BRÚJULA

El compromiso con la palabra


Mario Oretea Nova. Protagonista de luchas sociales en épocas de dictadura en el país, el literato cochabambino conversó con Brújula

Publicó los libros Encantamientos y fantasías y Trinos del alba / Foto: Jorge Uechi

08/04/2017

Escapó de milagro de la muerte durante la represión de García Meza y Arce Gómez a la sede de la COB donde mataron a Marcelo Quiroga Santa Cruz en 1981. Era parte de la Dirección Nacional de la Iglesia Metodista, que se había puesto en marcha contra el inminente golpe de Estado.

Tuvo que exiliarse en Perú para evitar la persecución y las amenazas. Desde entonces, Mario Oretea Nova se refugió en las letras, en particular en la poesía. Fiel a una literatura costumbrista, sus obras Encantamientos y fantasías y Trinos del alba retratan a cabalidad las penurias de la gente común de su natal Pasorapa, en el corazón de Cochabamba. 


 ¿Qué sintió cuando los militares asaltaron la sede de la COB?
Sentí que podíamos morir. Los paramilitares que asaltaron la COB no paraban de disparar. Al bajar las gradas y cuando descubrieron que Marcelo estaba allí hicieron una ráfaga nutrida. Sentí que era el final. A los segundos nos reincorporamos ya que no nos habían herido. A pocos metros vimos que Marcelo tenía una herida a la altura del lado derecho del abdomen. Cuatro paramilitares lo sacaron y lo llevaron en unas ambulancias que estaban a unos 20 metros. En ese momento aprovechamos para huir.  
 

_ Decía Walt Whitman: “Los infinitos héroes desconocidos valen tanto como los héroes más grandes de la historia”. ¿Los poetas en Bolivia, son los grandes desconocidos en un país donde se privilegia la política antes que el arte?
Definitivamente, los poetas son los grandes olvidados de nuestra cultura. Hay una enorme dejadez de parte del Estado, que no permite incentivar a las nuevas generaciones. Eso no se ve en otros países donde la cultura está en el centro de las políticas públicas. Impresiona cómo los países asiáticos, por ejemplo, tienen presupuestos inmensos para la cultura en todas sus expresiones. En Bolivia, en cambio, los autores tienen que solventar sus esfuerzos literarios con sus propios esfuerzos. 
 

_ Los bolivianos, ¿qué valor le otorgan a los artistas y a los poetas?
Hay poca lectura, hay que reconocerlo. Sin embargo, el poeta, al igual que en otras latitudes del mundo, es una de las personas más sensibles que es capaz de ver y leer aquellos aspectos que pocos pueden percibir las enseñanzas y la sabiduría del pueblo, y tratar de elaborar con la misma gente un mensaje que sea bello. Un mensaje poético que debe ser un convite a ver la cruda realidad que enfrenta la gente común. Hoy creemos que los poetas pueden leer realidades diferentes, porque justamente, se colocan en otro lugar. 
 

_ ¿Cómo se ve la literatura boliviana afuera?
Se conoce poco, ahora un poco más. Creo que como país tenemos que trabajar más para hacerlo conocer dado que tenemos grandes obras y escritores que tienen aportes fundamentales al pensamiento universal. Y no solo en la literatura, sino también en el pensamiento político y filosófico. Como parte de la cultura andina, nunca hemos pasado de un manejo superficial, folclórico y tosco de los valores andinos. Hay un uso demagógico y utilitario de lo que es el pensamiento político andino. Hoy vemos ese uso utilitario del lenguaje como parte de una cultura política corrupta.
 

_ ¿Cómo encara su trabajo como poeta?
Tenemos que combinar las letras y las lecturas con las limitaciones de un contexto difícil. Yo escribí más por necesidad que por vocación. Desafortunadamente, el trajín de la vida muchas veces nos obliga a interrumpir el desarrollo de una obra, pero lo importante es mantener el compromiso con la palabra como mecanismo de autodefensa de la vida. 
_ ¿Cómo ve las políticas culturales en el actual proceso de cambio que impulsa el Gobierno de Evo Morales?
No hemos sido capaces de frenar ese utilitarismo demagógico de la palabra. Usamos el Ama Sua, Ama Llulla y Ama Quella como un eslogan. En 500 años no hemos conocido a fondo las culturas andinas, sino que hemos mantenido las estructuras coloniales, incluso con este Gobierno. No conocemos nuestra cultura profunda, no pasamos de ese discurso facilista y utilitarista de los valores andinos. En cultura no se ha hecho prácticamente nada, pero creemos que por tener una oficina burocrática puede ser suficiente. Faltan programas de promoción de las nuevas generaciones.
 

_ Pasorapa aparece como Macondo en el corazón de su obra poética
Así es. Cochabamba, sus aldeas, su gente, como resumen de una Bolivia única. No hay gente más versátil que los cochabambinos como para adaptarse en cualquier latitud. Con Gramsci, creo que solo la praxis, la práctica en la vida, es la que da nacimiento a las ideas y el pensamiento. Yo siempre he sido un observador, especialmente de la gente sencilla que, la mayoría de las veces, tiene más sabiduría e inteligencia que la gente más letrada 



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