasta que las descubren, les quitan todo y tienen que recurrir a las calles de Once, una zona roja en Buenos Aires, poniéndose en riesgo. 
 Mujeres de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina participaron en algunas escenas y aportaron al guion para que sea más real. Destacaron el paternalismo que existe a la hora de hablar sobre esta realidad. Las tomas en la que la sicóloga o el oficial ‘quieren salvarla’ sin que les interese lo que ella quiera, reflejan este punto. 

Maternidad versus trabajo
La maternidad que vive Alanis con su hijo es una línea de tiempo muy íntima y tierna que choca con la realidad de su trabajo tan estigmatizado. La fotografía de Luis Sens se encarga de constantemente recordarnos que las mismas tetas que le chupan los clientes, son las que ella usa para alimentar a su hijo. La actuación destacada de Sofía Gala tan maternal con su niño, tan sexual en su trabajo logra que los preconceptos que pueden existir sobre el tema no caigan en el cliché, ni termine en una moraleja.
Lo que se ve son desnudos, cuerpos imperfectos, escenas de sexo, rivalidad en las calles, solidaridad en forma de cooperativa, la superioridad moral de quienes la ven a ella como una pobre mujer, mientras ella soluciona sus obstáculos sin tener en cuenta, o quizá acostumbrada a lo que los demás puedan decir de ella.
Un filme bien logrado que aborda la idea de que los derechos humanos son para todos los seres humanos, aunque su elección de vida no esté acorde a los estándares sociales.



 




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