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Enrique Metinides el hombre que fotografiaba la muerte en México



Un trabajo que se inició a los 11 años. Las fotos de Metinides salieron en todos los medios de su país, México

10/12/2016

Un niño con una cámara fotografiando accidentes de tráfico, incendios y asesinatos. Presionando el obturador y pensando en las imágenes que ve en el cine, en esas películas de gánsters como Al Capone. 
Enrique Metinides tiene 12 años y le toma la fotografía a su primer cadáver. “Fue una persona que asesinaron, la golpearon, pusieron el cuello en la vía del ferrocarril, pasó el ferrocarril un poco después y le amputó la cabeza”, recuerda Metinides, 70 años después. 

Enrique Metinides es uno de los fotógrafos de crónica roja más importantes del mundo, y su trabajo se inició a muy temprana edad, en México, en las calles, avenidas y ‘colonias’ (barrios) de Ciudad de México, donde nació. Sus colegas lo llamaban ‘El Niño’, y así es recordado hasta hoy, a pesar de que lleva más de una década de inactividad a raíz de su jubilación. 

“Yo tomé fotos desde los 9 años con una camarita tipo cajón, que tenía para 12 fotos en blanco y negro, y como yo de niño me iba a ver películas de Al Capone y de persecuciones de autos y balaceras, cuando mi papá me regaló una cámara empecé a tomar fotos de accidentes por el lugar donde vivía, y en uno de los accidentes me tocó la suerte de encontrarme a un reportero gráfico del periódico La Prensa, de México, quien me invitó a trabajar con él. Sin sueldo, claro”, dice vía telefónica Metinides.

Desde entonces, el joven fotógrafo se volvió colaborador de casi todos los periódicos de México y ya a los 14 años era trabajador de planta del diario El Zócalo: sacaba fotos y las publicaba con su nombre.

El ojo en lo negro
Metinides, influenciado por las películas que veía, logró hacerse de un estilo propio. Son famosas sus fotografías denominadas ‘Mirones’, en las que decenas de personas acorralaban a la víctima de algún crímen, o un automóvil accidentado. Metinides hacía un plano abierto desde una distancia considerable y mostraba la escena completa. 

En otras ocasiones, cuando ocurría algún asesinato, lo que menos le interesaba era mostrar el cadáver de la víctima. “En un crimen al que fui mataron a tres mujeres mayores. Entré en la casa, había una jaula grande con un perico (loro) adentro y yo retraté el perico, porque siempre retrataba a los animales, un gato o un perro que estaban en las casas; y la foto de primera plana fue el perico dentro de una jaula y se le puso como titular ‘El testigo del crimen’”, cuenta Metinides.
En otra fotografía de un asesinato, Metinides solo capturó la pistola con la que se lo cometió, y fue publicada así. 

Metinides realizó toda su carrera periodística en su ciudad natal, muy pocas veces salió de ella, y nunca viajó al extranjero. La razón es que tenía miedo a volar, sentía pánico en los lugares altos. 

“Cuando tenía yo más o menos ocho años, un domingo, en la zona donde yo vivía, estábamos jugando muchos niños en la calle y se nos ocurrió subir a un edificio de siete pisos. Dos niños más grandes que yo, me colgaron de las manos al vacío desde el séptiomo piso, y gritaba yo y tuvo que subir gente a salvarme. Estaban jugando conmigo, muertos de la risa y yo sentía que estaba a punto de morir. Y me enfermé y hasta la fecha le tengo pánico a la altura, nunca me pude subir al avión. Yo era el único que no volaba. No iba de vacaciones con la familia. Yo sufría mucho subiendo a edificios para tomar fotografías”, dice Metinides, que a pesar de eso, señala que la mayoría de sus fotografías más exitosas son las aéreas. “Todo el mundo cree que yo las tomaba desde algún helicóptero o un avión”, apunta Metinides.

Este año se estrenó un documental sobre la vida del fotógrafo mexicano, con el título de El hombre que vio demasiado, y está dirigido por la británica Trisha Ziff. 

Las fotógrafías de Metínides han sido expuestas en galerías del Reino Unido, Dinamarca, Holanda, Polonia, España, Japón, Alemania y Estados Unidos; además, se han publicado cuatro libros con sus trabajos en diferentes países. 

“Yo entré en mi vida a nueve concursos de fotografía en Ciudad de México y en los nueve tuve la suerte de ganarme el primer lugar. Trabajando de fotógrafo tuve 19 accidentes con riesgo de muerte. Yo tengo siete costillas rotas, me dio un infarto, me caía de lo alto, estuve involucrado en varios incendios. Aparte de eso, tuve muchísima envidia de todos los periódicos de mis compañeros fotógrafos, me boicoteaban”, relata. 

México violento
Los tiempos cambian y ahora Metinides ve el horror diario que cubre las noticias. Las masacres por narcotráfico de su país, que cuando él trabajaba todavía no eran cosas que se mezclaban con la cotidianidad. “En mis últimos años sí me tocó ver algunos crímenes donde morían 10 o 15 personas acribilladas a tiros, inclusive me tocó un accidente de un avión que estaba cargado de droga, iba de México a Estados Unidos, pero era otro tiempo, no estábamos tan mal”, recalca Metinides.
Todos los días Metinides compra al menos cuatro periódicos y lee todo lo que pasa en la ‘nota roja’.

“Estoy leyendo sobre cómo está la situación en México, de tanto crimen por narcotráfico, pero a mí en mi época me tocó muy poca acción de este tipo de crímenes. Había mucho crimen pasional, había mucho accidente de avión, mucho accidente de ferrocarril, tránsito de camiones, incendios horribles, pero lo que está sucediendo ahora es totalmente otra cosa”. 

Aún tiene miles de fotografías inéditas archivadas en su casa, y guarda nostalgia de las fotos en blanco y negro que tomaba. “Las fotografías en blanco y negro, son mucho más interesante, le llaman ‘con arte’; a pesar de que yo tomaba fotos de accidentes, mis fotografías siempre están catalogadas en muchos lugares del mundo como artísticas”, resalta el mexicano.

Aunque también recuerda lo trabajoso que era ser fotoperiodista en sus épocas. “Antes era cargar con el negativo, aparte de eso la foto debía de estar bien tomada con el diafragma, con velocidad; además de todo, nosotros también éramos laboratoristas, cargábamos el cartucho, tomábamos las fotos, nosotros, revelábamos el rollo, imprimíamos la foto. Antes el fotógrafo era muy diferente, en cambio hoy con un clic se toma la foto y se la guarda en un chip”, dice Metinides, que también recuerda el bajo sueldo que percibían.

Enrique Metinides es un fanático de las películas de acción, y con eso se olvida un poco de la necesidad de seguir persiguiendo las imágenes de muertes y catástrofes que observó por más de 60 años. “Yo veo mucha televisión, sobre todo policíaca, y tengo muchos DVD de acción; tengo una colección muy grande, por ejemplo, del Agente 007, de todo lo del 9/11 tengo toda la historia completa”. 

Actualmente, el fotógrafo vive de las fotografías que vende por todo del mundo. “Tengo una galería, tengo personas que manejan mis fotos y las están vendiendo, sobre todo en el extranjero, aunque es muy poca la venta, las venden a un muy buen precio, pero ya en dólares, y se quedan casi con la mitad de lo que cobran y con eso vivo, de lo que me toca a mí”, dice ‘El Niño’ Metinides, figura de la ‘nota roja’ mexicana


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