BRÚJULA

Bill Orcutt, cazador solitario


Orcutt fue miembro fundador de la banda estadounidense de noise Harry Pussy, que estuvo vigente en los 90. Ahora tiene una carrera solista que inició en 2009

El músico estadounidense lleva cinco discos solista

Hace 5 días

Harry Pussy era una banda que tenía poco para perder y por eso lo entregó todo... de la forma más ruidosa posible.  YouTube muestra un poco de eso, sobre todo en los videos de la banda tocando en vivo: Adris Hoyos en la batería, gritando, levantándose a discutir con el público; el guitarrista Bill Orcutt -esposo de Hoyos- secundándola en los gritos y el descontrol; y el segundo guitarrista (rotaron tres entre 1993 y 1997, tiempo que estuvo vigente la banda) uniéndose a la fiesta noise. 

Y también están las leyendas sobre la banda: que se creó cuando Orcutt respondió a un anuncio de Hoyos: “Se busca gente para formar grupo. Nada de música. Solo puro oído”; o que el primer disco es una grabación de la primera vez que se juntaron a tocar.  Hasta ese entonces, Hoyos no había tocado nunca ningún instrumento. 

Luego todo se acabó, Bill y Adris se divorciaron, Harry Pussy se disolvió y ahora es una de esas bandas de culto que son descubiertas cada vez por nuevos músicos.

Bill Orcutt actualmente tiene una carrera solista en la que son protagonistas él y su vieja guitarra eléctrica, que tiene un sonido particular que le dan las cuatro cuerdas que le deja Orcutt. El año pasado sacó un disco, el quinto de este tramo solitario, titulado Bill Orcutt, que parece hecho por un viejo bluesman sicodélico. Alejado del ruido, ahora sus piezas parecen buscar una elevación.

El regreso
Cuando Harry Pussy terminó en 1997, Orcutt empezó a buscar una forma estable de sobrevivir en el mundo. Ingeniero de sistemas de profesión, vio cómo Internet y sus posibilidades aparecía con todo y este trabajo le fue acaparando todo su tiempo, también llegaron los hijos, “y entonces estaba bastante ocupado con cosas que no eran música”, recuerda Orcutt vía mail.

“No creo que hubiera tenido un momento específico en el que habría dicho: ‘No voy a tocar música nunca más’. Solo fui tocando cada vez menos, y me fui envolviendo en otras cosas”, dice Orcutt, y agrega que no es que haya dejado de tocar definitivamente. “Llegué a trabajar 80 horas a la semana algunas veces, pero tampoco es que hubiera dejado de tocar la guitarra en estos años”, menciona el músico. 

Orcutt siguió ese ritmo de trabajo hasta 2008, aproximadamente. “Ese año, alguien me pidió que haga una compilación del el último álbum y el último concierto de Harry Pussy para un disco. La verdad, yo no había escuchado nada de nuestra música desde 1997. Creo que había olvidado la energía que nuestra música tenía. También vi un video nuestro tocando en un bar, y todo eso volvió de nuevo a mí. Así que arreglé la guitarra de nuevo con cuatro cuerdas y empecé a tocar otra vez”, señala Orcutt, que actualmente tiene 55 años. 

La guitarra de cuatro cuerdas es un ‘método’ que Orcutt lleva adelante desde antes de Harry Pussy. Siendo baterista de una banda, se encontró con una guitarra a la que le faltaban las cuerdas La y Re. “Escribí muchas canciones con esa configuración y armé otra banda, Watt, en la que el baterista... tocaba la guitarra”, cuenta Orcutt. 

“Una de las cosas extrañas de tocar sin esas dos cuerdas es que gran parte del rock y del blues es esa quinta en Si y en La, y en La y en Re. Ese es el núcleo del sonido del rock y del blues, y acá se ha ido, no podés hacerlo”, indica Orcutt. “Eso es lo principal que uno nota -no obtenés nada de esa torpeza. Tenés que tocar esos intervalos de diferentes maneras-, es por eso que hay muchos espacios elásticos cuando toco la guitarra. Hay muchos estiramientos para alcanzar la octava y otras cosas que vos podés lograrlas cómodamente si tenés esas dos cuerdas”, explica Orcutt, que incluso tiene un disco que lleva por título Why four strings? (¿Por qué cuatro cuerdas?). 

Y si seguimos hablando de guitarras, Orcutt manifiesta que disfruta tanto de la eléctrica como de la acústica. “No uso pedales de efectos con la guitarra eléctrica, así que aunque la técnica varía un poco, mayormente toco el mismo repertorio, de la misma manera con ambas guitarras”.

El underground  musical
El primer disco de Bill Orcutt solista se lanzó en 2009, con el título de A new way to pay old debts. Desde entonces ha ido adquiriendo cierta notoriedad musical, la propia de un músico que siempre estuvo en los márgenes. “Hago la música que quiero hacer, para que le llegue a la gente que le interesa, de la manera que sea posible. Ahora resulta que la música que hago es ‘underground’, que quiere decir impopular o antagonista de la cultura mainstream; pero no me propongo hacer música underground. Yo solo hago música”, se refiere Orcutt. 

Además, para Orcutt Internet cambió todo respecto a lo que se refiere a lo ‘underground’. “Hay redes sociales para la promoción, Bandcamp para las ventas, YouTube y Soundcloud para hacer descubrimientos. Son los mismos medios que la cultura mainstream utiliza; así que, en ese sentido, lo ‘underground’ es menos underground, es más fácil de descubrir”.

Para el guitarrista, este es un cambio enorme si se piensa en lo que pasaba hace 20 años, cuando comprabas un disco sin haberlo visto antes o sin haberlo escuchado, basado solamente en una descripción de una oración que venía en un catálogo fotocopiado que llegaba por correo. “Pero, para ser honesto, no me importan las etiquetas como ‘underground’. Es solo un sonido, si suena bien para vos, ¿a quién le importa qué se llame eso?”. 

La improvisación es parte del proceso de Orcutt, pero no la considera tan importante. “Me gusta mucha música que no es experimental ni improvisada”, señala.

Orcutt dice que una vez que lanza un disco no lo escucha, ni tampoco pierde mucho tiempo reflexionando en sus viejas bandas, pero tiene buenos recuerdos de Harry Pussy. “Fue la primera vez donde al tocar pude plasmar todas mis ideas, no importaba cuán extremas fueran. Con ellos hice giras por primera vez, con Harry Pussy grabé discos por primera vez, fue una época importante para mí, incuestionablemente”, indica Orcutt.  



 




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