EL DEBER VERDE

Rescatistas salvan a dos de los siete bufeos atrapados en río Negro


Los mamíferos (dos hembras) fueron largados en el río San Pablo. Hoy se reanuda la tarea por salvar de la muerte a otros cinco delfines de agua dulce

Momentos en que el segundo bufeo es sacado de las aguas del río Negro, sin causarle daño

01/09/2017

Dos de los siete bufeos de la especie Inia boliviensis, atrapados desde hace por lo menos un par de meses en las oscuras aguas del río Negro (en un territorio indígena de la provincia Guarayos), fueron salvados de una muerte segura el miércoles por un grupo de rescatistas que los largaron en el río San Pablo, luego de transportarlos por tierra más de 30 kilómetros.

La liberación parcial de los mamíferos es fruto del esfuerzo de gente de la Gobernación de Santa Cruz, de la Alcaldía municipal de Ascensión y del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, que aún tiene la tarea pendiente de rescatar a los otros cinco mamíferos acuáticos que por el momento nadan en una masa de agua reducida por la sequía, sin la más mínima opción de ir a otro lugar, pues una tupida palizada que hace de puente para los camiones madereros en la zona les cierra el paso.

Mucho esfuerzo y poco equipo
El personal de rescate llegó al lugar el martes, armó su campamento y el miércoles, después de limpiar algunas partes del río, sacó al primer cetáceo, a las 13:30, una hembra saludable de alrededor de 1,80 metros. Dos horas después, en medio de un aguacero, los expertos sacaron a otra hembra de similar tamaño.

Había cierta preocupación por las condiciones del traslado, pues la temperatura inclemente sobrepasaba los 40 grados centígrados y no se disponía de recipientes especiales para mantenerlos dentro del agua, pero una intempestiva lluvia refrescó el ambiente, aplacó un tanto el polvo del camino y las nubes ocultaron el sol.

Con esa ayuda providencial, el personal de salvataje colocó a los bufeos en dos colchonetas de espuma, cubrió los cuerpos con sábanas, que eran sopadas permanentemente con agua especialmente acumulada en un envase grande, para mojar esa delicada piel que no debe permanecer mucho tiempo expuesta a los rayos solares.

Acto seguido, el camión Fotón, prestado por la Alcaldía ascensioneña, partió de inmediato con los cetáceos por un polvoriento camino de 23 km, siguieron otros 10 km por carretera hasta la localidad beniana de San Pablo, en cuyo río del mismo nombre fueron largados, a las 18:30, ya de noche.

Los delfines, al ser mamíferos, respiran por los pulmones por medio de un espiráculo ubicado en la parte superior de la cabeza. Estos animales, al igual que sus primos de agua salada, tienen el cuerpo fusiforme y la cabeza de gran tamaño, pero el hocico mucho más alargado que el de los mares. 

Llamó la atención la tranquilidad de ambos especímenes, que emitían un casi imperceptible sonido agudo y un resoplido cada vez que aspiraban aire. Ni siquiera les incomodaba mucho el hecho de que las biólogas Mariana Escóbar y Claudia Venegas les rebanaran, con esterilizadas navajas, un poco de piel de la parte de la cola para realizar los estudios biológicos correspondientes.

Alteraciones que afectan

El río Negro no es imponente en esta época del año; su lecho es angosto y poco profundo; se cree que por esta razón sus tranquilas aguas se evaporan con facilidad hasta el punto de secarse por completo. Pero al tope de agua del sitio es perfecto para los bufeos, que utilizan sus pozas y sus palizadas como guarderías y como escuelas para cuidar y enseñar a pescar a sus crías, dijo la bióloga Mariana Escóbar, experta en el tema, pues ha participado en otros rescates.

Por ahora, dicho afluente está cortado en dos, por lo menos en el lugar donde los bufeos quedaron varados, puesto que empresas madereras hicieron un puente con troncos, que apenas dejan cruzar un hilo de agua para que los camiones pasen repletos de troncas.

“La zafra (maderera) empezó hace un mes y medio en la zona, significa que en ese tiempo habilitaron ese puente, trancaron y los dejaron encerrados. Ellos estaban desde antes alimentándose. Cuando el agua bajó se hicieron visibles”, señaló Franz García, responsable del área protegida de los ríos Blanco y Negro.

“Son animales inteligentes, pero a veces las alteraciones son más rápidas que su proceso de adaptación. Ellos no estaban despistados, estaban en su hábitat, simplemente que hubo una modificación de la zona que no les permitió volver al curso principal. Son víctimas de muchas amenazas que se están presentando.
La desforestación es un problema porque no solamente no hay retención de aguas en las orillas del río, sino que tampoco los otros peces se están alimentando de frutos que caen al agua, ahí ya se rompe la cadena”, explicó Mariana Escóbar.

“Nos merecemos un aplauso”, le dijo Franz García a todo el equipo, que volvió al campamento a pernoctar, donde ayer solo tenía previsto limpiar el área donde están los otros bufeos, pues quedaron sin el camión transportador, que debió retornar a otras tareas en Ascensión y, encima, se acabaron las provisiones de alimentos y debían esperar que lleguen mallas nuevas. La operación de rescate debe ser retomada hoy. 

Los delfines de agua dulce ‘made in bolivia’, según estudio científico
 Los delfines de río, conocidos como bufeos, cuyos siete especímenes quedaron atrapados en el río Negro, forman parte de la especie Inia boliviensis, estrictamente dulceacuícola, lo que quiere decir que solamente habitan los sistemas de aguas dulces de la Amazonia boliviana.
La especie también ha sido registrada para Brasil en algunos tributarios de ríos fronterizos, como el Iténez-Guaporé, hacia el este, y el Abuná, Madera y Mamoré, en el norte, según el portal blogdiario.com.

La Inia boliviensis es considerada una especie ‘vulnerable’ a la extinción, según el Libro Rojo de Bolivia, porque es estrictamente dependiente del hábitat acuático en que vive, por ello cualquier alteración antrópica de su hábitat representa una amenaza directa para la especie, refiere el blog.

La bióloga Mariana Escóbar ha participado en rescates de este tipo de animales en 2010, 2011, 2015, 2016 y este último en el río Negro, en territorio cruceño.
El caso de 2010 fue el más famoso y tuvo lugar en el río Paila, tributario de Río Grande, donde quedaron varados 26 bufeos. En los primeros 10 días de trabajo se sacaron 20 animales y en los meses posteriores se salvó a seis. Los otros rescates se dieron en la zona de Río Grande. Primero se sacaron cuatro y después dos.

“Cada vez habrá menos cuerpos de agua disponibles para esta especie por la deforestación y manejo de obras”, lamentó Escóbar.



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