BOLIVIA

Wilson, de jugar fútbol a protagonizar un vía crucis


El joven es padre de dos hijos, fue abandonado por su esposa y ahora exige un bono de 500 bolivianos. Se emocionó hasta las lágrimas por el gran recibimiento en La Paz

El joven llegó desde Cochabamba con la caravana, pero es oriundo de Santa Cruz, donde vive con sus dos hijos.
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26/04/2016

Cargó una cruz con cadenas por 35 días. Su nombre es Wilson Irala Padilla, viene del Pailón, Santa Cruz y protagonizó la caravana de las personas con discapacidad, porque a pesar de sufrir dos percances en su salud, no se dio por vencido y llegó a la sede de Gobierno.

"Yo llevo la cruz para que seamos escuchados todos los discapacitados, yo la traigo desde Santa Cruz. Quiero que nos escuche el presidente, la cruz me lastimó el hombro, pero lo que queremos nosotros es una renta justa", dijo a EL DEBER entre lágrimas. 

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Se dedica a lavar autos, tiene 30 años y gana 5 bolivianos por vehículo que limpia en la capital cruceña. "Hay días cuando está templadito y gano como 15 bolivianos, eso no me alcanza, más cuando tengo dos hijos que mantener", comenta con una sonrisa. 

Por un instante quiebra la voz y cuenta uno de los momentos más duros de su vida. "Mi mujer me dejó porque no podía mantener a mis hijas, una se llama Vianca y la otra Lucero, una tiene 10 y la otra 6 años. Cinco pesos no alcanzan para pagar nada". 

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El joven cruceño sueña con un mejor futuro para su familia. "Yo estudié solo hasta quinto básico, yo quisiera que mis hijas sean doctoras, para poder curarme o abogadas, para poder defenderme. Yo no tengo padre, solo madre, que ella me cuida y no hay día que no me llame para preguntar como estoy", dice aún lloroso. 

Cuenta que todo su lado derecho, desde el cráneo hasta las piernas, está lleno de cobre, debido a que un auto lo atropelló cuando estaba con su moto paseando. "Me da mareos. Antes jugaba fútbol, cinco me cubrían y era buen delantero, a mí me enseñó a jugar el camba Molina y él nos llevaba a entrenar", comenta. 

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"Todo se rompió, pero no importa, ahora me siento feliz. No imaginaba llegar a La Paz, toda la gente nos da más fuerza para que pidamos lo justo, ese bono de 500 bolivianos para poder sobrevivir", concluye Wilson, que llegó liderando la caravana de personas con discapacidad.

Video del joven y su agradecimiento a La Paz:

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