BOLIVIA

Tomasita retoma su vida y el caso reabre un debate


Sirvió casi 40 años a una familia y ahora recién aprende a leer y escribir. Hay denuncias sobre prácticas similares. Persiste el desconocimiento de las leyes

Tomasita trata de reconstruir su vida. La dejaron una casa en 1977 y trabajó 40 años para sus ‘padrinos’

17/09/2017

La problemática recién es vista en su magnitud. En pleno siglo XXI todavía existen familias de escasos recursos que dejan al cuidado de otras a sus hijos, bajo el excusa de no poder criarlos, tal como sucedió con Tomasita Machaca (54), que desde los 15 años y por casi 40 sirvió en un hogar de la ciudad de La Paz, sin recibir remuneración ni beneficios establecidos en las normas vigentes.

Teresa Subieta, representante de la Defensoría del Pueblo en la sede de Gobierno, relaciona la práctica a la distorsión del ‘padrinazgo’, que implicaba la colaboración de benefactores de un menor para cuidarlo, pero que pasó a convertirse en una suerte de esclavitud.
“Todavía se ve que los hermanos del campo traen a sus hijos para entregarlos a sus padrinos para que los cuiden, pero en otras situaciones, son los padrinos los que piden que vengan los niños y luego se aprovechan, explotándolos”, dijo la activista. 
La servidumbre, asociada a prácticas y tradiciones como el “compadrazgo” o “padrinazgo”, es una forma de trata de personas, según el artículo 6 de la Ley integral contra ambos delitos, que rige en Bolivia desde 2012. La pena por incurrir en esa práctica va de 10 a 15 años de privación de libertad.

“Es lamentable que a estas alturas siga ocurriendo esto (...) Es la misma forma como empiezan a trabajar, son los padres los que dejan a sus hijos o las madrinas son las que se los llevan”, señala la dirigente de la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar (Fenatrahob), Prima Ocsa.
Tomasita fue dejada por su padre, Simón Machaca Salas (+), al cuidado de José O. R. y María Eugenia R. O. (+), en 1979 y desde entonces la mujer crio a los cuatro hijos del matrimonio paceño, sin recibir un pago, según declaró esta semana ante la justicia.

Retomando su vida
Según una evaluación sicológica del Servicio Plurinacional de Asistencia a la Víctima (Sepdavi), la mujer “está totalmente afectada por todo lo que le pasó”. Por ahora permanece al cuidado de uno de sus cuatro hermanos, Julián, que vive en la ciudad de El Alto.
“Cuando sane mi pie, vamos a ir al campo. Ahora siento la alegría más grande de mi vida. Quiero recuperar la vida que perdí, hasta podría estudiar, salir a la calle, conocer”, dice aún entre sollozos Tomasita.
El Estado asumió su representación legal, de acuerdo a María Gardeazábal, quien fuera su abogada. “Solo faltaba que los denunciados vayan a declarar”, explicó.

Proceso judicial
El Ministerio de Trabajo evalúa a cuánto podría ascender el monto que la familia O. R. adeuda a Tomasita, sin embargo, su defensa presentó una denuncia por robo, porque supuestamente escapó con joyas, otras pertenencias en unas bolsas, pero al tiempo volvió con amenazas para conseguir dinero.
 La abogada del Sepdavi, Erika Febrero, presume que esa denuncia solo busca dilatar y perjudicar la investigación. 
“Se están tratando de justifi-car, pero no existen elemen-tos para que puedan probar eso”, acotó.
El ministro de Justicia, Héctor Arce, considera que es justo que la víctima reciba el pago de lo adeudado, empero hay otras responsabilidades gravísimas que el Ministerio Público debe establecer. 



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