PARTICIPACIÓN

"Se superaron las expectativas"


Cinco expresidentes, entre ellos el boliviano Jorge Quiroga, son observadores del proceso. Maduro pidió que la consulta se celebre en paz a pesar de que la calificó como un "show"

Los venezolanos asistieron masivamente al plebiscito organizado por la oposición. Foto: AFP

16/07/2017

La participación en la consulta popular de la oposición contra la Asamblea Constituyente supera lo esperado apenas tres horas de iniciado el proceso, por lo que harán lo posible para que el flujo no se atrase, según informó el vicepresidente del Parlamento de Venezuela, el opositor Freddy Guevara.

"Vamos a tratar de ver en qué sitios la afluencia ha sido demasiado alta para que podamos llevar (material) desde otros sitios donde ha sido media. En ningún sitio ha sido baja, no hay un solo sitio que digamos que la afluencia está por debajo de los esperado", aseguró a los medios desde el centro de operaciones en Caracas.

Guevara señaló que hay puntos de consulta en los que ha habido entre un diez y un veinte por ciento más de participación de lo esperado.

Incluso afirmó que en casos particulares hay el doble de asistentes, por lo que indicó que comenzará un proceso de "ingeniería electoral" para "hacer todo lo posible para que este flujo pueda seguir, que no se atrase".

Los opositores venezolanos votan este domingo en un plebiscito simbólico para mostrar su rechazo al presidente Nicolás Maduro, y con ello presionar por un pronto cambio de gobierno tras casi cuatro meses de violentas protestas.

Consulta simbólica

Sin el aval del Consejo Nacional Electoral (CNE), acusado de servir al gobierno, la consulta popular no es vinculante, pero la oposición confía en que una votación de millones le permitirá torcerle el brazo al gobierno.

"Marcará un antes y un después en esta lucha por recuperar la democracia en Venezuela", dijo Julio Borges, jefe del Parlamento, de mayoría opositora, al considerar el plebiscito un punto culminante de la ola de manifestaciones.

Venezuela vive una fuerte convulsión con protestas que dejan 95 muertos desde el 1 de abril, y una de las peores crisis económicas de su historia, que asfixia a la población con una severa escasez e inflación de tres dígitos.

La oposición acusa a Maduro de llevar al país a la bancarrota y a una "dictadura" que busca consolidarse y perpetuarse con la Constituyente, mientras que el presidente dice que sus adversarios quieren derrocarlo con ayuda de Estados Unidos.

Según Maduro, la Constituyente es el "único camino" hacia la paz y la recuperación económica, por lo que nada impedirá la elección, el 30 de julio, de sus 545 asambleístas, para lo cual el CNE hará este domingo un simulacro de votación.

Pero su proyecto le costó la fractura del chavismo, encabezada por la fiscal general, Luisa Ortega, quien aún no ha anunciado si votará en el plebiscito, como sí lo harán su esposo y diputado chavista Germán Ferrer y otros disidentes.

La encuestadora Datanálisis afirma que 70% de los venezolanos rechaza la Constituyente y, según sus proyecciones, unas 10,5 millones de personas -de 19 millones de electores- están dispuestas a votar en el plebiscito. 
   
"Acto de rebeldía" o "show internacional"

La consulta, que también se realiza en unos 80 países para los venezolanos en el exterior, es apoyada por sectores de la sociedad civil, la Iglesia católica, Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos y varios gobiernos de América Latina y Europa.

Buscando darle credibilidad, la oposición nombró garantes a cinco rectores de universidades y cuenta como observadores con los expresidentes Vicente Fox (México), Andrés Pastrana (Colombia), Laura Chinchilla y Miguel Ángel Rodríguez (Costa Rica) y Jorge Quiroga (Bolivia).

"Maduro tiene que entender que ya nadie le quiere. Tiene que salir ya, basta", aseguró Fox, quien llamó a votar masivamente.

Pero el gobierno ve el plebiscito como una "consulta interna" de la MUD o un acto más de protesta. Sin embargo, Maduro suavizó la víspera el tono y llamó a que se realice el acto "en paz".

"Un Show internacional (...) háganlo, pero en paz. Sólo pido respeto, pacíficamente, sin ningún incidente", subrayó el mandatario socialista.

Para el oficialismo, nada garantiza que no se inflen los resultados. Argumentando que busca evitar represalias para los votantes, la MUD destruirá los cuadernos electorales.
   
 



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