ENTREVISTA

Luciano Lamberti: “La literatura es mi espacio de libertad total”


El escritor regresa con un nuevo libro  en el que reúne 12 cuentos. Cuenta los detalles de la casa de los eucaliptus  

Lamberti pertenece a una renovación de la narrativa argentina dada por autores cordobeses

09/09/2017

Luciano Lamberti vuelve al cuento con La casa de eucaliptus, después de que en 2016 publicara su segunda novela, La maestra rural. En este nuevo libro Lamberti continúa en la estela del género fantástico y de terror y entrega 12 cuentos con diferentes registros, que van desde un asesino en serie que vuelve a las andanzas cada vez que una voz lo visita, hasta un presidente argentino recién elegido que aprenderá cómo se manejan las cosas desde Los Olivos.

Un derrotero de personajes que de repente ven cómo su vida cambia por un hecho muchas veces inexplicable y horroroso. 

Este es el segundo libro que Lamberti publica con la editorial Random House, después de haber sacado sus anteriores libros con diferentes editoriales independientes, entre esos volúmenes destacan El asesino de chanchos y El loro que podía adivinar el futuro.

Salvo algunos cuentos, el resto de las historias parecen ocurrir en un mismo pueblito, con los eucaliptus como referente que aparecen una y otra vez. ¿Hay alguna intención en el libro de crear un solo escenario, una especie de pueblo maldito?
Los eucaliptus son los que están plantados al costado de las rutas argentinas, sobre todo de la Pampa Gringa. Creo que fue Perón el que mandó a plantarlos, con el propósito (según un ex suegro gorila) de fabricar con la madera armamento para la Tercera Guerra Mundial. Igual sirvieron para hacer de barrera contra la erosión del viento, por lo menos. Cuando viajaba desde Córdoba hasta  San Francisco me gustaba mirar las casas, a lo lejos, rodeadas de eucaliptus, imaginarme qué cosas se estarían viviendo ahí adentro. El libro es el resultado de eso.

Retomando un poco la anterior pregunta, lo rural sigue siendo predominante en tus cuentos, ¿es más fácil recrear este tipo de historias en un territorio así?
No sé. Hay escritores urbanos que lo hacen muy bien, donde la ciudad es un elemento realista y a la vez terrorífico y político, como Mariana Enríquez. A mí me sale ubicar mis historias en el campo. Estoy condenado a eso. Y tampoco me voy a rebelar.

En La casa de los eucaliptos hay una violencia mucho más marcada que en tus otros libros ¿Tenías alguna búsqueda en particular respecto a este tema?
Siempre digo que mientras más burguesa se vuelve mi vida, ahora que soy padre de familia, más violenta y enloquecida se vuelve mi literatura. No tengo idea de qué retorcidos vericuetos sicoanalíticos se ponen en marcha. No hago terapia. A lo mejor es por eso.    

¿Tomás en cuenta la tradición que tiene la literatura argentina en cuanto a los géneros de la ciencia ficción o lo fantástico a la hora de escribir? Ya sea para desmarcarte de ella o para tomar algunos apuntes…

Este es un país de fuerte tradición en la literatura fantástica. Los grandes pilares (Borges, Bioy, Cortázar, etc.) escribieron fantástico. Eso no se puede obviar, naturalmente. Cuando estaba corrigiendo este libro volví a leer Bestiario, quizás la mejor recopilación de cuentos de Cortázar, su primer libro, que contiene no solo una teoría estética sino también una concepción de lo real y de lo otro implícita en los cuentos. Obvio que ya no se puede escribir a la manera de Cortázar ni a la de Borges, pero leerlos y destriparlos es siempre muy bueno, no se pueden obviar.

En El espíritu eterno el protagonista es un nuevo presidente de Argentina, y uno no puede dejar de pensar en la coyuntura política de tu país ¿Cómo surge esa historia?
Siempre lo que escribo son cruces entre distintas cosas. En este caso, estaba viendo por segunda vez The Wire, la serie donde aparece el itinerario de un político, leyendo un cuento de Karen Rusell donde los presidentes norteamericanos se convertían en caballos después de la muerte y atosigado con la figura de Macri, que nadie lograba explicar cómo ganó las presidenciales. Del cruce de todo eso salió el cuento.

Uno de los epígrafes del libro dice “Si no tenés maestro, Satanás es tu maestro”, que marca lo que serán algunos cuentos, con el mal, o Satanás, representado de distintas maneras, así como visiones místicas que también se apoderan de algunos personajes. Con esto me permito preguntarte si tenés alguna mirada hacia lo que ocurre con la religión dentro de la sociedad argentina actualmente (pienso en el debate sobre la obligatoriedad de la materia de Religión en los colegios, por ejemplo)…

Yo creo en Dios, aunque no soy religioso. El debate sobre la obligatoriedad me parece que atrasa hasta el Medioevo o hasta la edad de las cavernas, directamente. En el libro trabajo un poco la existencia del mal. Si existe el mal, entonces debe existir el bien, como contraparte, lo cual es esperanzador.

El libro tiene historias tan macabras como también algunas que no dejan de tener cierta ternura y humo, pienso en El tío Gabriel, por ejemplo. ¿Cómo escogés la línea que tendrá el libro, cómo seleccionás los cuentos que lo integran?

Un libro es como un disco. En un disco los temas no suenan todos iguales. Hay tensiones, momentos de descanso, etcétera. Me gusta pensar los libros de cuentos así. Organizar un libro de cuentos para que sea leído de principio a fin es uno de mis ejercicios favoritos, aunque después se lea de otra forma.


Empezaste siendo un autor que se enmarcaba dentro del realismo, por así decirlo. Ahora vas de lo fantástico, a la ciencia ficción y al terror. ¿Qué te permiten estos subgéneros que el realismo no?

El realismo está presente en lo que escribo, porque para escribir fantástico es necesario ser más realista que un realista. Es lo que me sale ahora, en este momento, si me sale algo realista, lo escribiré, y listo. La literatura es mi espacio de libertad total: hago lo que quiero cuando quiero. Me hace acordar la pregunta que Lacan recomendaba hacerse todos los días: ¿estás siguiendo tu deseo?

También, empezaste publicando en editoriales independientes muy pequeñas. ¿Cuál es la importancia para vos de editar ahora en una transnacional como la Random House? ¿Cuáles han sido las diferencias que has notado entre ambas formas de publicar?

Son distintas experiencias. En la editorial chica sos un best seller, en la grande el best seller te queda muy lejos. Lo bueno de las más grandes, naturalmente, es la mayor visibilidad y distribución del libro. También la cuestión de la guita (dinero), que no es poco importante. En las grandes pagan adelanto y rinden religiosamente cada seis meses. Las chicas son más despelotadas.

Hay un dicho-broma que uno a veces hace, el “cuando sea grande quiero ser como…”. Si tuvieras que mencionar un escritor que te gustaría ser, ¿a quién escogerías y por qué?


¡Son muchos a los que elegiría! Amo a muchos escritores como si no fueran seres humanos, sino ángeles o algo por el estilo. La verdad, de esta paso. 



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