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Querella contra mineros por 105 policías heridos


Los dirigentes condicionaron el diálogo a la libertad de sus detenidos. El ministro de Gobierno, Carlos Romero, calificó de “agresores, torturadores y malvados” a los bloqueadores

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13/08/2016

La dirigencia de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin) debe alistar la billetera y contratar abogados para pagar los gastos de los 105 policías heridos en los enfrentamientos de Mantecani y atender la querella que instauró la Fiscalía y a la que se sumó el Ministerio de Gobierno que acusa a los responsables de los ataques a los uniformados de cinco delitos: secuestro, lesiones graves, torturas y vejámenes, robo e intento de asesinato. Así lo informó el ministro de Gobierno, Carlos Romero, antes de iniciar las negociaciones con los mineros cooperativistas.
“Vamos a hacer seguimiento a la querella criminal para que rigurosamente se aplique lo que corresponde al ámbito del Ministerio Público y la jurisdicción ordinaria porque este tipo de precedentes no se pueden dejar pasar”, dijo el ministro en rueda de prensa.

El máximo ejecutivo de los mineros cooperativistas, Carlos Mamani, dijo, momentos antes, que ellos exigirían la liberación de sus 18 compañeros que están en las celdas de la Felcc de la ciudad de El Alto y que además se suspenda la persecución contra los mineros que estuvieron en los bloqueos de Mantecani.
“Fueron ellos los que primero atacaron, nosotros estábamos en una medida pacífica y fueron los que agredieron y hubo reacción de los compañeros, entonces no nos pueden acusar de los hechos, nosotros tenemos muchos heridos y nadie dice nada”, dijo el dirigente minero.

El vicepresidente de esta entidad, Agustín Choque Callasa, dijo que son 252 heridos en este sector, sin embargo, afirmó, que no todos fueron llevados a los hospitales sino regresaron a sus campamentos donde fueron atendidos y otros volvieron a sus casas y que por esa razón no estaban en los centros hospitalarios.

EL DEBER se apersonó al hospital Corazón de Jesús, en la ciudad de El Alto, donde supuestamente están internados cuatro mineros heridos en la zona, sin embargo hubo una reacción violenta de sus parientes quienes no dejaron ingresar a los medios de comunicación a constatar las heridas.

Creyeron que los periodistas eran policías y que venían a detener a los heridos y denunciaron que llegaron sin ser detectados porque la Policía quería agarrar a cualquier minero, aunque estuviera herido.
Para el ministro de Gobierno una revisión de los centros hospitalarios es la mejor prueba de la violencia de los mineros y dijo que el número de heridos mineros no se asemeja a la cantidad de policías que cayeron en manos de los mineros y que fueron vejados.

Operados
Según el recuento de la autoridad, los oficiales fueron los que mayor ataque sufrieron de parte de los mineros, quienes supuestamente no tuvieron consideración. “Ni siquiera en la guerra se trata así a las personas, creemos que hubo demasiados excesos de parte de los mineros y por tanto deben atenerse a las consecuencias”, dijo.
Agradeció a los canales de televisión que podrán facilitar las imágenes de los ataques e identificar a los responsables de los hechos a quienes se debe perseguir con la fuerza de la justicia.

Los mineros reivindican las mismas imágenes para probar que fueron los policías los que agredieron a sus compañeros y que hubo una reacción de los manifestantes para agredir a los policías.

Denuncia de policías
Ayer en la mañana, los uniformados que fueron entrevistados en los centros hospitalarios denunciaron que fueron enviados sin el material necesario para enfrentar a los bloqueadores, porque fueron mandados apenas se presentaron a su turno. En horas de la mañana, los uniformados se negaron a abordar los vehículos que los llevarían a Mantecani a desbloquear la ruta.
“Es falso, no hubo ningún amago de motín” dijo el ministro Romero, aunque luego dijo que se explicó a los uniformados que irían con todos los implementos necesarios para su seguridad.

De ese modo, en el frente de conflicto se concentraron unos 1.600 policías que debían despejar las vías, pero a mediodía llegó la instrucción de desmovilización y los bloqueadores desaparecieron dejando tras de sí los cartuchos de dinamita, guías y detonantes, además de otros instrumentos contundentes.

Romero dijo que los mineros no solo golpearon a los policías sino que les robaron sus pertenencias y sus instrumentos de trabajo como los cascos, canilleras, escudos y lanzagases; por eso dijo que se exigirá a la dirigencia que paguen todo lo que perdieron los policías, quienes ya realizaron un informe sobre los objetos robados. Los mineros niegan este episodio y dicen que la Policía exagera



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